Dirigentes del PNV obligan a Urkullu a reconsiderar su negativa a ir a la marcha de Sortu

El EBB decidirá hoy si envía una delegación, a pesar de que su líder rechaza «hacerles la campaña gratis»

OLATZ BARRIUSOBILBAO.
Egibar bromea con Pello Urizar (EA) y el dirigente de la izquierda abertzale Rufi Etxeberria en la cabecera de la manifestación de octubre pasado. ::                             FERNANDO GÓMEZ/
Egibar bromea con Pello Urizar (EA) y el dirigente de la izquierda abertzale Rufi Etxeberria en la cabecera de la manifestación de octubre pasado. :: FERNANDO GÓMEZ

El Euzkadi buru batzar del PNV decidirá en las próximas horas si acude o no a la manifestación silenciosa convocada para el próximo sábado en Bilbao por una veintena de ciudadanos para exigir la legalización de Sortu y, en caso afirmativo, designará también a la delegación que representará al partido en la marcha. Nada extraño, si no fuera porque el presidente de la ejecutiva jeltzale, Iñigo Urkullu, ya dejó claro el pasado domingo que no es en absoluto partidario de secundar la convocatoria, que, pese a que contará con el respaldo de todos los firmantes del Acuerdo de Gernika, corre el riesgo de ser capitalizada por los simpatizantes de la antigua Batasuna. El líder del EBB rechazó en una entrevista en EL CORREO la presencia del PNV tras la pancarta porque, a tres meses de las elecciones, «no se trata de hacer la campaña gratis a nadie». «Son ellos los que tienen que hacer su camino», dijo, en alusión a la izquierda abertzale, que, en plena 'operación retorno' a las instituciones, se perfila como una piedra en el zapato para el cómodo liderazgo del espectro nacionalista que hoy ejerce el PNV.

No obstante, no todos en la dirección peneuvista, que adopta las decisiones por consenso mayoritario, lo tienen tan claro. No es ningún secreto que el liderazgo de Urkullu funciona gracias a un pacto interno con el ala soberanista -capitaneada por los líderes de las ejecutivas guipuzcoana y alavesa, Joseba Egibar e Iñaki Gerenabarrena- que le obliga a dar, en numerosas ocasiones, una de cal y otra de arena para no reavivar las tensiones internas, menos aún a cuatro meses de que se ponga en marcha la compleja maquinaria interna para la renovación de las ejecutivas, que culminará en diciembre. Lo sucedido con la 'fusión fría' de la Caja Vital y la BBK -que Egibar y Gerenabarrena paralizaron en contra del criterio del potente 'aparato' vizcaíno del partido- es buena prueba de ello. Urkullu y Andoni Ortuzar, líder del Bizkai buru batzar, no han querido hacer sangre del asunto.

La incógnita de Egibar

Cuando aún no se han apagado los ecos de la frustrada operación, a los que Urkullu intenta poner sordina con una encendida defensa de la fusión en caliente de las tres cajas vascas, el presidente jeltzale se encuentra con otra papeleta complicada encima de la mesa. Medios cercanos a Joseba Egibar eludieron precisar si el dirigente guipuzcoano tiene previsto recorrer el sábado las calles de Bilbao en defensa de la legalización de Sortu, aunque no interpretan las palabras de Urkullu como una negativa a secundar la marcha sino más bien como una renuncia a hacer un llamamiento expreso a los afiliados jeltzales para que acudan. Podría, pues, quedar el camino libre para que los militantes decidan, aunque en el caso de los dirigentes sería un severo cuestionamiento al criterio de Urkullu. Se da la circunstancia además de que dos de los convocantes de la manifestación son figuras cercanas en su momento a Egibar: el ex presidente del partido Xabier Arzalluz y el ex alcalde de Getxo y rival interno de Ortuzar Iñaki Zarraoa. En el núcleo próximo a Urkullu se ve con disgusto su empeño en abanderar este tipo de llamamientos, aunque se les da por amortizados. «Era lo esperado, van por libre».

De lo que no hay duda es de que Urkullu está escaldado de experiencias anteriores y nada dispuesto a hacer el juego a la izquierda radical ni a seguir alimentando un debate -el de la legalización- que amenaza con hacer sombra hasta el inicio de la campaña a las propuestas del resto de partidos. «No se hablará de nada, salvo de Sortu», repiten en privado dirigentes jeltzales. No obstante, la postura contraria a la Ley de Partidos que ha mantenido siempre el PNV también proporciona argumentos a favor de su asistencia a una marcha a la que ayer se sumaron Aralar, ELA y Alternatiba. EA ya lo había hecho el domingo.

«Traidor español»

Urkullu recordó en la entrevista con EL CORREO del pasado domingo que ya se han manifestado en contra de la ilegalización y de la reforma electoral para poder expulsar de las instituciones a los electos que no condenen el terrorismo. «Hemos hecho lo que nos correspondía y lo seguimos haciendo. Entiendo que ese mundo necesita cobertura para hacer ver que van en la buena dirección, pero eso no casa con un proceso unilateral cuando otros hemos puesto muchos granos de arena para que germine y culmine». En las palabras del presidente del EBB se nota el mal sabor de boca que le dejó una de las últimas manifestaciones de la izquierda abertzale, en la que Ortuzar fue recibido al grito de «traidor español» -Egibar también asistió- y en la que la plataforma Adierazi EH, próxima a la izquierda radical, acabó acaparando el protagonismo. Urkullu reconoció sentirse engañado y advirtió: «Tomamos en consideración lo sucedido». Polémica fue también la participación de los tres líderes territoriales en la marcha en protesta por la detención de Arnaldo Otegi en octubre de 2009. En aquel momento, la delegación de primera fila que envió el PNV se interpretó como un intento de preservar el equilibrio interno tras haber pactado los Presupuestos de 2010 con José Luis Rodríguez Zapatero. Urkullu tuvo claro desde el principio, como ahora, que él no acudiría.

- ¿Acudirán a la manifestación del fin de semana que viene para pedir la legalización de Sortu?

- No. Estuvimos en contra de la Ley de Partidos y de la reforma electoral, hemos hecho lo que nos correspondía y lo seguimos haciendo. A partir de ahí, faltan 98 días para las elecciones y ya no se trata de hacer la campaña gratis a nadie. Entiendo que ese mundo necesite cobertura para hacer ver que van en la buena dirección. Pero eso no casa con un proceso unilateral, cuando, además, otros hemos puesto muchos granos de arena para que germine y culmine. Son ellos los que tienen que hacer su camino.