"¿Dónde están las armas?"

Las víctimas de ETA acogen con «alivio» el comunicado, pero echan en falta la entrega de los arsenales y el reconocimiento del daño causado

LORENA GILBILBAO.
Josu Puelles y la viuda de su hermano, Paqui Hernández. ::                     B. AGUDO/
Josu Puelles y la viuda de su hermano, Paqui Hernández. :: B. AGUDO

Alivio y decepción. Las víctimas de ETA acogieron ayer el comunicado de la banda con una mezcla de sentimientos, pero con las ideas muy claras. Aseguran ser conscientes de que el «cese definitivo de la actividad armada» decretado por los terroristas abre, «a priori», la puerta a un futuro «sin más muertos», algo que reciben con satisfacción, aunque con el escepticismo propio de las últimas esperanzas frustradas. Ahora bien, echan en falta un reconocimiento al daño causado y si en algo coinciden es en preguntarse: «¿dónde están las armas?».

Montserrat Lezaun

«Hablan de mirar al futuro, ¿y Diego?»

Montserrat Lezaun, madre del guardia civil Diego Salvá, última víctima de ETA en suelo español, junto a su compañero Carlos Sáenz de Tejada, -en marzo acabó con la vida del policía galo Jean-Serge Nérin en un tiroteo en Francia-, no daba a basto ayer para responder al teléfono. «Me ha llamado mi marido, mis hijos...», afirma. Han pasado más de dos años desde que los terroristas asesinaran a Diego en Mallorca y Montse no ha perdido nunca la esperanza de que su hijo fuera «el último» en la lista macabra de la banda. Ayer, esa confianza se hizo más fuerte. «Que no maten siempre será una buena noticia», sostiene. Pero la madre de Salvá prefiere ser «prudente». «Ojalá lo hubieran hecho antes. Ellos hablan de mirar al futuro con valentía, pero Diego ya no está. A mi hijo no le mató el diálogo, sino las armas», expresa. Lezaun hace especial hincapié al hecho de que ETA mencione de forma explícita el cese de su «actividad armada», lo que, a su juicio, demuestra que su «voluntad es más clara». No obstante, la duda que le carcome es «cómo acabará todo». «Llevamos años esperando y esto no se puede cerrar en falso», defiende. Montse esperaba algo más: «falta que digan dónde están las armas». En la misma línea, aunque con mayor contundencia, se pronuncia su marido. Antonio Salvá valora el comunicado de ETA como «un paso importante». Ahora bien exige a la banda que «pida perdón a las víctimas» y entregar su arsenal para «cerrar el ciclo» de la violencia. Según subraya, «hemos sido nosotros los que hemos puesto los cadáveres encima de la mesa, así que no puede pretender que todos seamos iguales y hacer como que aquí no ha pasado nada».

Josu Puelles

«Se jactan de sus años de lucha»

«Hoy -por ayer- es un día en el que nos tenemos que sentir aliviados, si se confirma que el cese es definitivo. Para el futuro, pero sobre todo para aquellos que hemos puesto los muertos». Josu Puelles, hermano del policía nacional Eduardo Puelles, asesinado por ETA un mes antes que Diego Salvá en la localidad vizcaína de Arrigorriaga, se mostraba ayer, precisamente, «aliviado», pero «no contento». Josu no da crédito que, en su comunicado, los terroristas «se jacten de que el objetivo se está cumpliendo por los años de lucha». Y 858 asesinatos. «Desde el punto de vista ético y moral es deplorable», censura. Puelles, que insiste en la necesidad de «desactivar el proyecto político de ETA», advierte de que «cuando uno cesa su actividad, si no dice dónde están las armas y se disuelve, puede volver». Critica, asimismo, que la banda se haya «limitado a suscribir las conclusiones de la conferencia de San Sebastián», cuando, por ejemplo, emplaza a los gobiernos español y francés a abrir un proceso de «diálogo directo que tenga por objetivo la resolución de las consecuencias del conflicto». «ETA no se puede poner a la altura de dos estados de derecho. Lo que tienen que hacer es entregarse y firmar la rendición», apostilla.

Cristina Sagarzazu

«¿Y las consecuencias de sus actos?»

«Me ha dado un bajón», reconocía ayer Cristina Sagarzazu nada más hacerse eco del comunicado de ETA. Las primeras palabras de la viuda del ertzaina Montxo Doral, asesinado por ETA en 1996, son cuanto menos significativas: «ya era hora, llega tarde». Sagarzazu, que fue una de las víctimas -junto con la viuda del también ertzaina Joseba Goikoetxea, Rosa Rodero- en reunirse con el grupo de Brian Currin en el Palacio de Aiete, reconoce el paso dado por los terroristas, consciente de que «es algo que les ha costado mucho», pero sitúa su forma de expresar el cese de la violencia en «una fase adolescente». «Saben que tienen a la mayoría de la sociedad en contra y sólo piensan en lo que ellos consideran es el pueblo vasco», señala. La viuda de Doral se refiere así a un párrafo concreto del comunicado, en el que los terroristas muestran su «reconocimiento y más sentido homenaje» a «los compañeros y compañeras» que se «ha llevado la cruenta lucha» y a los presos que están en las cárceles. «¿Y las consecuencias de sus actos?», plantea. Las preguntas se suceden en su cabeza: «Cuando hablan de futuro y esperanza, ¿a quiénes se refieren, a ellos? Y cuando hablan de imposición, ¿la de quién?», expresa.

Cristian Matías

«Nada nos hace confiar en que no volverán»

Para Cristian Matías el anuncio hecho público ayer por ETA «no sirve de mucho». Y es que si algo teme es que «se lo vuelva a replantear». Los antecedentes pesan, y mucho. Es nieto de Manuel Albizu, asesinado por ETA en 1976 en la localidad guipuzcoana de Getaria cuando conducía su taxi por la carretera general de Bilbao a San Sebastián. Un grupo de terroristas le hizo desviarse en un cruce y allí mismo le descerrajaron dos tiros en la cabeza. Matías, que ejerce como portavoz del Colectivo de Víctimas del Terrorismo de Euskadi (Covite), tiene muy claro que lo que los damnificados esperaban y esperan no es «un comunicado de estas características». «Lo que nos haría empezar a creer que es de verdad es que digan dónde están las armas y se entreguen a la Justicia para cumplir con las condenas que tienen pendientes», manifestó. Mientras no sea así, «nadie nos asegura» que ETA «pueda echarse para atrás, como lo ha hecho todos estos años, y seguir matando», concluye.

José Vargas

«Siento enfado y decepción»

José Vargas, superviviente del atentado del centro comercial Hipercor en Barcelona, uno de los más sangrientos en la historia de ETA, estaba ayer «enfadado y decepcionado». En su opinión, el comunicado de la banda no hace más que «apoyar la mal llamada Conferencia de Paz de San Sebastián punto por punto». La mayoría de los colectivos de víctimas cargaron duramente contra las conclusiones que emanaron de este cónclave al considerar que se limitaba a seguir «la doctrina de ETA y Batasuna». Presidente de la Asociación Catalana de Víctimas de Organizaciones Terroristas (ACVOT), Vargas no concibe otro final del terrorismo que no sea el de «vencedores y vencidos». Rechaza así cualquier negociación entre el Gobierno y la banda, a la que exige que «diga dónde esconde las armas». «No se puede hablar de confrontación armada porque aquí, somos sólo unos los que hemos puesto los muertos». «ETA es una banda de delincuentes que deberían entregarse y cumplir sus penas íntegras», sostiene. Según los datos que baraja la asociación que preside, entre 1975 y 2001, la organización ha cometido una treintena de atentados en Cataluña, que han dejado un reguero de 61 víctimas mortales y 168 heridos.

Juan José Aliste

«Era previsible tras la conferencia de Aiete»

Juan José Aliste acababa de dejar en el colegio a su hija, de diez años, y a tres amigos de ésta cuando veinte segundos después estalló la bomba adosada a su vehículo. Capitán de Infantería retirado, su vida cambió por completo aquel 10 de noviembre de 1995. El atentado de ETA le dejó con cuarenta años postrado en una silla de ruedas. El anuncio de la banda de ayer no le cogió por sorpresa. «Era previsible tras la conferencia de San Sebastián», afirma. Una cita que definió como «un paripé del mundo etarra y la continuación de su hoja de ruta». «Todo el mundo quiere que acabe la violencia, el problema es cómo acaba y, de momento, con este comunicado, lo hace como vencedora», critica. Aliste rechaza cualquier diálogo o negociación con la banda, algo que, a su juicio, «ya está habiendo» y que «no es lo que quiere la sociedad». «Los terroristas ven que están en las instituciones y van a seguir pidiendo cada vez más cosas», advierte.

Luis Mendizabal

«Están muy emocionados»

Desde que ETA asesinara el 3 de diciembre de 2008 al empresario Inaxio Uria por su vinculación a las obras del Tren de Alta Velocidad -una infraestructura a la que la banda se opone-, su primo Luis Mendizabal ha ejercido como portavoz de la familia. Ayer volvía a hacerlo porque «no pueden ni hablar». Según aseguraba, Manoli, la viuda del industrial, «está más emocionada que nunca». «Es uno de los últimos asesinados, y eso lo hace aún más doloroso si cabe», afirma.

Daniel Portero

«Los que lo anuncian no se han entregado»

Para Daniel Portero, hijo del fiscal asesinado por ETA Luis Portero, considera que el comunicado de la banda es «un fraude». Para empezar, «los que lo anuncian no se han entregado y están en la clandestinidad», señala. Y es que para Portero falta algo esencial: «que la banda anuncie su disolución y no un cese definitivo, y diga dónde están los zulos». Mientras tanto, añade, «será más de lo mismo». Portero, que preside la asociación Dignidad y Justicia, solicitará a la Fundación Víctimas del Terrorismo, que lidera Maite Pagazaurtundua, que convoque una reunión de todos los colectivos de damnificados para «formalizar una postura común» sobre el anuncio de ETA.

Ángeles Pedraza

«Es sólo un paso más en su lenguaje»

«Un paso más en su lenguaje». Con esta frase resume Ángeles Pedraza el contenido del comunicado de ETA. «Era muy fácil decir que se disolvían, que entregaban las armas, que pedían perdón a las víctimas y que cumplirían con la Justicia. Esa sí que habría sido una buena noticia», concluye.