Luz verde a la construcción de 2.300 viviendas en Berango

La Diputación aprueba definitivamente el Plan General de Ordenación Urbana, que contempla cubrir las vías del metro con un polideportivo

EVA MOLANOBERANGO.
El documento prevé la desaparición de la 'brecha' del metro que parte en dos el casco urbano . ::
                             P. URRESTI/
El documento prevé la desaparición de la 'brecha' del metro que parte en dos el casco urbano . :: P. URRESTI

La Diputación ha dado luz verde al nuevo Plan General de Berango tras imponer una serie de correcciones técnicas a la última redacción presentada por el Ayuntamiento. Su vigencia se prolongará durante ocho años a contar desde la entrada en vigor del documento el pasado el miércoles, cuando se publicó en el Boletín Oficial de Bizkaia. Una decisión foral que pone fin a una tramitación que se ha prolongado más de dos años.

El PNV, el PSE y EA aprobaron inicialmente la hoja de ruta urbanística en mayo de 2009. Tras una alegación del Consistorio, el número de viviendas previstas es menor al estipulado inicialmente en el Plan Territorial del Bilbao Metropolitano, que obliga a Uribe Kosta a ser la receptora de la demanda residencial. Según el plan, en la localidad podrán construirse 2.321 viviendas. De ellas, 1.184 serán de VPO, 460 tasadas y 677 libres.

El nuevo PGOU añade 80.000 metros cuadrados de suelo industrial, lo que permitirá reordenar los actuales polígonos y crear un nuevo acceso para «eliminar el paso de camiones por el casco urbano», según explicó la alcaldesa, Anabel Landa. Asimismo, plantea 95.000 metros cuadrados de espacios libres.

Otro de sus puntos importantes será la semipeatonalización de la calle Sabino Arana, la arteria principal del municipio, así como la recuperación de edificios que pasarán a formar parte del inventario vasco de bienes culturales, como la Fuente Simón Otxandategi, el palacio Aguirre, el caserío Arrate Goikoa, el Ayuntamiento o el Molino Kukullaga, entre otros. También propone la protección local para el conjunto de la plaza Eleizalde, la torre Otxandategi, la ermita Santa Ana, la iglesia de Santo Domingo Guzmán, el molino Errotatxu o la torre de Berango.

Además, plantea un espacio deportivo entre Intxaurraga y Sabino Arana que mitigue la barrera arquitectónica del metro y la posibilidad de construir en Lantzarte, uno de sus puntos más polémicos, ya que en 2007 la idea era hacer allí el polideportivo. La venta prevista de terreno a la sociedad foral Azpiegitura por cuatro millones para que construya 80 pisos tasados se topó con el rechazo vecinal.

Los vecinos denunciaron que el crecimiento planteado no «se ajusta a las necesidades de Berango y no goza de la aprobación popular». Según Berango Eraikitzen, existen 396 casas vacías y «el PGOU permitirá doblar la población, que actualmente cuenta con 2.255 viviendas ocupadas y alrededor de 6.500 habitantes».

Contencioso rechazado

Mientras, los de Lantzarte se oponen a la construcción de viviendas tasadas en el solar y promovieron la primera iniciativa popular de Vizcaya, suscrita por 1.000 residentes, para pedir una consulta sobre el futuro de la campa, rechazada por mayoría por PNV, PSE y EA. Además, creen que «en Berango sólo hay 400 inscritos en Etxebide y van a hacer mil VPO. ¿Quién va a querer una vivienda tasada?».

En mayo, la agrupación presentó un contencioso ante el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco contra la orden foral 273/2011, de 2 de marzo, que dio el visto bueno al plan si se acometían las correcciones previstas. Los vecinos creen que el documento es ilegal por la «fuerte oposición popular» y solicitaron la suspensión cautelar de la promoción de Lantzarte. Ahora, la sala ha dictado un auto en el que deniega las medidas cautelares.

Los vecinos critican que «hemos recurrido una orden foral, pero el Ayuntamiento se ha personado como afectado». Su defensa se apoyó en una sentencia, que data de 2010, en la que el tribunal tuvo en cuenta una suspensión cautelar para la construcción de pisos protegidos en Zarautz. Los magistrados aseguran que en ese caso «se trataba de un convenio entre el Ayuntamiento y el Gobierno vasco, mientras que en Berango se hace mediante un instrumento de planeamiento urbanístico (PGOU), por lo cual no son comparables». La alcaldesa defiende que el auto «reconoce la legalidad de esta actuación y que el interés público prevalece sobre el resto».

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