Fallece a los 40 años el cineasta Aitzol Aramaio

El director de 'Un poco de chocolate' murió ayer de un infarto en su Ondarroa natal

O. BELATEGUI
El cineasta, junto al cartel de su película en 2008. ::                             M. SALGUERO/
El cineasta, junto al cartel de su película en 2008. :: M. SALGUERO

A Aitzol Aramaio le gustaba la convivencia natural entre los vivos y los muertos que Unai Elorriaga describía en 'Un tranvía en SP'. Así que cuando adaptó la novela, hizo que Lucas, el anciano con alzhéimer obsesionado por el Shisha Pangma al que daba vida Héctor Alterio, siguiera viendo y hablando son sus difuntos cercanos. «Cuando has querido mucho a una persona, nunca se va de ti», sostenía el cineasta. Aramaio falleció ayer en su Ondarroa natal de un infarto al corazón mientras pasaba unos días de vacaciones en compañía de su familia. Su padre confirmaba a este periódico que no padecía problemas de salud. Se acostó sin que volviera a despertar. Tenía 40 años y era el aita de una niña de tres.

'Un poco de chocolate', su traslación a la gran pantalla del libro de Elorriaga, queda como el primer y último largometraje de una filmografía que su autor concebía fuera de prisas y modas. Suyo era uno de los cortometrajes vascos más premiados de todos los tiempos, 'Terminal', que en 2003 se impuso en el Festival Internacional de Cortos de Berlín y obtuvo el Premio del Público en Venecia. Aramaio contó con actores como Miguel Ángel Solá, Blanca Oteyza y Ramón Barea en un conmovedor drama urbano sobre un encuentro trágicamente predestinado. Las miradas y la música de Bingen Mendizabal suplían los diálogos.

Fogueado en vídeos y documentales, Aitzol Aramaio se tomó su tiempo para debutar en el largo con la adaptación hace cuatro años de 'Un tranvía en SP', Premio Nacional de Narrativa 2002. El filme se rodó en las mismas calles de Algorta y el Puerto Viejo que nutren el imaginario de Unai Elorriaga. El hispano-alemán Daniel Brühl -hoy una estrella internacional-, Héctor Alterio, Bárbara Goenaga y Julieta Serrano protagonizaron una historia que capturaba el tono ensoñador del libro, a medio camino entre el realismo mágico y los territorios de Cortázar y Rulfo. «Quería contar una historia sobre personajes, sentimientos y emociones», describía el director, siempre partidario de la sugerencia y de la sutilidad a la hora de mostrar los conflictos en pantalla.

'Un poco de chocolate' no tuvo suerte en su carrera comercial. Su director rodó en 2009 por encargo del Gobierno vasco 'Aitak', un documental con entrevistas a hombres que reflexionan sobre la paternidad. Afincado en Vitoria, Aramaio vivió en diversos países de América pero siempre regresaba a Ondarroa, el territorio mágico de su niñez. En especial a la playa y al cercano puerto, donde trabajó su padre. «El espíritu colectivo, el amor de mi familia, el afán de todos por contar cosas... Todo eso está en la película», describía. «Un director me dijo una vez: 'Haz cosas que te retraten'. Creo que, inconscientemente, lo he logrado».

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