Bilbao estrena muro de la felicidad

Cien personas decoran con sus fotos la Biblioteca foral en el marco de la iniciativa internacional 'Wallpeople'

IVÁN ALONSOBILBAO.
La iniciativa encontró eco en una veintena de ciudades. ::
                             PEDRO URRESTI/
La iniciativa encontró eco en una veintena de ciudades. :: PEDRO URRESTI

¿Cuál es la imagen de la felicidad para usted? ¿Un crucero por el Mediterráneo o una escapada a un Parador? ¿Ver a su hijo sonreír? ¿Un retrato de su madre? Imágenes como estas se pudieron ver ayer pegadas en 'el muro de la felicidad', en la Biblioteca de la Diputación, gracias a la iniciativa 'Wallpeople' que unió a más de 20 ciudades del mundo a través de las imágenes que ciudadanos anónimos pegaron en paredes callejeras. En Bilbao unas cien personas que descubrieron la iniciativa 'in situ' o que la conocían a través de las redes sociales se animaron a dejar fijado en una pared lo que para ellos representaba la felicidad.

Nacido en Barcelona el año pasado y organizado en Bilbao por la Asociación Creativity Zentrum, que se dedica a promover las industrias creativas en la provincia, 'Wallpeople', como lo describen, «pretende invitar a las personas a crear, a divertirse, a ser parte de un momento único en un espacio urbano determinado, con la intención de componer una obra callejera irrepetible y hecha por todos».

El año pasado se unieron diez ciudades de todo el planeta para crear murales fotográficos con el objetivo de «convertir el espacio público en una galería al aire libre, donde cada uno aportó y compartió una fotografía». Este año se han sumado diez urbes más, entre las que estaban Bilbao, Amsterdam o Río.

El primer valiente se llamó Oier, un niño de 6 años que colgó una foto de sus dos pollitos 'Piolín' y 'Marroncito', para él la viva estampa de la alegría. «Ahora están en una granja de La Arboleda», explicaba orgulloso con su media lengua. Amaia, su madre, pegó cerca una foto de su propio hijo. «Es que para mí él es mi mayor felicidad», decía orgullosa.

La presencia de los medios de comunicación y las propias fotografías fueron llamando la atención de los transeúntes y de los jóvenes que estaban a esa hora estudiando en los salones de la biblioteca. Así se pasaron por allí Patricia, que sin dudarlo pegó la imagen de una playa, «el lugar donde me gustaría estar ahora», explicaba, y Jone, que recortó de una revista una imagen de un destino paradisiaco: aguas azules, playas de arena blanca y mucha calma.

Beatles y ropa interior

La organización tenía a disposición del público imágenes y publicaciones para recortar por si alguien se animaba y sin tener nada preparado quería aportar algo. Así aparecieron en el muro los rostros del escritor israelí Amos Oz, de John Lennon y Paul McCartney dándose satisfechos la mano después de publicar 'Seargent Pepper' o de la imagen de un pueblo donde el chico que lo puso, Xabier, confesó haber pasado los más felices veranos de su vida.

Unos cactus con ojos vinieron a representar la anhelada independencia de un grupo de jóvenes que mañana empiezan la aventura de compartir piso. «La hemos puesto porque queremos que nuestra casa sea algo divertido», comentaban Urko y Raúl que habían conocido la idea a través de Facebook. Incluso Pilar Pérez Fuentes, parlamentaria del PSE en la Cámara vasca, se pasó por la calle de la biblioteca y dejó en la pared otra playa, la radiografía de la felicidad de una ciudad ayer consumida por el calor. Un centenar de fotografías que convirtieron por un momento fugaz en un punto de cita entrañable.

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