Una campaña intenta «reeducar» a los ciclistas en el respeto al peatón

La Policía Municipal apercibe a los que circulan por la acera y contempla multas de hasta 100 euros

TERESA ABAJOBILBAO.
Ciclista circula por la acera. ::                         E. C./
Ciclista circula por la acera. :: E. C.

Bilbao nunca ha sido un paraíso para las bicicletas, aunque algo está cambiando. Los nuevos hábitos y el servicio de préstamo automatizado que se ha puesto en marcha este año provocan un uso creciente de estos vehículos que, pese a sus ventajas para la salud y el medio ambiente, ha puesto en guardia a la Policía Municipal. El Ayuntamiento prepara una campaña especial para advertir a los aficionados del «peligro» que supone para los peatones pedalear fuera de las calzadas y bidegorris.

«Un día pueden atropellar a una señora y hacer una avería», afirma el concejal de Seguridad Ciudadana, Tomás del Hierro. El edil recuerda que está «prohibido» ir en bicicleta por las aceras, un territorio reservado a los viandantes, y por los paseos donde exista un bidegorri, como los de Abandoibarra y Campo Volantín. Al igual que cualquier vehículo, deben someterse al Reglamento de Circulación, aunque la Ordenanza de Espacio Público «flexibiliza» la normativa. Pueden circular en zonas peatonales «cuando el tránsito lo permita» y tomando precauciones, como evitar el movimiento «zigzagueante» y los adelantamientos a una distancia inferior a dos metros.

El marco legal parece claro, pero las quejas también van sobre ruedas. En los últimos meses, en las áreas de Seguridad, Circulación y Transportes y Alcaldía se acumulan los escritos de protesta bajo el título 'Por el respeto a los peatones'. Siempre es el mismo texto, firmado por asociaciones o ciudadanos particulares, que expresa un rotundo rechazo a la política de permitir «la libre circulación de bicis y todo tipo de vehículos» y la acumulación de mobiliario urbano que impida «el tránsito normal de toda persona, sobre todo de los invidentes, ancianas y discapacitadas» por aceras, paseos, parques y zonas peatonales. «Todo el mundo tiene derecho a practicar el deporte que más le gusta, pero eso no le autoriza a circular como quiera, sin respetar semáforos en rojo y pasos de peatones, en dirección prohibida o, menos aún, ir libremente por las aceras», argumentan.

«Mayoría silenciosa»

Se da la paradoja de que la Ordenanza de Espacio Público, que entró en vigor en 2010, fue en su día noticia por todo lo contrario. Se presentaron multitud de alegaciones y se organizaron protestas en la calle contra una norma considerada demasiado restrictiva en la regulación de las actividades permitidas en la vía pública. «De ley y orden» en palabras de los concejales de Bildu, que pidieron su retirada en el pleno. La plataforma Kalea guztiona da! la ha recurrido en los tribunales. Mientras tanto, se suceden las quejas por la «invasión» de aceras y zonas peatonales.

«Todo el mundo se queja cuando cree que limitan sus libertades, pero si viene una bicicleta y les hace daño apelan a la normativa», dice Tomás del Hierro. El gobierno municipal siempre ha defendido que la ordenanza responde a la voluntad de una «mayoría silenciosa» y no hay necesidad de modificarla. El problema es su grado de cumplimiento. En el último año, la Policía Municipal ha contabilizado 24 «apercibimientos» a ciclistas por saltarse las normas y dos multas de 90 euros. Según la Ley de Tráfico, circular en bici por espacios peatonales muy concurridos es una infracción leve que se castiga con multas de hasta cien euros, que pueden reducirse a la mitad si se abonan en el plazo de veinte días.

Las cifras testimoniales registradas hasta ahora pisarán el acelerador si la campaña de mentalización «para evitar el uso incorrecto de la bicicleta» no obtiene los resultados esperados. El concejal de Circulación y Transportes, Asier Abaunza, insiste en que el objetivo es «reeducar a los ciclistas en el respeto a los peatones» antes que recaudar, pero las sanciones siempre están ahí como elemento disuasorio.

Por otra parte, el préstamo automático de bicicletas, que sólo el primer mes fue utilizado por 3.000 personas, será de pago a partir de enero. Para entonces, el Ayuntamiento habrá estrenado seis nuevas 'estaciones' en Sarriko, Olabeaga, Zabalburu, Txurdinaga, el parque de Etxebarria y la plaza de Jado. De momento, el punto más utilizado de la ciudad para subirse a las dos ruedas es el de la plaza del Arriaga. La gratuidad del servicio es uno de los motivos de queja en los escritos de la plataforma en defensa de los peatones.