«Alguna vez vino a trabajar llena de moratones»

Los compañeros de Txaro se mostraban conmocionados. Todos recordaban su jovialidad: «Era una mujer muy alegre y coqueta». La víctima llevaba trabajando en la cocina de la Policlínica donostiarra desde 1996. «Era una buena compañera», señalaron. No obstante, su vida había estado marcada por los reiterados malos tratos de los que había sido objeto por parte de sus parejas, entre ellas un guardia civil con el que se casó y «que ya le daba palizas». En alguna ocasión, de hecho, llegó al trabajo con el cuerpo «plagado de moratones». «Le preguntamos qué le había sucedido y respondió que se había caído. Nos pareció extraño, pero no quiso dar más explicaciones», relataron.