Los taxistas han perdido casi el 80% de las carreras urbanas con la crisis

La reducción en el número de servicios que demandan las empresas supone un varapalo en una ciudad con 22 licencias

CRISTINA ORTIZMIRANDA DE EBRO.
La ciudad cuenta con dos paradas y 22 licencias de taxi . ::
                             AVELINO GÓMEZ/
La ciudad cuenta con dos paradas y 22 licencias de taxi . :: AVELINO GÓMEZ

El paso del tren Salamanca- Zaragoza por la ciudad a partir de junio supondrá la pérdida de varias carreras al día de algún taxista de la ciudad. Un colectivo que desde que empezó la crisis ha visto como poco a poco se han ido reduciendo el número de servicios que realizaban para empresas de la ciudad y del entorno, como Nuclenor, General Química o Montefibre.

Cada caso es diferente, pero Carlos Izaga, presidente de la asociación de taxistas de la ciudad reconoce que él ha perdido el 50% de los viajes por los recortes de las industrias. «Siguen llego a la central los compañeros que llevan trabajadores pero yo que llevaba profesores de inglés ya no lo hago. Con el anuncio del cierre los cursillos se han acabado». También se han reducido los viajes que hacen concertados con las mutuas.

Pero quizá donde más se ha notado la caída es en el volumen de mirandeses que recurren a los taxis para recorridos por la ciudad y el entorno. La pérdida de servicios ronda «el 80%», según sus estimaciones. A modo de ejemplo señaló que el pasado miércoles, estuvo en la parada desde las 6.00 a las 13.20 horas y, en todo ese tiempo, sólo realizó una carrera. Hace unos años, una jornada normal hubiera hecho unas 10 u 11.

La situación también es extrapolable a los fines de semana. Antes, los sábados por la noche había trabajo pero ahora «Miranda está muerta». Gente de los pueblos del entorno optaba por recurrir a los taxis para regresar a casa después de una noche de fiesta y, en este momento, El Lago es casi el destino más alejado al que se mueven. Antes, recordaba Izaga, «estabas de doce de la noche a seis de la mañana y hacías varias carreras. Si estábamos 8 taxis había servicios para todos. Ahora nos quedamos 1 ó 2 y apenas nos movemos».

De ahí que crea que muchas veces no merece la pena trabajar en horario nocturno, si a la escasez de clientes se le suma el mayor riesgo que entiende que corren.

Izaga confía en que, al menos temporalmente, la situación mejore con el buen tiempo. Durante los meses de verano hay muchos más desplazamientos en coche y, por lo tanto, también más averías. y más asistencias en carretera. Él, por ejemplo, trabaja con tres compañías aseguradoras.

Al descenso generalizado que en mayor o menor medida afecta a los propietarios de las 22 licencias que hay en la ciudad hay que sumar el precio del gasoil, que roza máximos históricos. «Si antes llenaba el depósito con 60 euros ahora necesito 100. Es mucha la diferencia», zanjó.