La aparición de lindane aconseja cerrar otra vez un pantano de Barakaldo

Sanidad interrumpe por precaución el consumo de agua del embalse, que ya se cerró en julio de 2008 y se reabrió en mayo del pasado año

SERGIO LLAMASBARAKALDO.

En los últimos tres años y medio el embalse de Oiola, que suministra agua potable a Barakaldo, ha permanecido abierto un total de cinco meses. La culpa la tiene la reiterada aparición de isómeros de HCH, conocido como lindane, en los análisis efectuados a la salida de la Estación de Tratamiento de Agua Potable (ETAP) de Basatxu. El pasado mes de noviembre esta vigilancia ya obligó a interrumpir de nuevo el consumo de agua procedente del pantano, pese a que Sanidad había permitido su uso para el abastecimiento humano apenas medio año antes, el 30 de mayo.

El Partido Popular de Barakaldo denunció ayer esta situación y pidió explicaciones del cierre a través de una moción de urgencia presentada al Pleno. «Los baracaldeses somos los que consumimos este agua y tenemos derecho a saber por qué se ha procedido al cierre parcial de este pantano», exigió su portavoz, Amaya Fernández, quien además planteó la creación de una mesa de seguimiento sobre esta cuestión, en la que estén representados todos los grupos municipales.

El primer cierre del acuífero se produjo en julio de 2008. Entonces, los niveles registrados de HCH se encontraban por encima de los valores establecidos por ley, y se advirtió que el abastecimiento pudo haber estado contaminado durante un período máximo de tres meses. Según señalaron en el Consistorio, la aparición de estos compuestos tendría su origen en una antigua galería minera situada en el término municipal de Galdames. Ayer la coordinadora del programa de Vigilancia de aguas de Bizkaia, Conchi Onaindia, aclaró que las últimas concentraciones detectadas se sitúan en valores cercanos a los 20 nanogramos por litro, cuando la legislación permite hasta un máximo de 100 nanogramos.

Analíticas semanales

Onaindia recordó que la ETAP de Basatxu realiza analíticas semanales para comprobar la calidad del agua suministrada. En cualquier caso, ésta no es la única medida de precaución. El embalse dispone de un cierre automático que debe saltar cuando se producen precipitaciones muy fuertes. «Se ha comprobado que el HCH aparece con las lluvias torrenciales, como las que hubo en noviembre. Por eso cuando el caudal supera los 50 litros por segundo tiene que interrumpirse», resumió.

Según señaló, este sistema de seguridad habría fallado en los últimos meses y su reparación le correspondería al Ayuntamiento de Barakaldo. Hasta que no se solucione el problema de la válvula no se podrá volver a aprovechar el agua del pantano. «En diciembre no apareció HCH, pero al no funcionar este sistema se decidió no abrir como medida de precaución», destacó.

También el Ayuntamiento fabril lanzó un mensaje de tranquilidad por los continuos controles que se realizan sobre el agua, y aseguró que es apta para el consumo humano. «Después de pasar por la depuradora de Basatxu el agua llega sin concentración alguna de isómeros de HCH a la población. La decisión de cerrar el pantano es, por tanto, extremadamente garantista», advirtieron. Además, aseguraron que si durante dos semanas consecutivas los niveles de HCH son inferiores a 25 nanogramos por litro, «el pantano será reabierto».