Los empresarios, más preocupados por el desahucio de Zapatero que por el éxito de Bildu

La inestabilidad del Gobierno central puede tener consecuencias negativas en el inicio de la recuperación económica

MANU ALVAREZ MALVAREZ@ELCORREO.COMBILBAO.
Reunión en marzo de Confebask y CEOE, encabezadas por Miguel Lazpiur (de frente a la izquierda) y Juan Rosell (en primer plano). ::                             TELEPRESS/
Reunión en marzo de Confebask y CEOE, encabezadas por Miguel Lazpiur (de frente a la izquierda) y Juan Rosell (en primer plano). :: TELEPRESS

Preocupación múltiple. Este es el estado general que aqueja a los empresarios vascos tras la jornada electoral del domingo. La inestabilidad en la que ha quedado sumido el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero como consecuencia del duro correctivo aplicado por el electorado al partido socialista, las implicaciones directas que para las empresas puede tener la llegada al poder de Bildu a algunas instituciones municipales e incluso forales, junto a la débil posición en la que queda el Ejecutivo vasco son, en este mismo orden de importancia, los quebraderos de cabeza que la política acaba de introducir en la planificación estratégica de las compañías.

Decía el economista británico John Maynard Keynes que «nada hay más tímido que un millón de dólares». La 'timidez' del dólar, quizá por efecto de los tipos de cambio actuales en el mercado de divisas, se convierte en 'cobardía' cuando se trata de un millón de euros. Quizá también por esta razón, los empresarios vascos creen que la jornada electoral, lejos de aportar certidumbres sobre el futuro, puede aportar algunos daños colaterales en el tortuoso camino hacia la recuperación económica. A más incertidumbres, peor comportamiento de la economía.

Las patronales vascas «no opinan de cuestiones políticas». Quedaron escaldadas con algunas manifestaciones en torno al plan soberanista del lehendakari Juan José Ibarretxe y aún les duelen las heridas. Pero, a título particular, son numerosos los empresarios de esta comunidad que consideran «trascendente» el futuro del Gobierno central. «¿Podrá Zapatero acometer ahora las reformas estructurales pendientes? Aunque se disponga a ello, ¿encontrará el respaldo parlamentario de alguna fuerza política para medidas que se saben dolorosas? ¿Cómo repercutirá en la credibilidad exterior de España la afloración de un déficit oculto en las comunidades autónomas y ayuntamientos? ¿Puede garantizar el presidente que habrá Presupuestos para el año 2012?», se preguntaba ayer un destacado dirigente empresarial vasco, que no ocultaba su visión pesimista sobre la resolución de todas esas cuestiones.

Toque de atención

El mercado financiero internacional mandó ayer un 'recado' inconfundible a España, con el aumento del diferencial de la deuda pública sobre el bono alemán; el rebrote aparente de las operaciones especulativas a corto -que no es otra cosa que apostar por el descalabro nacional-, que se tradujo también en una caída significativa de la Bolsa. Malas señales de quienes prestan el dinero a España y que este país necesita para evitar que se colapse su actividad por falta de liquidez.

Pero también hay preocupaciones 'microeconómicas', especialmente entre los empresarios guipuzcoanos, aunque también vizcaínos y alaveses. Especialmente, no lo pueden ocultar, aquellos que están concernidos por algunos proyectos a los que Bildu se opone -es el caso de las obras del Tren de Alta Velocidad- y que pueden ser muy cuestionados. La hipótesis de esta coalición a los mandos de la Diputación de Guipúzcoa -en especial en áreas críticas como Hacienda- se recibe, incluso, con mal disimulado nerviosismo. Pero creen que no sucederá: «Seguro que el PNV hace algo para evitarlo», asegura a EL CORREO un empresario nacionalista.

La actitud de la nueva formación política respecto a algunas cuestiones claves para el desarrollo empresarial, en el ámbito de la Administración municipal, son una incógnita. Pero, a falta de referentes concretos, los empresarios prefieren «ponerse en lo peor» y anticipar que sus planteamientos serán similares a los que aplicaba Herri Batasuna cuando gestionó algunas corporaciones locales. De ahí que aquellas compañías que se encuentran en municipios que serán gobernados por Bildu, ya se aprestan a una interlocución «más complicada» con los nuevos regidores. Proyectos de ampliación, permisos, discusiones sobre aspectos medioambientales, aseguran los empresarios, van a complicarse. «La izquierda radical -apunta uno de ellos- nunca se ha distinguido por apoyar a las empresas».

La debilidad en la que se va a mover el Gobierno vasco también es un aspecto que preocupa, aunque con menos intensidad, a este colectivo. La figura del lehendakari López ha quedado tocada por el mal resultado electoral de los socialistas vascos y los empresarios creen que su papel como líder social queda seriamente comprometido. ¿Quién dijo que habíamos tocado suelo en la crisis?

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