'Los muertos no se tocan...' toma Sevilla

El Festival de Cine de la capital andaluza arrancó con la obra rodada en Logroño y Oviedo con el guión que el riojano no acabó La película de García Sánchez se estrenó ayer como homenaje al guionista Rafael Azcona

I. LARRAZLOGROÑO.
El director y gran parte del cuadro de actores posa antes del estreno de la película, ayer en Sevilla. ::
                         EFE/
El director y gran parte del cuadro de actores posa antes del estreno de la película, ayer en Sevilla. :: EFE

Dos sombras revivieron anoche con el estreno de 'Los muertos no se tocan, nene' en el Sevilla Festival de Cine Europeo. Una es la de Ramón de Valle Inclán, cuyo legado queda presente en gran parte de la filmografía de José Luis García Sánchez, el director de la película, y otra la de Rafael Azcona, cuya novela fue traducida al lenguaje cinematográfico una vez muerto.

El esperpento que narra este largometraje es el de un hombre que muere a los 99 años, sin llegar a cumplir el centenario, produciendo grandes cambios en la vida de los que rodean su velatorio, en concreto en la de un joven que queda estupefacto.

«Valle Inclán es un componente de la cultura española que produce una estética sobre el desquiciamiento de la realidad y la realidad del desquiciamiento, y Rafael Azcona es la herencia de ambas», cuenta el director, quien afirma que la voz de Valle Inclán «desgraciadamente es una fuente inagotable».

«Las anécdotas son distintas, el esperpento funciona igual», explica García Sánchez, sobre lo que él mismo define como una mezcla de sainete y melodrama, presente en la vida actual «en los obispos, en el rey, en la política, aunque no vamos a decir nada de eso porque ya estamos en campaña».

Este homenaje al cineasta Rafael Azcona, fallecido en 2008, competirá con otras 16 películas por el Giraldillo de Oro de la sección oficial. Filmada entre Logroño y Oviedo, principalmente, la película busca retratar aquellas costumbres españolas honrando a todos los personajes por sus defectos, vistos a través de la distorsión que provoca el fondo de un vaso cóncavo.

Al estreno de la película basada en un guión que no acabó Rafael Azcona y que sus amigos, el productor Juan Gona, José Luis García Sánchez y David Trueba decidieron rescatar, en colaboración con el dramaturgo Bernardo Sánchez, asistieron Silvia Marsó, Carlos Iglesias, Mariola Fuentes, Pepe Quero, Tina Sáinz, y la viuda del cineasta, Susan Azcona, quien señaló: «No tengo nada que añadir a esta locura».

En los años 50

«Toda la película, sobre todo por estar en blanco y negro, encierra una profunda violencia no manifiesta, donde todos los personajes están crispados, pero con risa, la contradicción que vivimos muchos en España durante una época», señala el director. La época es la de los años 50 y las costumbres obsoletas sobre las que García Sánchez ironiza con el fin de reír por no llorar. «Si todo fuera justo y feliz, no existiría el arte», y de ello es testigo 'Los muertos no se tocan, nene', que se burla de los tópicos españoles, tal y como menciona Max Estrella, protagonista de 'Luces de Bohemia': «España es una deformación grotesca de la civilización europea».

«Es un homenaje a Rafael hecho con mucha humanidad y mucho talento, reflejo de la ironía y la burla que él empleaba», señala Pedro Mari Azofra, actor secundario de la película y amigo de Azcona, a quien retrató en su libro 'Azcona... ¡Sin guión!', que recoge «los diálogos espontáneos» mantenidos con el guionista riojano.

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