La mala suerte de Contador e Intxausti

En la sala de urgencias del hospital de La Roche-sur-Yon no había más que ciclistas. Del Movistar, sobre todo. Beñat Intxausti y Andrey Amador aguardaban su futuro. El vizcaíno llevaba el brazo derecho en cabestrillo. El costarricense cojeaba. Víctimas de la misma caída. Las radiografías sonaron a alivio: no hay fractura ósea. Aunque su continuidad en el Tour está en el aire. A última hora, Intxausti se sometió a una prueba para ver si tenía dañado algún ligamento. Los dos son debutantes. Bautizo doloroso. Y el dolor seguirá hoy: Intxausti necesita el codo para apoyarse sobre el manillar de la bicicleta de contrarreloj. Doble sufrimiento. La ley del Tour.

Implacable, incluso con Contador. El madrileño no se cayó. Se vio bloqueado por el atasco. «No iba mal colocado, pero la carretera era muy ancha y entrábamos muchos corredores», contó. Lamentó su mala suerte. «Se han caído justo delante de mí y, aunque he conseguido frenar a tiempo, he tenido que pasar por encima de las bicis como he podido. Cuando he querido arrancar otra vez el grupo estaba muy lejos». Un minuto y pico lejos.

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