«El PNV cree que es el dueño del país y nosotros, unos intrusos»

La portavoz del Gobierno dice que el actual Gabinete «es lo mejor que le ha pasado a Euskadi» desde la Transición

DAVID GUADILLABILBAO.
::                             IGOR AIZPURU/
:: IGOR AIZPURU

Idoia Mendia es la encargada de dar la cara por el Ejecutivo vasco. Su labor suele ser la de apagar incendios y evitar que las polémicas que rodean la labor gubernamental salpiquen demasiado. Dos años después de las elecciones que auparon a Patxi López a Ajuria Enea tras su pacto con el Partido Popular, la portavoz del gabinete socialista no acepta las críticas sin piedad que ha lanzado el PNV sobre la gestión del Gobierno -un «cero absoluto» le puso Iñigo Urkullu-. Todo lo contrario: sostiene que este Ejecutivo es «lo mejor que le ha pasado a este país» desde la Transición, arremete contra los jeltzales y afirma que la conflictividad que han provocado alguna de sus decisiones «es normal». «Cuando llegué al Gobierno, un amigo me dijo que lo mejor para tener éxito era estarse quieto, y eso es lo que hicieron gabinetes anteriores en temas sectoriales. Nosotros queremos cambiar el país a mejor y hacerlo sostenible», recalca.

- ¿Qué nota le pone a su Gobierno en estos dos años?

- Un bien alto porque aquellas elecciones demostraron que la sociedad quería un cambio; lo que sucede es que algunos líderes políticos todavía no han asumido lo que ocurrió aquel día.

- ¿Y qué ocurrió?

- Pues que hemos venido a regenerar el Gobierno vasco, a impulsar el Estatuto de autonomía, y nos hemos comprometido de una manera unívoca contra la violencia y gobernamos para la pluralidad del país.

- Pues las críticas del PNV son demoledoras.

- Sí, y cuando las oigo, lo que siento, y soy absolutamente sincera, es que este Gobierno es lo mejor que le ha pasado a este país desde los primeros ejecutivos de la Transición. Lo digo como lo siento. Decían que no teníamos proyecto, pues sí, y tenemos claro para qué hemos venido.

- Urkullu dijo la semana pasada que hay 142 incumplimientos de su programa electoral.

- Primero le diré que no llevamos ni dos años en el Gobierno. Mire, poco antes de las elecciones de 2009 el PSE publicó un folleto con las 100 medidas más importantes que queríamos poner en práctica. Y casi todas están en marcha.

- No sólo es el PNV el que critica al Gobierno, también lo hace el PP, su socio preferente.

- Es paradójico que nos dé un aprobado en temas de intolerancia con el terrorismo y un suspenso en la gestión cuando con ellos aprobamos los Presupuestos y pactamos las leyes que llegan al Parlamento. Me parece un poco incoherente, aunque luego Basagoiti ha matizado sus palabras.

- ¿Cuál cree que es el mayor logro de este Gobierno?

- Creo que son dos. En lo político, la normalidad. Una de las mayores necesidades que tenía este país era dejarnos de planes rupturistas -que todavía están en la cabeza de alguno, sólo basta con oírle a Ibarretxe-, los compromisos con los valores del Estado de Derecho y no dejarle un mínimo espacio a los que apoyaban el terrorismo. Hay que hacer una reflexión. ¿Qué hubiese pasado si hubiera seguido gobernando Ibarretxe? ¿Hubiésemos llegado a este estadio en el que ETA está más débil que nunca y la izquierda abertzale ha tenido que cambiar? No. En cuanto les hubiésemos dado un poco de aliento, los radicales no hubiesen dado los pasos que han dado.

2011, año complicado

- ¿Y en la gestión? Parece que se les acumulan los problemas, que la crisis económica no amaina y que el desempleo sigue creciendo.

- El mayor crecimiento de desempleo en Euskadi se produjo entre 2008 y el primer semestre de 2009. A partir de ahí el crecimiento del desempleo ha sido menos acusado. La economía en el País Vasco, y haciendo una reserva de lo que pueda pasar en el Norte de África, comienza a despuntar, la demanda empieza a crecer. El principal mercado de las empresas vascas es España, pero también Alemania y Francia, y sus expectativas son buenas. Es verdad que hay más inscritos en el desempleo, pero también más afiliaciones a la Seguridad Social.

- Los últimos datos de actividad industrial, por ejemplo, demuestran que hay un parón en la recuperación económica.

- Lo que no hay que hacer son análisis tremendamente negativos porque un mes haya sido malo. No hay enero bueno. Aunque reconozco que 2011 sigue siendo un año complicado.

- ¿Hay un moderado optimismo?

- Sí, pero no hay que olvidar que hasta hace poco Europa estaba interviniendo Grecia e Irlanda... Las cosas no son fáciles, pero Euskadi está mejor que el resto. Sin embargo, ahora podemos asistir a un encarecimiento de los precios, de las materias primas, de la energía...

- La falta de recursos unida a ciertas políticas de su Gobierno han llevado la conflictividad a áreas muy sensibles al ciudadano como la educación o la sanidad.

- Tenemos muy claros los objetivos que tenemos que conseguir en esta legislatura. Isabel Celaá tiene tres: la introducción del inglés para que todos los niños de este país tengan las mismas oportunidades; facilitar medios digitales a todos los alumnos independientemente de sus recursos, porque creemos en la igualdad de oportunidades, y otro apartado muy importante, que es la educación en valores.

- ¿Tan relevante es? La mayoría sindical en Educación habla casi de adoctrinamiento político.

- El otro día conocimos una encuesta en la que se ve que a los jóvenes les produce el mismo rechazo vivir al lado de un terrorista que de un amenazado, lo cual dice mucho de la labor que tenemos que hacer en este país. Aunque acabe el terrorismo, nos quedará por delante mucho trabajo porque el daño que se ha hecho es enorme.

- Pero lo que es evidente es que tienen a las centrales más representativas enfrente, y eso les puede generar problemas.

- Lo que no vamos a tolerar es que unos sindicatos, que de lo que se tienen que preocupar es de los derechos de los trabajadores, quieran hacer política. Tendrán que hablar de la jornada laboral, de las condiciones de trabajo... No vamos a cambiar nuestra política.

- Algo similar ocurre con la Sanidad. Los profesionales hablan de situación alarmante.

- El consejero Rafael Bengoa ha puesto en marcha una profunda reforma que no se puede palpar desde el principio. Es a largo plazo y con el objetivo de hacer sostenible la Sanidad. Cuesta calar, pero esos cambios van a seguir hacia delante a pesar de una conflictividad laboral que, en parte, hay que verla con una perspectiva política.

- ¿Por qué lo dice?

- No hay que olvidar que este Gobierno se encontró con una huelga general nada más tomar posesión de sus cargos.

- Pero tanta conflictividad puede acarrear un evidente desgaste al Gobierno.

- Tomar decisiones te abre frentes. Queremos que la gente que necesite tener una ayuda social la tenga, pero sólo los que realmente la necesiten; queremos una escuela pública de calidad... Era necesario hacer cambios porque Euskadi llevaba treinta años de autonomía y en algunas materias había que introducirla en el siglo XXI. Había muchas tareas por hacer en este país, y cuando metes mano en ellas se genera cierta conflictividad porque la gente está acostumbrada a hacer las cosas de una determinada manera.

- ¿Y los recortes sociales

- Nunca se había puesto tanto dinero. El objetivo es hacer sostenible el sistema. Hemos incrementado las ayudas sociales en un 23%, quien diga lo contrario, miente vilmente. Algo parecido ocurre con la política industrial. Se dice que no hacemos nada y resulta que el consejero Bernabé Unda está atrayendo proyectos tractores y muy importantes para este país. Ha puesto en marcha más medidas de apoyo a las empresas en dos años que en los siete anteriores. El PNV tenía más dinero pero hacía menos.

Construir el relato

- ¿No hay excesiva dependencia de las directrices de Madrid? Se les acusa de falta de liderazgo político, de carecer de un relato que explique sus acciones.

- El relato se construye andando. Los nacionalistas se han encargado de construir el suyo a lo largo de tres décadas.

- Pero lo sucedido con las políticas activas fue un buen ejemplo de esta situación. Al final, ustedes las negociaron durante meses pero fue el PNV quien las trajo, y mejoradas sobre la propuesta inicial.

- El PNV retoma el tema de las transferencias porque sabe que es una bandera de este Gobierno. A esta comunidad apenas llegó nada en los últimos diez años. Y las políticas activas las tenían todas las autonomías menos nosotros. La pregunta que hay que hacerse es qué hizo el PNV a lo largo de todos estos años. Nos causa una cierta alegría que se sume a esta bandera; es una buena noticia para el país siempre y cuando no sea de boquilla, porque también siguen hablando de soberanismo rupturista. Y, además, sabíamos que España necesitaba unos presupuestos.

- ¿No hay un excesivo retraso en el calendario legislativo?

- Hacer una ley con la participación de los diferentes sectores implicados conlleva su tiempo. El PNV no contaba con nadie para gobernar. Las cosas se hacían en un despacho.

- ¿Es un Gobierno con fecha de caducidad?

- Los únicos que nos tienen que poner fecha de caducidad son los ciudadanos. Lo único cierto es que nunca nadie volverá a gobernar como se hacía antes. Hemos cambiado la forma de hacerlo. La apertura que ha habido es sorprendente; ha sido como darle la vuelta a un calcetín. Además, ni el lehendakari ni yo hemos venido a perpetuarnos en el Gobierno vasco. Lo que le pasa al PNV es que siempre ha adolecido de un pecado original: se creen los 'jauntxos' del país, los dueños de la casa, y que nadie nunca les iba a echar. Un buen ejemplo es José Luis Bilbao. Nos siguen considerando unos intrusos. Como eran unos prepotentes, su forma de gobernar también lo era. Nosotros hemos venido a servir al país y tenemos claro que no es nuestro.