Sólo uno de cada ocho padres maltratados por sus hijos denuncia su situación

El Gobierno riojano y la Fundación Diagrama ponen en marcha un teléfono de atención a estas víctimas de violencia

M. MUÑOZLOGROÑO.
Las personas mayores afectadas por cualquier tipo de maltrato por parte de sus hijos son reacias a denunciar el problema. ::
                             EL CORREO/
Las personas mayores afectadas por cualquier tipo de maltrato por parte de sus hijos son reacias a denunciar el problema. :: EL CORREO

«¿Cómo voy a decir yo que mi hijo me pega, me insulta o me falta al respeto?» Esta es la angustia que lleva a los padres y madres que sufren maltrato por parte de sus hijos (físico, verbal, etc.) a no denunciar la situación. Según los datos de la Fundación Diagrama, sólo uno de cada ocho padres que sufren este problema lo denuncia. Desde esta fundación y desde el Gobierno de La Rioja se ha creado un servicio telefónico que pretende informar y asesorar a estas víctimas de violencia intrafamiliar.

El programa 'Ayúdale ayudándote' pretende dar pautas y apoyo a los padres, madres y tutores que sufren maltrato por parte de sus hijos o menores a su cargo. Concretamente, el viernes se pondrá en funcionamiento el teléfono 696121212, que ofrece información y ayuda a estas víctimas durante las 24 horas del día y todo el año.

Se trata de la primera medida enmarcada en la Ley de prevención, protección y coordinación en materia de violencia, recientemente aprobada por el Parlamento regional. El consejero de Administraciones Públicas, Conrado Escobar, explicó que a través de este servicio telefónico se despliegan recursos de orientación legal, entrevistas con técnicos especializados, apoyo social, grupos de ayuda y servicios jurídicos.

Escobar señaló que «muchas veces, una consulta, un consuelo o compartir la situación que se está viviendo puede ser el comienzo de la solución del problema». «No siempre será necesaria una denuncia, pero hay recursos especializados para resolver la situación», añadió el consejero.

Uno de los objetivos, como en otros casos de violencia doméstica, es lograr romper el aislamiento social de la víctima. «Con el simple hecho de compartir esta situación estaremos evitando otros problemas», indicó Escobar, que avanzó que la Fundación Diagrama informará sobre este nuevo servicio en centros educativos, juveniles, asociaciones de padres y madres de alumnos, colectivos vecinales, etc.

Pocos, pero dramáticos

En cuanto a la situación en La Rioja, el consejero detalló que se ha mantenido en un número similar de casos durante los últimos años y subrayó que en 2010, la Oficina de Atención a la Víctima de Delito registró 32 casos de violencia de hijos a padres, casi el 6% de todos los casos de violencia doméstica.

Si bien el número de situaciones de este tipo es escaso, Escobar recordó que se trata de circunstancias que los padres sufren «de manera silenciosa, anónima y también muy dolorosa».

El servicio a través del teléfono 696121212 ofrece también a los padres o tutores la posibilidad de supervisar los contactos con el menor en los supuestos en los que exista orden de alejamiento, previa autorización judicial.

El director de centros y programas de la Fundación Diagrama, Javier Martínez, destacó que la violencia ejercida por los hijos sobre sus padres «ha sido muy poco estudiada, pero no por ello menos dura o dramática». Recordó que la Fundación trabaja desde hace años en La Rioja en la prevención y lucha contra la violencia, mediante la gestión, por ejemplo, del centro de menores Virgen de Valvanera.

Martínez ofreció un perfil de los padres que sufren este tipo de problema con mayor frecuencia, si bien recalcó que las causas de esta violencia pueden ser muchas. «Suelen tener lugar en una familia monoparental, normalmente de una madre, y de clase social media». En este sentido, abogó por desterrar el prejuicio de que esta violencia se da sólo en familias desestructuradas, «porque es más bien al contrario».

La causa suele venir de un cambio de la estructura familiar, «que provoca una mayor sobreprotección si sólo hay un padre o una madre», explicó. También hizo hincapié en que este tipo de maltrato suele aparecer en familias en las que «el estilo educativo de los familiares es diferente, con uno de los progenitores con unos límites más estrictos y otro con unos más laxos». Añadió que el agresor es habitualmente un adolescente de 15 o 16 años, y que se da por igual en chicos y chicas.

«No es sólo un insulto»

Martínez insistió en que la violencia filio-parental «no consiste únicamente en que un menor insulte a su padre o su madre, sino que es una conducta reiterada, y hay que poner un límite».

Este experto reiteró la necesidad de prevenir estas conductas, haciendo que «el padre o la madre vea que no son normales». Destacó que, en muchas ocasiones, no son los progenitores quienes alertan de la situación de maltrato, sino otros familiares, principalmente los tíos del menor agresor.

Por último, recordó que, si bien hace años se asociaba esta violencia a menores con problemas psicológicos o con las drogas, lo cierto es que muchas de las situaciones es que los padres «equivocan lo que es la familia democrática, pensando que es que el hijo haga lo que quiera».