Sarkozy ve deseable pero difícil acercar a los presos de ETA en Francia

Independentistas y socialistas abuchean al presidente francés en una visita electoral a Bayona

FERNANDO ITURRIBARRÍA CORRESPONSALPARÍS.
Los manifestantes acosaron a Sarkozy en las calles de Bayona. El presidente galo se marchó protegido por un paraguas para evitar los lanzamientos de huevos. ::                         AFP/
Los manifestantes acosaron a Sarkozy en las calles de Bayona. El presidente galo se marchó protegido por un paraguas para evitar los lanzamientos de huevos. :: AFP

Nicolas Sarkozy consideró ayer deseable pero difícil el acercamiento de los presos de ETA a sus familias en el transcurso de un desplazamiento electoral al País Vasco francés salpicado de incidentes. El presidente galo y candidato a su reelección denunció que partidarios de su rival socialista, François Hollande, se hubieran unido a «granujas independentistas» partidarios de la violencia para perturbar su estancia en Bayona.

En el marco de la visita previa a una granja de Itxassou, un periodista se interesó por el parecer de Sarkozy sobre el acercamiento de los reclusos etarras. El presidente-candidato contestó que «siempre he sido favorable al acercamiento, no sólo por los presos sino por sus familiares». «Siempre he considerado que es posible y, sin duda, deseable», dijo. «Como cuestión de principios, hay que hacer lo máximo para satisfacer esa reivindicación», agregó más adelante.

Sarkozy observó que el acercamiento penitenciario planteaba dos «problemas». Por un lado, el hecho de que la mayoría de los presos de ETA en cárceles francesas «son españoles». «Si cometes un crimen en Francia, eres condenado en Francia. ¿Cómo acercarlos estando en otros país?», se preguntó.

El segundo inconveniente planteado por el jefe del Estado francés estriba en que los juzgados antiterroristas se encuentran centralizados en París. «Hasta que la Justicia no decide, los presos deben estar a disposición del juez» instructor, objetó en alusión a los internos en régimen preventivo pendientes de juicio.

Según la edición digital del diario regional 'Sud-Ouest', Sarkozy también se refirió en Itxassou a la creación de una entidad territorial específica a la identidad del País Vasco francés. «Pero eso debe hacerse con los cargos electos en el marco republicano y sin violencia». «Es una condición previa», apostilló.

Tras visitar la explotación agrícola, Sarkozy declaró que seguía con «mucho interés» el proceso político abierto en España a raíz del cese de la actividad armada de ETA. A su juicio, el «nuevo clima» es consecuencia de la «firmeza contra los asesinos y la mano tendida a ciertas reivindicaciones políticas».

«Estamos verdaderamente con la misma lógica, los españoles y nosotros», añadió antes de recordar que «siempre he afirmado que la democracia francesa estaría al lado de la democracia española» y que «no habría una hoja de papel de fumar» entre los dos países. También resaltó que, con «poco más de 850 crímenes en su haber», ETA es la «organización que ha causado más muertos en Europa».

Acto seguido Sarkozy se desplazó a Bayona donde varios cientos de manifestantes lo abuchearon, le lanzaron pasquines y arrojaron huevos contra la fachada del café en el que se reunió con un grupo de comerciantes y ciudadanos. Fuerzas antidisturbios, desplegadas en gran número, despejaron los accesos al establecimiento y cargaron contra los concentrados, entre quienes había independentistas vascos y simpatizantes socialistas que enarbolaban el retrato y el programa electoral de Hollande.

En el interior del bar, Sarkozy denunció «la violencia de una minoría y su comportamiento inadmisible». Además lamentó que «militantes socialistas de Hollande se asocien con independentistas vascos en manifestaciones de violencia para aterrorizar a la gente valiente» y criticó los «comportamientos indignos de un partido político democrático». «Aquí estamos en Francia, en el territorio de la República Francesa y el presidente de la República irá a todas partes del territorio. Y si eso no gusta a una minoría de granujas deberán acostumbrarse», afirmó antes de salir escoltado por sus guardaespaldas y protegido bajo un paraguas.