«Epsilon tuvo un trato singular porque es un proyecto único»

La exconsejera de Industria Ana Aguirre defiende la plena legalidad de las ayudas a la firma ante las dudas del Ejecutivo López

ALBERTO AYALA AAYALA@DIARIO-ELCORREO.ESVITORIA
Joan Villadelprat saluda a Ana Aguirre en presencia del parlamentario popular Borja Semper. ::                             B.CASTILLO/
Joan Villadelprat saluda a Ana Aguirre en presencia del parlamentario popular Borja Semper. :: B.CASTILLO

. El Gobierno Ibarretxe apoyó el desembarco de la empresa automovilística Epsilon Euskadi en el Parque Tecnológico de Miñano porque era «un proyecto único y estratégico» que podía aportar «valor añadido a la industria vasca y a Álava». Las mismas razones fueron las que le llevaron a dispensarle un trato especial en 2009 cuando empezaron los problemas económicos. En estos términos se expresó ayer la exconsejera de Industria Ana Aguirre, del PNV, ante la comisión parlamentaria que intenta esclarecer si las ayudas públicas que recibió la compañía de Joan Villadelprat fueron o no conformes a la legalidad.

Epsilon Euskadi se encuentra en una delicada situación. El 8 de marzo se acogió a un procedimiento preconcursal tras acumular casi 8 millones de euros de pérdidas en los tres últimos años y contar con unos fondos propios negativos de 1,4 millones. La última auditoría a la firma constata la «incertidumbre sobre la capacidad de la sociedad para continuar con sus operaciones» si no llega pronto un inversor.

Con este paso, Epsilon pretendía que la Vital y la Kutxa, entidades con las que tiene suscritos sendos créditos de 8 millones, le permitieran dejar de pagar sus recibos durante todo este año y le dieran otro medio millón de euros para capear el temporal a la espera de un nuevo inversor. Pese a que Villadelprat sostiene que ambas se habían mostrado inicialmente receptivas a sus demandas, lo cierto en que las dos cajas se han negado.

La situación preocupa al Gobierno vasco. Porque se trata de una de las empresas emblemáticas de Miñano. Pero, sobre todo, porque el Gabinete Ibarretxe se comprometió a que, en caso de ejecución hipotecaria, Lakua acudiría a la subasta y pagaría entre 14,6 y 22,5 millones de euros por el edificio y los terrenos que ocupa la firma. El consejero Unda ha encargado a los servicios jurídicos que estudien la legalidad de esta especie de aval encubierto ya que se concedió sin consultar a Finanzas ni la a UE.

Arriesgado, pero limpio

En su comparecencia de ayer, Ana Aguirre defendió la plena legalidad de esta garantía. Aseguró que tanto el anterior responsable de parques como el de Miñano, ambos imputados por corrupción en el 'caso De Miguel', actuaron coordinados con su departamento, y que no se precisaban los informes a los que ha aludido Unda porque «eso no era un aval». «El parque -añadió- actuó dentro de sus competencias y toda la operación la visaron los servicios jurídicos de Miñano».

Ana Aguirre reconoció que Epsilon fue una apuesta de riesgo del Gobierno Ibarretxe y que las apuestas estratégicas pueden fracasar, «pero nos traía lo que no teníamos aquí: ingeniería, tecnología y un túnel de viento que otros querían hacer y con fondos públicos». La exconsejera resaltó que el Ejecutivo vasco sólo concedió a la empresa 3 millones de euros, mientras que sus promotores pusieron 6. El Gobierno central le financió con 12 millones en 2007 y con 4,7 en 2008. Pero llegó la crisis, le cerró el grifo y Epsilon tuvo que pedir esos 16 millones de euros que adeuda a las cajas para acabar el edificio y el túnel de viento.

El responsable de la firma, Joan Villadelprat, admitió las dificultades económicas y pidió al Gobierno vasco «tiempo, respeto y un poco de cariño» para intentar encontrar un inversor. Aseguró que tenía uno, americano, pero que enfermó y en febrero se apartó. Ahora trabaja con cuatro opciones: una china, un fondo americano y dos más en el Golfo Pérsico, en las que confía.

Villadelprat, que responsabilizó a la crisis económica mundial de la falta de clientes que ha colocado a su enmpresa al borde de la quiebra, agregó que si fracasa Epsilon los grandes perdedores serán el Gobierno español y ellos mismos. No el Gobierno vasco, como se ha asegurado, ya que a su juicio «se quedaría por 16 millones con unas instalaciones que valen más de 60».