Jueces y política

JOSÉ MARÍA CALLEJA

Escribo sin saber cuál será la decisión del Tribunal Constitucional respecto de la legalización o no de Bildu, que usted sí conocerá cuando lea estas líneas. Aun así me la juego y digo que se debería poder expurgar de las listas de Bildu a aquellos llamados independientes que los jueces consideren que forman parte de la trama civil de ETA, pero que resulta insostenible que las gentes de EA o de Alternatiba sean consideradas como terroristas y no tengan derecho a presentarse a unas elecciones. Podremos criticar o no estar de acuerdo con uno o ambos partidos, pero digamos ya que EA y Alternatiba son partidos democráticos, que tienen derecho a concurrir a las elecciones y no pueden ser excluidos de las urnas.

Estamos asistiendo en las últimas semanas a la emisión de resoluciones judiciales que deben ventilar un problema político. En puridad, los estatutos de Sortu no se podrían rechazar -como sostuvieron en su día siete de los dieciséis magistrados del Supremo-, pero tenía esa nueva sigla en su contra la evidencia de que quienes la apoyaban habían estado hasta ayer por la tarde apoyando, explicando, justificando y alentando el terrorismo. No sé si esta pequeña cuarentena es una razón judicial o estrictamente política, pero parece evidente que les ha impedido pasar el primer filtro.

Por otra parte, es evidente que un sector relevante de los que hasta ayer apoyaron los asesinatos hoy han decidido hacer política sin esa ventaja añadida y han empezado a desvincularse de la violencia. Es evidente que esa nueva y pragmática actitud es la consecuencia directa de la derrota de ETA y que los que la promueven no habrían llegado a esa conclusión de no haber sido conscientes de que el terrorismo no da más de sí. Parte de esa trama civil sabe que han sido derrotados por la policía, por la política, por parte de la justicia y por la ciudadanía vasca valiente, y que si quieren hacer política será a base de renunciar a la ventaja intimidatoria del terror, de la que han gozado desde hace más de cuarenta años.

Insisto en que escribo sin conocer la decisión del TC, pero creo que a cada peldaño judicial que se sube quedan menos trámites para que los que han operado en la trama civil de los violentos terminales puedan presentarse, sin ser impugnados, a las elecciones, pongamos las próximas autonómicas vascas, dentro de dos años. En vez de ver todo este proceso como un triunfo de los terroristas, los que parecen irritados porque la violencia se pueda acabar sin alzar ellos el trofeo deberían reconocer y declarar lo obvio: nada de lo que hacen ahora los violentos hubiera sido posible de no haber sido derrotados.