Camioneros por ordenador

Los ejercicios permiten corregir algunos defectos y vicios al volante. :: PEDRO URRESTI

40 chóferes practican con un simulador en Aparcavisa

IVÁN ALONSO Barakaldo.
Sábado, 11 junio 2011, 04:29

Un camión articulado con semirremolque de varios ejes y cargado con 40 toneladas enfila las primeras cuestas de un puerto de montaña durante una copiosa nevada. El conductor tira de los frenos para controlar la velocidad y estos se van sobrecalentando. En un momento dado, aprieta hasta el fondo el pedal y la sensación es de haberlos perdido por completo. El convoy aumenta su velocidad y se dirige a casi 120 kilómetros por hora cuesta abajo en medio de un clima horroroso. «¿Qué sucede?», se pregunta en voz alta angustiado ante la inminencia de un vuelco. De repente ve la señal de una pista de frenado y se prepara para realizar con éxito la maniobra de emergencia: aumenta las marchas para que el motor no reviente y pierda la dirección y enfila el camión hacia la zona de tierra donde, milagrosamente, se detiene poco antes de tocar los conos del fondo.

Afortunadamente, nada de esto es real. Lo que 40 conductores vascos asociados a Asetravi han experimentado esta semana en el parking de Aparcavisa, en Trapagaran, es una simulación en un camión virtual para formar y reciclar a conductores profesionales. Enrique Pérez, secretario de la asociación, explicaba ayer cómo han conseguido traer a Euskadi «un equipo de simulación de conducción de vehículos pesados para corregir defectos y vicios de los camioneros».

Por fuera, el camión virtual es parecido a uno normal, pero dentro de su remolque uno se encuentra otra cabina con una pantalla frontal y dos laterales para que el conductor pueda tener una visión de 180 grados. En una oficina aparte, Juan Arévalo, el monitor, controla la velocidad, las revoluciones del motor, la situación del camión en el carril, la posición de las manos al volante... y da consejos por radio a algunos de los cuatro conductores que, por tandas, realizan tres pruebas en el simulador. «Al fondo verás una señal de curva peligrosa -advierte a Joseba, uno de los que ayer practicaba por la mañana-, así que usa el freno-motor».

«Me he dejado las uñas»

La experiencia es revolucionaria para los veteranos. «Se va mucho y cuando giras el volante se mueve todo el paisaje y eso te despista», comentan Gontzal y Gabriel, otros de los camioneros presentes. Según Arévalo, es algo normal, porque cualquier conductor «está acostumbrado a que le llegue el aire por la ventana, a tomar como referencia el fondo del paisaje y la distancia, y aquí no hay nada de eso», observa. «Empezamos con cosas ligeritas, rectas y buen tiempo para el primer pase, y en cuanto le cogen el tranquillo pasamos a escenarios más complicados», desgrana. Pese a todo, algunos se salen en una curva y el programa se detiene. «Me he dejado las uñas en el volante», confesaba uno de los inscritos al cursillo para dar idea del grado de realismo que se alcanza.

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