La madre violenta pasa del juez

Está acusada de apalear a una profesora de su hija en un colegio de BilbaoPese a que había una orden de detención contra ella, dio plantón por segunda vez al tribunal y a la Fiscalía, que le pide dos años y medio de cárcel

LUIS LÓPEZBILBAO.

Quienes hayan tenido que pasarse por un juzgado saben lo difícil que es comprender cómo ocurren allí las cosas y el ritmo con el que avanzan los asuntos. Lo peor es cuando hasta los abogados pierden la paciencia. Si se escandalizan los profesionales, acostumbrados a casi todo, es que estamos ante una situación impresentable. Esto ocurrió ayer. María Soledad E.H. tenía juicio en Bilbao pero, por segunda vez en dos meses, dio plantón al juez. Esta mujer de 29 años está acusada de agredir brutalmente a M.C.P., una profesora del colegio de Txurdinaga, en Bilbao, donde estudiaba su hija.

No es un caso más. Tanto los servicios jurídicos del Gobierno vasco como la Fiscalía piden para ella dos años y medio de cárcel por la paliza. Se trata de la pena más alta solicitada en Euskadi por un asunto de esta naturaleza y pretende tener efectos ejemplarizantes para quienes la emprenden a golpes con los maestros. Además, si el juez atendiese las peticiones de la acusación supondría el efectivo ingreso en prisión de la mujer, ya que tiene antecedentes penales por otro delito de atentado contra la autoridad. Aquella condena, de un año y dos meses, fue suspendida porque la imputada no tenía entonces antecedentes. Ahora la cosa cambia.

En realidad, el juicio debería haberse celebrado el pasado 16 de febrero, pero la acusada no se presentó. De hecho, ni se había puesto en contacto con su abogado de oficio, que también sufrió el plantón, igual que los testigos, peritos y la propia agredida. No sorprendió demasiado aquella actitud de María Soledad E.H. porque ya había hecho lo mismo en la fase de instrucción. Entonces, tras desatender dos citaciones, la Policía tuvo que llevarla a la fuerza hasta el juzgado.

El caso es que aquel 16 de febrero se fijó nueva fecha para el juicio: el 13 abril. Ayer. Para evitar una nueva y previsible espantada de la agresora, el juez ordenó que la Policía judicial la detuviese «con el tiempo necesario» para garantizar su presencia en el juzgado.

Un fax que se perdió

Por eso fue una sorpresa cuando ayer, pasadas las 10.20, hora a la que estaba fijada la vista, María Soledad E.H. seguía sin aparecer en el palacio de justicia bilbaíno. Los abogados hablaban entre ellos. La defensa no sabía nada y seguía sin conocer a su defendida. La acusación no daba crédito. La agredida llevaba dos noches sin dormir, nerviosa por volver a verle la cara a quien la vapuleó ante decenas de niños pequeños. Los testigos la arropaban.

Al final, el juez no tuvo más remedio que llamar por teléfono a la Policía judicial. ¿Qué pasa aquí? La Ertzaintza dijo no saber nada del asunto. Pero desde el juzgado aseguraban haber mandado un fax en el que reclamaban la detención de la mujer. Pues se habrá perdido. Hubo resoplidos y chirriaron los respaldos de las sillas. El letrado del Gobierno vasco pidió que se efectuase la detención ayer mismo y se celebrase el juicio en el día, aunque fuese más tarde. Pero el titular del juzgado dijo que no. Y retrasó la vista otros dos meses.

Había lamentaciones en los pasillos del palacio de justicia. Los profesionales del derecho recordaban cómo hasta hace pocos años la gente acudía obediente ante una citación judicial. «Ahora son sólo papeles. No sé si es por ignorancia, falta de respeto... Es como si pensasen que esto no tiene consecuencias», se lamentaba un letrado.

Así que el proceso sufre un nuevo retraso. Y así llevan los afectados desde el 4 de febrero de 2009, fecha en la que se produjo la agresión. Aquel día varias decenas de alumnos de Infantil, de entre tres y seis años, disfrutaban del recreo cuando la ahora imputada llegó al centro. Según la parte acusadora, la mujer quería darle un huevo de chocolate a su hija, que también estaba en el patio. La profesora que estaba a cargo de los pequeños le informó de que no podía hacerlo y la ahora acusada la empujó, la tiró al suelo y la emprendió a patadas, puñetazos y tirones de pelo.

Cuando la atacada logró zafarse y resguardarse en el interior del centro escolar con la ayuda de otra profesora y una madre que habían asistido al violento episodio, la agresora aún tuvo tiempo de dedicarle gruesos insultos e incluso amenazarla de muerte a gritos. La profesora acabó con hematomas en los muslos, contusiones en el pómulo derecho y artritis traumática en varios dedos de la mano derecha. Estuvo seis meses de baja y necesitó pasar por sesenta sesiones de rehabilitación. Como secuelas, le queda el ensanchamiento de la mano derecha y coccigodinia -dolor en el coxis-. La Fiscalía y los servicios jurídicos del Gobierno vasco piden para la agresora dos años y medio de cárcel por un delito de lesiones, 18 meses por atentado a la autoridad y una multa de 150 euros por amenazas.