Ortega arrasa en Nicaragua entre sospechas de fraude

El Frente Sandinista gana los comicios con un contundente 64% de los votos y aúpa a su candidato al tercer mandato

MILAGROS LÓPEZ DE GUEREÑO CORRESPONSALLA HABANA.
Seguidores de Daniel Ortega, durante la celebración en Managua de su reelección como presidente. ::
                         AP/
Seguidores de Daniel Ortega, durante la celebración en Managua de su reelección como presidente. :: AP

Rosario Murillo, primera dama, jefa de campaña, esposa y portavoz del presidente Daniel Ortega, anunció el triunfo del «orteguismo» en Nicaragua en las elecciones generales del domingo. Con menos del 7% de las meses escrutadas, cantaba la «victoria del cristianismo, del socialismo y la solidaridad», repitiendo el lema de la campaña. No habló de la violencia en algunas zonas, ni de las quejas de fraude. Mucho menos de los rumores sobre el pacto político entre su marido y sus rivales, los consuegros Fabio Gadea y Arnoldo Alemán, para dividir a la oposición y asegurar la reelección para un tercer mandato.

Ayer, ya con el 85,78% de las mesas electorales escrutadas, el Consejo Supremo Electoral (CSE) confirmaba que el líder del gubernamental Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) ganaba por un contundente 62,65% frente a su principal competidor, Gadea, del Partido Liberal Independiente (PLI), con 30,96%. El expresidente Alemán apenas llegaba al 6,02%. Las autoridades minimizaron los hechos de violencia entre simpatizantes del mandatario y la oposición. Ayer, desde Washington, el secretario general de la OEA, el chileno José Miguel Insulza, daba el visto bueno a la consulta. «Pese a ciertos vaticinios sobre posibles tensiones y actos de violencia, la madurez del pueblo nicaragüense y su vocación por la paz marcaron el carácter pacífico con el que se cerraron los comicios generales».

«Obstáculos» y «trampas»

Dante Caputo, excanciller argentino y jefe de la misión de la OEA, denunció el domingo «obstáculos» para cumplir con su trabajo. «Estamos nadando sin radar, no lo rompimos, nos los taparon. Eso nos preocupa», lamentó. Su colega de la Unión Europea, Luis Yáñez, también criticó al CSE. Dijo no comprender «tantas trabas, tanta opacidad y tantas trampas en un proceso electoral que debió ser limpio y transparente». Ambos coincidieron en que, tras sus protestas, las dificultades se resolvieron cuando las juntas receptoras de votos llamaron a «instancias superiores».

Con trabas o no, para las nueve de la noche las calles del país, especialmente en Managua, se llenaron de las banderas rojinegras del sandinismo. Los más jubilosos eran los más pobres, que forman parte de la base electoral del movimiento de izquierda fundado en los 60 y que durante 17 años luchó contra la dictadura de Anastasio Somoza, hasta su derrocamiento en julio de 1979. En 1981 Reagan autorizó fondos y acciones de la CIA para destruir a los sandinistas. Guardias exsomocistas se alistaron en 'la Contra' y llegó una guerra civil que acabó con las elecciones generales de 1984, que ganó el FSLN. Reagan también fue reelegido y declaró el bloqueo comercial a Nicaragua y embargó sus bienes en el extranjero. Ortega gobernó hasta el 25 de febrero de 1990, cuando fue derrotado por Violeta Chamorro. Después lo intentó en varias ocasiones hasta que lo logró en 2006.

Para llegar a su tercer mandato ha necesitado que magistrados afines cambiaran la ley, lo que la oposición esgrime para que el periodo que ahora se abre se declare ilegal. Pero eso ya no tiene marcha atrás. La esperanza opositora es que no vuelva a reformar la Constitución para eternizarse en la presidencia, mientras Nicaragua sigue teniendo a casi la mitad de la población en situación de pobreza.

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