«Muchos casos de acoso escolar no se atajan para proteger el buen nombre del colegio»

La entidad ha atendido desde enero más de 1.100 consultas de padres vascos sobre posibles episodios de 'bullying' con sus hijos

M. JOSÉ TOMÉBILBAO.
Encarna García es la presidenta de Acae. ::                         P. CITOULA/
Encarna García es la presidenta de Acae. :: P. CITOULA

La hija de Encarna García se fue de casa cuando tenía 9 años. Tan solo dejó una nota con un mensaje: «Papá, mamá, os quiero mucho, pero me voy porque no tengo amigos en el cole», rezaba aquel pequeño papel de color rosa. «Se fue en dirección a una zona de Gijón donde hay un abismo que va a dar al mar. Mi vida cambió a raíz de aquello y la de ella también», reconoce la presidenta de la Asociación contra el Acoso Escolar (Acae).

- ¿Cómo está ahora su hija?

- Conseguimos que tirase para adelante. Ahora tiene 20 años, pero creo que le han quedado secuelas. Por eso, la ayuda de los padres es vital para detectar el problema pronto y ponerle remedio. Sin necesidad de ejercer un control férreo, hay que estar siempre pendientes de cómo están, de su estado de ánimo, como cuando están malos y les tomamos la fiebre.

- Hace unos días se conoció el caso de unos padres vizcaínos que han decidido denunciar a un centro concertado por las graves secuelas que ha sufrido su hijo.

- La familia se puso en contacto con nosotros y la hemos asesorado. Yo espero que quienes han permitido que ese chiquillo llegue al estado en el que está no queden impunes.

- ¿Atienden muchos casos del País Vasco?

- Nuestra asociación está radicada en Asturias, pero es de ámbito estatal. Este año hemos recibido 1.116 llamadas y correos electrónicos con peticiones de ayuda o información del País Vasco. A raíz de la publicación del último caso, nos ha llamado mucha gente. En estos momentos puede haber 150 casos en el País Vasco sin resolver. Algunos muy graves y cronificados en el tiempo.

- ¿Han notado incremento?

- Sí, se ha notado sobre todo en colegios concertados. En estos centros los padres no suelen tener acceso al registro del colegio para hacer una denuncia, como se hace en la pública. Es mucho más difícil llegar al problema y que te atiendan. Suelen negarlo siempre.

- ¿Y por qué esa actitud?

- Por mantener el buen nombre del colegio. El acoso en las aulas es un tema todavía tabú, al que les cuesta mucho enfrentarse y que no saben resolver. Mientras no haya buenos profesionales preparados difícilmente podrá ser atajado.

- ¿Qué es lo que falla? ¿La detección del problema, el tratamiento...?

- Falla todo. Salvo contadísimas excepciones, desde el momento que los padres notan que el chiquillo no está bien, llaman al colegio y todo es rasgarse las vestiduras. Los docentes no están preparados para afrontar el acoso escolar.

- El País Vasco, a raíz del caso de Jokin, el niño que se suicidó en Hondarribia, fue pionero en poner en marcha un protocolo de actuación.

- No, no... Lo que ocurrió fue un hecho terrible que provocó en su momento una reacción por parte de las autoridades para acabar con cualquier caso de acoso; pero poco tiempo después aquello se desinfló, se ha ido diluyendo ese interés mientras los casos iban 'in crescendo'. Y muchos están tapados por miedo de los padres a ir al colegio y denunciar el problema de sus hijos.

Dar crédito a los padres

- A su juicio, ¿qué debería hacer la consejería de Educación?

- Ponerse las pilas, controlar a los equipos de orientación y reciclar a los inspectores. Es muy fácil: en el momento en que unos padres acuden preocupados, darles crédito e investigar. Si se confirma, ayudar a la víctima e investigar también qué está pasando con el abusador.

- En el caso del colegio vizcaíno se optó por sacar a la víctima del centro, algo que según los expertos jamás debe suceder.

- Exactamente, se supone que en el siglo XXI lo que habría que hacer es ayudar a la víctima, castigar a los culpables y, si es necesario, aplicar el reglamento de régimen interior, que contempla la expulsión, aunque es verdad que eso es trasladar el problema a otro sitio. Y cuando hay un núcleo de acosadores, dispersarlos a distintos centros, hacerles seguimiento y solucionar sus problemas.

- ¿Sería partidaria de intervenir en la familia del acosador?

- Rotundamente, sí. Los niños abusadores suelen tener en casa problemas gravísimos. El Departamento de Asuntos Sociales también debería investigar para ver qué está pasando en sus familias.

- ¿A qué señales debemos estar atentos los padres?

- A un cambio de humor, a extraños dolores de cabeza o de tripa que empiezan el domingo por la noche, a ese miedo después de las vacaciones a volver al cole, cuando generalmente los niños regresan contentos...

- ¿Y qué tenemos que hacer?

- Lo primero, hablar con nuestros hijos y estar atentos a su estado de ánimo cuando llegan del colegio. Después, ir al centro y trasladar el caso por escrito, a través del registro. Si tienen dudas, que llamen a la asociación porque a veces no es un tema de acoso, sino una consecuencia del crecimiento o cualquier otro problema.

- ¿Es más complicado atajar el ciberacoso?

- Sí, muchísimo más. Es un tipo de acoso más sutil, menos perceptible, que hace al niño engancharse al ordenador para comprobar si se meten con él. Salir de ahí cuesta muchísimo, como también supone un terrible esfuerzo acabar con todos los mensajes insultantes que quedan en las redes sociales.