Un paseo por Zuia (II)

Murguía se ha convertido en un pueblo bien urbanizado y con abundantes servicios

SOCIEDAD LANDÁZURI
Vista del edificio adosado a la iglesia de Murguía. ::
                             S. LANDÁZURI/
Vista del edificio adosado a la iglesia de Murguía. :: S. LANDÁZURI

Murguía, capitalidad de Zuia, se llamó primitivamente Monreal de Murguía y su jurisdicción comprende los lugares siguientes: Amezaga, Aperregi, Domaikia, Jugo, Lukiano, Larraza (desaparecido), Markina, Sarria, Bitoriano, Guillerna, Zarate y el despoblado de Aretxaga. En 1484, según mandato de los Reyes Católicos, fue un señorío de Vitoria. Posteriormente, en 1515, se independizó de este señorío y pasó a ser villa realenga cabeza de Ayuntamiento de Zuia.

En su caserío se pueden admirar edificios de estilo barroco como la casa de los Vea-Murguía, el Ayuntamiento y la casa de Sautu. Domingo de Sautu e Isasi es un personaje de esta villa que se debe mencionar. Fue un rico comerciante radicado en Cádiz en el siglo XIX y que jamás olvidó su pueblo natal, beneficiando a éste con sus dádivas y construyendo escuelas, conventos, lavaderos y otras obras públicas.

Sautu, ferviente carlista, donó a la causa del Pretendiente ingentes recursos económicos. Algo parecido ocurrió con la familia Iturrate del vecino Sarria, cuyo palacio ha sido ampliado y reconvertido en un bloque de viviendas residenciales, que favoreció la causa carlista. Otro interesante lugar que no se debe olvidar es la torre de la Encontrada en Lukiano, con su leyenda y sus retos de la ferrería.

En la actualidad, Murguía se ha convertido en un pueblo bien urbanizado y con abundantes servicios. Junto con varias aldeas vecinas, lo que antes fue un remanso de tranquilidad para muchas familias bilbaínas que edificaron bellas viviendas de estilo regional, ahora constituye una ciudad de primera residencia de muchos urbanitas. En resumen, un buen lugar para atravesar este valle de lágrimas.

Pero todo Edén tiene su serpiente. Nos explicamos: no podemos comprender que en un pueblo tan bonito se haya rehabilitado el edificio adosado a la fábrica de su parroquia con tan mala fortuna. Carpintería metálica de color marrón, persianas enrollables, paneles perforados para proteger vanos de igual color son las bellezas de que dispone esta nueva obra.

En 1902 se construyó este adosado, que no es que fuese ninguna maravilla, ni mucho menos, sobre todo la horrible galería acristalada de su fachada oeste; pero comparado con el actual totalmente impersonal, la diferencia es notable. Se palpa que no existe ningún criterio estético para conservar la fisonomía de nuestros pueblos. ¿Hasta cuándo?