«El abandono de niños se daba por pobreza o para preservar la honra»

Presentó esta semana en Portalea su libro sobre la casa que recogió a niños abandonados y a madres solteras

R. DIEZEIBAR.
La escritora donostiarra, con un ejemplar de su libro. ::
                             L. MICHELENA/
La escritora donostiarra, con un ejemplar de su libro. :: L. MICHELENA

La escritora donostiarra Eva García Magriña presentó esta semana en Eibar su libro de investigación sobre la casa de acogida Fraisoro de Zizurkil. 'Fraisoroko amak, Fraisoroko haurrak', habla sobre el centro que recogía a tanto a niños abandonados como a mujeres embarazadas solteras, y que estuvo en funcionamiento durante prácticamente todo el siglo XX, entre 1903 y 1994. En total, unos 14.000 niños y niñas pasaron por esta casa cuna, así como alrededor de 3.800 mujeres solteras que iban a tener un bebé.

-¿Por qué se puso en funcionamiento esta casa de acogida a principios del XX?

-El proyecto se venía gestando desde el siglo XVIII cuando los niños expósitos eran trasladados hasta Zaragoza. Esos viajes eran mortales de necesidad, ya que pasaban días de trayecto en condiciones pésimas. En 1896 el nacimiento de la Caja de Ahorros Provincial de Guipúzcoa fue decisivo a la hora de acometer el proyecto de centralizar el servicio de expósitos para la provincia ya que fue la Kutxa la que financió la construcción y posterior obra de ampliación.

-¿Quienes iban a parar allí?

-Esta casa cuna fue creada exclusivamente para depositar niños concebidos fuera del matrimonio, pero las situaciones de pobreza de la época hicieron que familias legítimas depositaran también anónimamente allí a los hijos que no podían mantener. Aunque la razón principal de los abandonos fue durante muchos años la situación de pobreza, las concepciones fuera del matrimonio se daban en cualquier clase social, y en estos casos la razón del abandono era preservar de alguna manera la honra familiar.

Carencias emocionales

-¿Cómo era la casa de acogida? ¿Qué trato se daba tanto a niños como a madres?

-Era un edificio grande y señorial, dotado de los últimos adelantos higiénico-sanitarios de la época. Y aunque espacioso, durante muchos años quedó pequeño para acoger a tantos niños. Respecto al trato, el reglamento interno exigía dar buen trato a los niños. Se puede decir que estaban bien cuidados, alimentados y vestidos pero vivir en una institución así implica tener muchas carencias emocionales y dado que los conocimientos en psicología no llegaron hasta muy tarde, este tipo de carencias no se tuvieron en cuenta hasta entrada la década de los 70. Las mujeres entrevistadas comentan que el trato que les daban las monjas era respetuoso, pero que con las reincidentes eran más duras.

-¿Cómo abandonaban los niños esta institución?

-Mediante una acogida familiar. En éste caso la institución tenía la tutela del niño y la familia tenía el compromiso de alimentarle, vestirle, cuidarle y procurarle una educación elemental y también religiosa.

-¿Cómo fue el proceso de creación del libro?

-Ha sido largo. Primero conseguir los permisos para acceder a ésta información que es de tipo reservado me llevó su tiempo y el proceso de recabar la información ha durado dos años prácticamente. También he entrevistado a gente que pasó por ese centro. Son testimonios orales que demuestran la vida tan dura que han llevado algunas de éstas personas. La situación de muchas madres solteras ha sido en la mayoría de los casos penosa por que añadido a las condiciones en las que quedaron embarazadas, tales como engaños, violaciones o derecho adquirido del dueño de la casa donde trabajaban, padecieron un rechazo social y familiar que no merecían.

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