La biblioteca ecológica de Gaia, abocada al cierre

La formación prepara movilizaciones ante la retirada de las ayudas públicas que sustentaban el veterano local de Zapatería

I. O. DE OLANOVITORIA.

La biblioteca pública que atesora el grupo Gaia, una de las más valiosas de España por la amplitud de las temáticas desde las que se aborda el ecologismo -y lo hace a través de nada menos que 8.000 volúmenes-, está a punto de cerrar. Los recortes presupuestarios perpetrados por las instituciones han colocado al veterano local de la calle Zapatería en la cuerda floja. Tanto, que sus responsables dan por hecho que el fino hilo se acabará de romper en abril.

La agrupación percibía al año 24.000 euros de la Diputación, 7.000 del Ayuntamiento y 3.000 de la Caja Vital, pero la afilada tijera empleada por las administraciones ha cortado el cuello a varios colectivos. Entre otros, el de Gaia. Esta formación es la sucesora del Grupo Ecologista Alavés (GEA), el primer colectivo verde que se creó en Vitoria.

Corría entonces el año 1976 y antes de que se consumiera la convulsa década, aquel batallón de activistas, con Fernando Fernández Arrikagoitia, alias 'Cibeles', a la cabeza, ya se había anotado un par de victorias notables: el cierre de la cantera del Gorbea y la peatonalización del primer Casco Viejo del país -el de Vitoria, claro-. También fueron pioneros en reclamar carriles-bici, mientras llevaban a cabo plantaciones de árboles, recuperaban espacios degradados o promovían jornadas de reflexión y debate.

Con todo ese bagaje detrás, Arrikagoitia y el secretario del grupo, Txema Anda, hicieron uso ayer del turno popular para acudir a la comisión de Medio Ambiente y solicitar al equipo de gobierno que no les cierre el grifo. «No se entiende que se elimine un activo ecológico en el año de la Green Capital, un premio al que Gaia también ha contribuido. Es paradójico», valoró Anda, no sin recordar que el local de Zapataría funciona también como lugar de reunión de los vecinos de la zona y sirve de sede a otras asociaciones.

«Vergüenza en el año green»

Los responsables de la agrupación, que en los últimos años ha liderado la recuperación de los caños del Casco Medieval, se encontraron con el respaldo cerrado de los grupos de la oposición. La defensa más vehemente se produjo desde las filas del PSE, donde interpretan que el premio de la capitalidad verde «se institucionaliza mientras se va dejando en la cuneta a la gente que ha trabajado para conseguirlo», criticó Juan Carlos Alonso.

Su homólogo en el PNV, Iñaki Prusilla, habló hasta en seis ocasiones de la «vergüenza» que, a su juicio, supone el cierre de la biblioteca. «No se entiende que se la fumiguen en pleno año verde», remató Ane Aristi, de Bildu.

La concejala de Medio Ambiente recordó que la actual capacidad presupuestaria del Ayuntamiento «no es la misma que otros años, por lo que nos es imposible mantener el convenio, como ya les habíamos comunicado». Dicho esto, Idoia Garmendia revalidó la voluntad del gobierno de mantener el proyecto de los caños y de las visitas a los mismos. Disconforme con esta postura, Gaia recogerá firmas y se movilizará para salvar la biblioteca.

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