«Imponer» la mezquita «puede hacer peligrar la convivencia en los barrios»

Un centenar de vecinos de Basurto se echa a la calle para expresar su rechazo al equipamiento previsto en Pablo Alzola y criticar al Consistorio

GUILLERMO ELEJABEITIABILBAO.
Concentración en la plaza General Latorre en demanda de una solución «negociada». ::                             MIREYA LÓPEZ/
Concentración en la plaza General Latorre en demanda de una solución «negociada». :: MIREYA LÓPEZ

Algunos vecinos de Basurto están que trinan ante la posibilidad de que pronto se instale en su barrio un centro socio cultural musulmán y una mezquita. Ayer salieron a la calle para mostrar su indignación contra un equipamiento que, a su juicio, «pone en peligro la convivencia en los barrios». Alrededor de un centenar de personas se concentraron a última hora de la tarde en la plaza General Latorre para exigir al Ayuntamiento que «ponga los medios necesarios» para solucionar el problema, que no es otro que la rotunda negativa vecinal a cohabitar con el templo.

Tras una pancarta que rezaba «Queremos que se nos escuche», representantes de la Comisión de Vecinos de Pablo Alzola leyeron un comunicado en el que arremetían contra el Consistorio por tratar de «imponer» la instalación de la mezquita. «Sabemos que el área de Igualdad ha mantenido contactos con las asociaciones demandantes (musulmanes) a espaldas de los vecinos», afirmaron. Según el colectivo que encabeza las protestas, los responsables municipales sólo han mostrado disposición al diálogo «sobre hechos consumados», lo que «no es dialogar, sino imponer». Sostienen que «la proliferación de oratorios en almacenes o lonjas» causa gran inquietud en los vecinos de las zonas afectadas. En su opinión, la solución pasa porque el Ayuntamiento «ceda o disponga suelo de equipamiento público para el uso de cualquier confesión», como ya se hizo en el caso de la iglesia de Miribilla.

Esta concentración dio inicio a un calendario de movilizaciones que se repetirán los martes y jueves hasta que los vecinos logren desbloquear la situación. Ayer presentaron en el registro municipal 2.020 firmas en contra de la instalación del oratorio y a lo largo de la jornada ya habían recabado 500 más.

Bajo el lema «que nadie nos cambie», decenas de personas respondieron a la convocatoria. Elisa, que lleva más de 50 años viviendo en Basurto, lo ha visto cambiar mucho, «pero siempre a mejor». «No creemos que esta sea una necesidad del barrio -abundaban otros dos vecinos-. No se ve a musulmanes viviendo aquí ni comprando en las tiendas, por eso no entendemos que haya que traerlos de otras zonas de Bilbao».

Otros, como Rosa, opinan que Basurto «ya tiene cubierto el cupo de solidaridad con el albergue de Elejabarri» y no están dispuestos a aceptar «que el barrio se convierta en un gueto». «Que la pongan en Abandoibarra, con la gente guapa», llegó a proponer Conchi, visiblemente indignada. Tras la lectura del comunicado, emplazaron al alcalde y a su equipo de gobierno a reunirse con la comisión vecinal para alcanzar una solución. Mientras esa reunión se produce, los organizadores apelan a la implicación «de todo el barrio» para que el próximo martes «la manifestación sea cada vez mayor».

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