El presidente alemán se queda solo

El partido gobernante guarda silencio sobre el escándalo del jefe del Estado mientras la prensa germana se une para exigir su dimisión

ENRIQUE MÜLLER CORRESPONSALBERLÍN.
El presidente alemán, Christian Wulff, posa sonriente junto a su esposa, Bettina, a las puertas del palacio de Bellevue, en Berlín./ Odd Andersen / AFP/
El presidente alemán, Christian Wulff, posa sonriente junto a su esposa, Bettina, a las puertas del palacio de Bellevue, en Berlín./ Odd Andersen / AFP

El presidente de Alemania, Christian Wulff, se convirtió ayer en el ciudadano más solitario del país, en el epicentro de una furiosa campaña mediática que exige su dimisión por haber intentado intimidar al diario 'Bild' para que no publicara un artículo sobre la concesión de un polémico crédito inmobiliario que obtuvo en 2008, cuando era primer ministro de Baja Sajonia. Nunca antes en la historia de la posguerra la prensa germana había formado un frente común como el que ofreció ayer a sus lectores para condenar la, cuando menos, poco afortunada gestión de Wulff.

El jefe del Estado amenazó al director del rotativo, Kai Diekmann, y al consejero delegado de Springer, Matthias Döpfner, con romper todas las relaciones e iniciar una guerra contra el grupo si el diario publicaba la información, algo que hizo el 13 de diciembre pasado. Pero el intento de pisotear la libertad de prensa que impera en Alemania fue la gota que acabó con la paciencia de los medios, que ya habían cuestionado la habilidad del presidente para poner fin al escándalo y también habían sugerido un halo de corrupción cuando salió a la luz su poco disimulada pasión por pasar las vacaciones en las villas de sus amigos millonarios.

Todos los periódicos de difusión nacional coincidieron en señalar en sus respectivos editoriales la ingenuidad de Wulff y destacaron que una persona que actuaba de esa manera no podía seguir ejerciendo el cargo de presidente. «Un hombre al que se le llena la boca con elogios a la libertad de prensa, pero no la respeta, es un falso presidente», señaló el rotativo liberal 'Süddeutsche Zeitung', mientras que el conservador 'Frankfurter Allgemeine' llegó a la conclusión de que el intento de Wulff de silenciar al 'Bild' había provocado una «ruptura definitiva» del jefe del Estado con los medios.

La soledad del presidente cobró una dimensión casi trágica a causa del sonoro silencio que emanó de la sede de la CDU. Ningún militante distinguido del partido salió ayer en defensa del mandatario. La canciller Angela Merkel y los miembros de su Gobierno rehuyeron a la prensa y solo un par de políticos anónimos del grupo parlamentario democratacristiano se atrevieron a señalar que el problema debía ser solucionado por el propio Wulff.

El silencio de Merkel hizo creer que Wulff podría tener los días contados, aunque una renuncia solo acarrearía nuevos problemas para la canciller. Hace casi dos años, Wulff logró ser elegido en una tercera ronda, mientras que ahora la jefa del Ejecutivo tendría serios problemas para imponer a un candidato propio. La alianza que gobierna en Berlín solo cuenta con cuatro votos de mayoría en la Asamblea Popular, el gremio que se reúne cada cinco años para elegir al presidente del país.

«Dama de compañía»

La oficina de Wulff, por su parte, optó ayer por ignorar la tormenta mediática y prefirió dar a conocer el programa oficial del mandatario para los próximos días. Pero la aparente tranquilidad que emana del palacio de Bellevue, sede oficial del presidente, podría terminar en un escándalo nacional si se confirma un rumor que puede envenenar la apacible vida política del país. Desde hace días, el mundo político se interroga sobre la posibilidad de que el periódico 'Bild' hubiera presionado al presidente Wulff con la publicación de una historia sobre el pasado de su actual esposa, la hermosa Bettina Wulff, de 38 años.

El rotativo, al parecer, descubrió que la primera dama habría trabajado como «dama de compañía» en dos 'sex club', el Artemis de Berlín y el Chateau Club de Osnabrück, donde realizaba su trabajo bajo el seudónimo de Victoria. Este capítulo seudo-secreto fue comentado de forma indirecta por Günther Jauch, un famoso periodista cuando le preguntó hace tres semanas a un redactor jefe del 'Bild', en su programa dominical de la ARD, si el rotativo tenía «ocultas en el cajón» revelaciones chocantes sobre la «vida anterior» de la esposa de Wulff.

El periodista, como era de esperar, negó esa versión, pero en Berlín crece el rumor de que el 'Bild' amenazó al presidente con revelar el pasado de su esposa si seguía manteniendo silencio con respecto al préstamo hipotecario que recibió hace tres años.

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