Fallece el lingüista y político abertzale Txillardegi, fundador de ETA y HB

El académico, padre del actual dirigente de la izquierda abertzale Joseba Álvarez, se desvinculó de la lucha armada en 2005

ANJE RIBERABILBAO.
Txillardegi, con txapela, conversa con Julen Madariaga. :: EFE/
Txillardegi, con txapela, conversa con Julen Madariaga. :: EFE

Txillardegi falleció ayer en su ciudad natal de San Sebastián a los 84 años. Considerado uno de los tres teóricos -junto a Sabino Arana y Telesforo Monzón- más influyentes del nacionalismo vasco, José Luis Álvarez Enparantza participó en la fundación de ETA en 1959 -el nombre Euskadi ta Askatasuna fue creación suya- y también en el nacimiento de Herri Batasuna en 1978, circunstancias que eclipsaron su condición de gran lingüista y prolífico escritor que dedicó toda su vida al fortalecimiento del euskera. De hecho, su larga andadura académica ha pasado desapercibida durante los últimos años de su vida, cuando ha sido más conocido por ser el padre de Joseba Álvarez, uno de los principales dirigentes de la actual izquierda abertzale.

Desde que se adentró en 1948 en el mundo de la lengua vasca -un escenario ajeno a él hasta entonces porque su familia, residente en el barrio donostiarra del Antiguo, no era vascoparlante-, el caminar de Txillardegi discurrió paralelo al euskera. Ese contacto con el idioma autóctono le derivó asimismo a la política y al nacionalismo, corriente que cultivó en Bilbao, donde estudió Ingeniería.

Esos coqueteos con movimientos juveniles jeltzales le llevaron a la cárcel en los primeros años del franquismo. Recrudeció su visión política y se alejó del PNV, a cuyos dirigentes consideraba resignados y melifluos, para desembocar en el nacimiento de Ekin, embrión abertzale de ETA. Ello le llevó de nuevo a prisión y al exilio en 1961, aunque mantuvo su actividad política desde Francia y Bélgica. Acabó desligándose de la banda terrorista seis años más tarde, aunque no condenó sus acciones. Fueron los años en que desde la docencia subrayó su faceta de escritor, en la que fue incluido en la llamada 'generación del 64', caracterizada por su ruptura con las temáticas y las técnicas usadas hasta entonces por la narrativa vasca.

Senador

Tras la muerte de Franco, Álvarez Enparantza regresó a España en 1977, donde arrinconó la literatura y se volcó en su faceta política. Participó en la gestión de ESB popularmente conocidos como 'esebes' (nada, en euskera), por tratarse de un proyecto que ya nació muerto. Fue expulsado por una polémica sobre el valor del euskera y recayó en Herri Batasuna, con cuyas siglas fue elegido senador. Allí topó con Telesforo Monzón, al que, al parecer, logró frenar sus posturas más revolucionarias.

Ese compromiso por la izquierda abertzale mermó su labor literaria y dificultó su acceso a la élite cultural del momento. De hecho, su candidatura a Euskaltzaindia -academia de la lengua vasca- fue vetada en varias ocasiones por su condición de defensor del nacionalismo más radical y por respaldar la actividad terrorista de ETA. Sí logró plaza de académico de Fonología en la UPV, tras un paso previo por el campus en San Sebastián de la Universidad de Deusto. Accedió a Euskaltzaindia, que le nombró miembro de honor, en 2004.

Txillardegi -que escogió como seudónimo el nombre de un lugar próximo a su casa natal- fue un intelectual comprometido por los avatares históricos de su tiempo. En 2005 se desvinculó de Batasuna y de la lucha armada para militar en Aralar. No obstante, fue candidato de ANV al Senado en 2008 tras abandonar la formación liderada por Patxi Zabaleta por su participación en un acto en solidaridad con las víctimas de ETA organizado por el Gobierno vasco y la decisión de presentarse a las municipales en coalición con Ezker Batua.

La izquierda abertzale, cuyos líderes acudieron ayer a su velatorio, anunció anoche que el día 29 tributará un «homenaje nacional» en San Sebastián a Txillardegi. En un escueto comunicado destacó la memoria de un «histórico militante». Otros partidos como EA y Aralar, y entidades a favor del euskera como Euskal Herrian Euskaraz, el Observatorio Behatokia y Kontseilua expresaron su pesar por la muerte del lingüista.

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