Urkullu se felicita por una campaña «plena», pero avisa de que Bildu quiere «enredar»

El PNV agita el pacto PSE-PP para movilizar a su electorado: «Solo hay dos opciones, los contrarios unidos por el poder o nosotros»

M. ZABALETA VITORIA / BILBAO.
Urkullu abrió ayer la campaña en Vitoria, exultante por la decisión del Constitucional. ::                             BLANCA CASTILLO/
Urkullu abrió ayer la campaña en Vitoria, exultante por la decisión del Constitucional. :: BLANCA CASTILLO

El arranque de campaña del PNV fue sintomático. El partido jeltzale esperó a que la resolución del Constitucional sobre Bildu estuviese prácticamente confirmada para arrancar oficialmente la carrera hacia las urnas en Vitoria. «Bildu va a estar», proclamó un exultante Iñigo Urkullu al inicio de su intervención ante la militancia, pasada ya la medianoche. Las bases jeltzales acogieron con aplausos un fallo que, para el líder del EBB, ha «enmendado» a quienes pretendían «condicionar el mapa político e institucional de Euskadi».

«Ahora podemos iniciar una campaña plena, de verdad. La comenzamos como hay que comenzarla», se congratuló el líder jeltzale, que guardaba en su portafolios hasta tres discursos diferentes para responder a la decisión del Constitucional. Finalmente, le tocó llevarse a la tribuna el más optimista. Se confesó «contento». «Hoy tenemos una gran oportunidad de conquistar la paz y la normalización política, a pesar de que PSE y PP lo han intentado impedir», se alegró Urkullu que, horas antes de conocer el fallo, había advertido de que ayer era un día «importante» para el destino de los vascos. Falta por saber -nada dijo el presidente del PNV- si el partido jeltzale retomará ahora la colaboración con Zapatero que dejó en suspenso tras ser ilegalizadas por el Supremo todas las listas de la coalición soberanista. El jefe del Ejecutivo central le había pedido calma hasta conocer la resolución del Constitucional.

Pese al derroche de alegría, los jeltzales miran de reojo a Bildu, conscientes de que la alianza de EA, Alternatiba y la izquierda abertzale será un peligroso rival, sobre todo en Guipúzcoa. En Sabin Etxea admiten que será blanco preferente de sus críticas. Y ayer Urkullu no se esforzó en disimularlo. Todo lo contrario. Acusó a la izquierda abertzale de pretender solo «enredar y desviar la atención» para ocultar «su sonoro fracaso durante más de tres décadas» y su «falta de compromiso». «A nosotros ni nos van a enredar ni nos van a marear. Estamos aquí con nuestras propuestas para la construcción nacional de Euskadi, en el día a día, todos los días, como hemos venido haciendo estos años», prometió el presidente jeltzale, que insistirá durante toda la campaña en la ventaja de «34 años» que su partido le lleva a la izquierda radical.

«Desandar el camino»

Tampoco faltó en el mitin de apertura la apelación al pacto PSE-PP. De hecho, el PNV hará del rechazo al hipotético acuerdo entre socialistas y populares una de sus banderas más identificables en campaña para movilizar a su electorado. Los jeltzales agitarán el desasosiego que provoca en sus potenciales votantes la posibilidad de que socialistas y populares extiendan la entente que sostiene al lehendakari López a diputaciones y ayuntamientos, aunque se han quedado sin el argumento de que se apoyarán en la proscripción de la izquierda abertzale para lograrlo. Ayer Urkullu empezó fuerte: el pacto PSE-PP, dijo, solo «retrocede» y «entorpece» y significa «desandar el camino» y «mirar al pasado». Es más, presentó la cita del 22-M como un plebiscito sobre el acuerdo: «Solo hay dos opciones. No hay más. Los contrarios unidos por el poder. No están de acuerdo en nada, ni siquiera en los temas de paz y convivencia. Solo les une la ambición. Y el PNV, con programa, compromisos y saber hacer».

El PNV, de hecho, es consciente de que su mayor reto es concentrar al máximo el sufragio nacionalista en sus siglas. Y está convencido de que la estrategia más eficaz para lograrlo es apelar al temor de sus posibles votantes a que PSE y PP 'conquisten' nuevas cotas de poder. El otro argumento 'estrella' de los mítines jeltzales será la crisis económica y, sobre todo, las propuestas para consolidar la recuperación del tejido económico vasco. Ayer Urkullu propuso tres recetas: máximo rigor económico y ahorro, atención prioritaria a los servicios básicos e inversión pública para generar empleo.