Una compañía con constantes turbulencias

E. C.MADRID.

La aerolínea Spanair, con una facturación anual de 600 millones de euros y una cuota de mercado del 22%, arrastra una historia de turbulencias económicas con varios expedientes de regulación de empleo y pérdidas con varios ceros -115,72 millones en 2010-. Las dificultades empezaron a hacerse evidentes en 2008, cuando la dirección planteó el cierre de la base de Palma de Mallorca y un ERE que afectó a 1.100 de los 3.800 trabajadores que tenía en todos sus centros. A este expediente siguió otro en marzo de 2011, cuando la compañía redujo en 50 personas su plantilla de personal de tierra del aeropuerto de Barajas.

La aerolínea opera en la actualidad más de 200 vuelos diarios: el 87% como línea regular (46 rutas nacionales y 12 a distintas ciudades de Europa y África) y el 13% restante como chárter, principalmente en verano. La flota actual se compone de unas 30 aeronaves, entre ellos cinco airbus A-321 y 19 airbus A-320, en las que la aerolínea transportó en 2011 un total de 11,6 millones de pasajeros hacia aeropuertos españoles, lo que supuso una caída del 12% en relación al año anterior.