Sinde destituye a la directora del Centro de la Memoria Histórica

La ministra de Cultura alega «pérdida de confianza» para despedir a María José Turrión

I. ESTEBAN
María José Turrión entró en el antiguo Archivo de la Guerra Civil como técnica en microfilmes. ::                             M. BARROSO/
María José Turrión entró en el antiguo Archivo de la Guerra Civil como técnica en microfilmes. :: M. BARROSO

A los 26 años, en 1984, María José Turrión fue a pedir empleo en prácticas en el Archivo de la Guerra Civil en Salamanca. Le dijeron que no. Licenciada en Historia, preparó oposiciones para técnico de microfilmación y para vigilante nocturna. Sacó las dos a la vez y se decantó por la primera. César Antonio Molina, exministro de Cultura, la nombró en 2008 directora del Centro Documental de la Memoria Histórica, el mismo que guarda los documentos del archivo en el que se presentó para pedir trabajo.

En treinta años había recorrido toda la escala laboral. Eso hasta ayer, cuando la destituyó la sucesora de Molina, Ángeles González-Sinde, alegando «pérdida de confianza» y recordando que su cargo es de libre designación.

Salmantina de nacimiento, Turrión había sido subdirectora del Archivo Nacional de la Guerra Civil y al acceder al cargo se responsabilizó de organizar el Centro de la Memoria en sus tres sedes, la del propio Archivo, la de las antiguas dependencias de la Seguridad Social en la ciudad y el Palacio de Orellana.

Polémica catalana

Las demandas de Cataluña y Euskadi para que les devolvieran los documentos de la Guerra Civil agitaron la vida del centro desde sus inicios. El pasado 12 de julio, el Partido Nacionalista Vasco recibió 15.000 legajos emitidos por la formación durante la contienda civil. Ocho días más tarde salía otro envío de cajas con diverso material documental hacia Cataluña.

El Ministerio de Cultura las cifró en 362, mientras que el archivo dirigido por María José Turrión elevó el número al doble aproximadamente, 727. La diferencia está en que el departamento de González-Sinde no contaba las cajas de las que se cogieron sólo los documentos relativos a la comunidad catalana, mientras que los archiveros, sí.

Un profesional del centro, Policarpo Sánchez, denunció el 26 de julio que en los últimos tres envíos se había incluido documentación que poco tenía que ver con Cataluña: sólo que se había guardado allí después de que las tropas de Franco tomaran Madrid y Valencia.

Con el mismo argumento de la «pérdida de confianza», la ministra ya prescindió en octubre de 2010 del director del Instituto de Cinematografía, Ignasi Guardans. También bajo su mandato, la directora de la Biblioteca Nacional, Milagros del Corral, dimitió al rebajar el Gobierno su cargo -de ocupar una Subsecretaría a estar en una Dirección General- para ahorrar sueldos. El último sobresalto de Sinde se remonta a las últimas navidades, cuando se enzarzó en una tensa polémica con Álex de la Iglesia, entonces presidente de la Academia del Cine, por la ley sobre las descargas de Internet.