Decapitan al coloso de Lutxana

Los trabajos para desmantelar la histórica planta de Rontealde acabarán la próxima semana

SERGIO LLAMASBARAKALDO.
Un trabajo minucioso. La dificultad de trabajar a 74 metros de altura alargó la operación. ::                         IGNACIO PÉREZ/
Un trabajo minucioso. La dificultad de trabajar a 74 metros de altura alargó la operación. :: IGNACIO PÉREZ

La chimenea de Rontealde desaparecerá hoy de Lutxana para siempre. El barrio baracaldés se despedirá del histórico gigante de 74 metros de altura que coronaba la empresa Befesa Sulfuración, en los terrenos de Sefanitro, y que durante 33 años ha destacado como un coloso sobre las casas del barrio fabril. Apenas cinco operarios hicieron falta ayer para descabezar la estructura, que ya es 15 metros menos imponente. En total, el armazón será dividido en cinco secciones, de las cuales ayer se eliminó sólo la primera. Las más de 50 toneladas que arrojará su demolición se convertirán en chatarra. Con su retirada se completará el derribo de la empresa, cuya finalización oficial se apunta ya para la próxima semana. Así, los trabajos terminarán casi 15 días antes de lo previsto.

Afianzados en una cesta y elevados hasta la cumbre de la chimenea mediante una grúa autopropulsada, dos operarios armados con sopletes cortaron el acero de la estructura para echar abajo la primera pieza. Preparar la operación se prolongó durante más de dos horas, ya que fue necesario retirar barandillas y tramos de escaleras en las que pudieran engancharse los cables que sujetaban a los empleados. Sólo el corte de la chapa, de más de dos metros de diámetro, se prolongó por espacio de 45 minutos. El trabajo se desarrollaba con lentitud debido a la dificultad que suponía trabajar a tanta altura y a la minuciosidad con la que se orquestó la operación. No en vano, el brazo de la grúa necesitaba más de tres minutos únicamente para elevar a los operarios hasta la 'boina'.

Para evitar que la caída de la chimenea causara cualquier destrozo, los sopletes sólo rebanaron dos tercios de la circunferencia de la chimenea. Después se ancló la parte superior a un cable del que tiró una retroexcavadora, a fin de que la zona sin cortar se doblara sobre sí misma y actuara como una bisagra. A las cinco y cuarto de la tarde cayó la primera sección. En pocos segundos su corona se precipitó al suelo boca abajo, levantado una aparatosa humareda y dejando el resto de la estructura temblando y crujiendo durante más de un minuto.

Hoy los trabajos se retomarán desde las nueve de la mañana, y está previsto que finalicen en el día. La falta de luz obligó a los encargados a detener ayer los trabajos sobre las siete de la tarde, después de que los operarios colgaran un cable en la segunda sección, todavía a 50 metros sobre el nivel del suelo.

Nuevos espacios

Las palas limpiadoras y una máquina barredora completarán el desmantelamiento de Rontealde la próxima semana. La operación se inició oficialmente el primer día de septiembre, con un coste de 562.000 euros que el Gobierno vasco sufragará casi en su mayoría a la empresa Befesa de Sulfuración. En total, la firma recibirá una subvención de 531.984 euros. Ocho máquinas retroexcavadoras provistas de cizallas, electroimanes y palas, manejadas por una quincena de empleados, han trabajado durante este tiempo para demoler ocho edificios, entre ellos un silo de azufre, almacenes, oficinas, talleres, un cargadero de camiones o depósitos de ácido. Al final, se generarán más de 8.200 toneladas de residuos, que serán recicladas, y al menos 41 que se trasladarán a un gestor autorizado.

Con la desaparición de las instalaciones Befesa, Lutxana libera otros 36.905 metros cuadrados de suelo en el solar de Fertiberia. Los antiguos terrenos de Sefanitro ofrecen 246.000 metros cuadrados de nuevos espacios. El derribo se inició un mes después de que la empresa finalizara su producción en Lutxana, al completar sus nuevas instalaciones en el Puerto de Bilbao.

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