Artziniega: Un museo en grave peligro

La Sociedad Artea, que en 2009 fue premiada con la Distinción Landázuri, gestiona este centro

SOCIEDAD LANDÁZURI
El museo se ubica en un antiguo colegio./
El museo se ubica en un antiguo colegio.

La villa de Artziniega, que ha tenido varios nombres a lo largo de los siglos -Arseniega, Arciniega, Arceniega; incluso, según el Padre Henao, La Puebla de Arcillanegra (?)-, está situada en el extremo noroeste de nuestra provincia, siendo antaño un centro floreciente de ferias y mercados, al encontrarse en un punto estratégico del camino de entrada de Castilla a los puertos del Cantábrico. Es una población importante a escala histórico-paisajista por lo que recomendamos a los lectores de Nuestro Patrimonio que la visiten.

Pero hoy no es el objeto de este artículo glosar las bellezas de esta villa, una de las perlas de la corona de nuestra provincia. Antes bien, sino lanzar una llamada de auxilio por mor de la supervivencia de su local Museo Etnográfico, que se encuentra en trance de desaparecer. Hace treinta años un grupo entusiasta de artzeniegatarras se dedicó con constancia y ahínco a recoger muebles, enseres, aperos, herramientas, máquinas, etcétera, por casas y caseríos de la zona con el objeto de recopilarlos y conservarlos como mudos testigos de un mundo en trance de desaparecer. Además, contiene también elementos de la provincia que se habrían perdido inexorablemente. Esta iniciativa fue el germen del actual museo, que gestiona la Sociedad Artea -en castellano significa encina, en honor a la Virgen de La Encina, patrona local-. Este museo es referencia de la transformación de nuestra vida y costumbres a lo largo del devenir de los tiempos.

Mérito

El museo es de gran calidad y está ubicado en el edificio de un antiguo colegio; edificio, digno y capaz. Desde nuestro punto de vista, su mérito reside en que están recogidos los distintos modos de vida antiguos de forma ordenada, contento con elementos auténticos a la par que muy bien dispuestos. En el año 2009 la citada sociedad fue galardonada con la Distinción Landázuri a título colectivo.

Naturalmente, el mantenimiento del museo exige algún dinero. Dinero, que en su mayor parte era aportado por las arcas municipales; con la actual crisis económica y la consiguiente reducción de gastos, el 'mardito parné' de la copla ha medio cerrado su caudal, lo que propicia la desaparición del museo.

El problema consiste en que hay un desfase de 25.000 euros entre gastos e ingresos, que tampoco es una cantidad desorbitada, máxime teniendo en cuenta la calidad del museo, a lo que hay que añadir los ingresos que genera el turismo.

Desde estas líneas pedimos a los entes públicos y privados, provinciales y autonómicos su colaboración para que no se pierda esta joya alavesa.