Un puente indestructible con 6.000 palillos de helado

La estructura de Daniel López bate récords al soportar 702 kilos en el décimo aniversario del concurso que organiza la Escuela de Ingenieros

SERGIO GARCÍABILBAO.
Foto: L.A. Gómez | Vídeo: elcorreotv/
Foto: L.A. Gómez | Vídeo: elcorreotv

Había importantes rivales a batir, pero el premio se lo llevó un principiante. El puente que construyó Daniel López con palillos de helado no sólo se llevó el cheque de 900 euros a la estructura más resistente, sino que batió récords al soportar la friolera de 702 kilos, en el décimo concurso que organiza la Escuela de Ingenieros de Bilbao, al que se presentaba por primera vez.

La presente edición parecía abocada a un duelo entre los máximos ganadores de la última década: los Cearra, padre e hijo, que acumulan nada menos que siete de los diez premios disputados hasta la fecha, frente a los hermanos Ovejero, campeones en dos ocasiones. Con la carrera de Ingeniería recién terminada y la inestimable ayuda de su padre, Eduardo, ebanista de profesión, Daniel López logró lo que parecía imposible: superar a ambos y batir el récord de resistencia después de que su puente aguantara casi 100 kilos más que la anterior plusmarca.

Su puente, un modelo sencillo y muy resistente basado en un arco de compresión, fue además el primero en la historia del certamen que no cayó abatido por el peso de las baldosas de Bilbao con las que se prueba su fortaleza. Cuando hubo sobrepasado el umbral de los 700 kilos, la organización decidió «indultarlo» para que sea expuesto en la Escuela de Ingenieros. Parece fácil, pero hicieron falta 6.000 palillos de helado y más de 200 horas de trabajo para ponerlo en pie.

Hasta el último momento, el puente de los López estuvo en liza con el fabricado por Roberto Polvorosa, que concursaba por tercera vez. Construido sobre un arco que sostenía una celosía, su viaducto soportó 510 kilos y se llevó el premio a la mejor estética, gracias en parte al trabajo que se tomó en teñir de diferentes colores los palillos de la estructura. Polvorosa ganó también en una nueva categoría, la de mejor 'making of', después de documentar todo el proceso de construcción foto a foto y palillo a palillo.

Lo que empezó como un desafío entre los propios estudiantes de Ingeniería se ha convertido ya en una cita ineludible en el calendario de la Escuela. El profesor Javier Mazón recuerda cómo los alumnos se cuestionaban si los principios aprendidos en clase se sostendrían utilizando como materia prima algo tan frágil como un palillo de madera: «Se pusieron manos a la obra y ellos se encargaron de organizar el primer certamen, que se ha convertido en un referente para aprender el cálculo de este tipo de estructuras», apuntaba. Diez años después, aquella idea pionera gestada en Bilbao ha creado escuela y otras universidades como Elche o Málaga han empezado a organizar certámenes que convierten la ingeniería en un espectáculo.

El ambiente ayer en la facultad era más propio de una fiesta de fin de curso que de una actividad con cierto tinte académico. Las sucesivas caídas de los puentes fueron jaleadas a pleno pulmón por más de un centenar de chavales, que sin embargo se quedaron con las ganas de ver desplomarse al vencedor. Capaz de sostener 700 kilos sobre una estructura que pesa poco más de 7, el récord establecido por López parece difícil de superar el año que viene.

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