Los críticos de Aralar con Amaiur esperarán a las autonómicas para dar batalla

Mantendrán la unidad interna hasta que se reabra el debate sobre la continuidad de la coalición con la antigua Batasuna

LORENA GILBILBAO.
Ezenarro y Zabaleta, en un acto del partido en San Sebastián. ::
                         EFE/
Ezenarro y Zabaleta, en un acto del partido en San Sebastián. :: EFE

Aralar tiene un duro año por delante. La decisión de concurrir a las elecciones generales de la mano de la antigua Batasuna provocó una fuerte tensión interna que lejos de amainar tiene visos de enredarse aún más a medida que se acerque la próxima cita con las urnas, las autonómicas de 2013. La formación abertzale deberá decidir si mantiene su apuesta por Amaiur o se decanta por conservar sus siglas y concurrir en solitario, pese a los riesgos que esa opción conllevaría. Es decir, su posible desaparición del mapa político vasco.

El sector crítico con la alianza, en el que figuran, entre otros, destacados cargos como los parlamentarios Aintzane Ezenarro, Mikel Basabe y Oxel Erostarbe, prefiere no quemar etapas. Su intención es la de esperar a que el lehendakari, Patxi López, ponga fecha a los comicios y la dirección del partido convoque la asamblea en la que se dirimirá el futuro de Aralar para dar batalla. Será entonces cuando las diferencias salgan a la palestra, pero también cuando, en función de la dirección que tome la formación, se sepa quiénes siguen adelante y quiénes se bajan del barco.

El acuerdo que permitió conformar Amaiur se tomó por un corto margen. En torno al 60% de los militantes votó a favor, frente a un 40% que prefería presentarse a las generales como Aralar en Euskadi y como integrante de Nafarroa Bai en Navarra. Los que se opusieron veían la coalición con la izquierda abertzale tradicional como un paso «precipitado», que respondía a un «error político, estratégico y humano».

Según afirman, la distancia que separa al partido que lidera Patxi Zabaleta de la antigua Batasuna se debe más a «una cuestión ética que ideológica». En su opinión, la izquierda abertzale tradicional tiene una importante asignatura pendiente: el reconocimiento del daño causado por ETA. Y aunque el sector político que encabeza Rufi Etxeberria vaya a realizar un gesto con las víctimas del terrorismo el próximo sábado, los críticos con el proyecto de Amaiur temen que ese paso sea insuficiente. «No se trata de reconocer a las víctimas, sino de admitir que lo que se hizo estuvo mal», advierten.

El futuro de Ezenarro

La primera muestra pública de las divergencias internas se produjo en pleno arranque de la campaña electoral. Los parlamentarios de Aralar, salvo Dani Maeztu, no hicieron campaña por la coalición, y una parte de los militantes de Navarra pidió el voto para Geroa Bai, la plataforma formada por el PNV e independientes que surgió tras la ruptura de Na-Bai, bajo el liderazgo de Uxue Barkos. Si algo alcanzó especial eco fue la actitud de Aintzane Ezenarro. Portavoz en la Cámara de Vitoria y una de las cabezas más visibles de la formación abertzale, pasó de la noche a la mañana a un segundo plano político. Prácticamente desaparecida de la escena pública -apenas protagonizó discretas intervenciones en el Legislativo autonómico-, optó por guardar silencio para evitar perjudicar a Amaiur. Pero su mutismo resultó un mensaje en sí mismo: su rechazo a la unión entre Aralar y la antigua Batasuna.

La postura de la política guipuzcoana no solo no pasó desapercibida para nadie, sino que ha despertado un sinfín de rumores acerca de su futuro. ¿Dejará Aralar si la formación decide hacer extensiva su alianza a las autonómicas? ¿Optará por integrarse en el PNV? En su entorno niegan cualquiera de esas posibilidades.

En una entrevista publicada en este periódico, Patxi Zabaleta calificó de «leal» la actitud de la portavoz parlamentaria y aseguró contar con ella, siempre que ésta así lo desee. Descartó, en este sentido, que Ezenarro tuviera cabida en la formación jeltzale, por ser de «derechas», y tampoco en el resto de fuerzas «constitucionalistas». Zabaleta, no obstante, tiene claro que «más pronto que tarde Aralar y Batasuna volverán a ser uno». ¿En qué lugar deja eso a Aintzane Ezenarro y al resto de críticos?

Hay dos factores que jugarán un importante papel en los próximos meses: los pasos que dé la izquierda abertzale -si hace o no una revisión crítica de su pasado- y la fecha en la que se convoquen los comicios autonómicos, que dibujarán el próximo Parlamento vasco y nombrarán al futuro lehendakari. Todos los partidos nacionalistas, entre ellos Aralar, han solicitado un adelanto electoral. El sector contrario a la alianza con la antigua Batasuna es consciente de que el debate interno será especialmente intenso, bastante más que la última vez. Si algo parece descartado es que los críticos en Euskadi opten por formar una corriente interna -los estatutos de Aralar lo permiten- contraria a la línea oficial. Navarra es otra cuestión.