90.000 vascos sufren accidentes en el hogar cada año

Euskadi y La Rioja son las comunidades donde ocurren más siniestros de este tipo

MARÍA JOSÉ TOMÉBILBAO.
90.000 vascos sufren accidentes en el hogar cada año

Una explosión ocurrida hace unos días en un domicilio de la calle Blas de Otero alteraba la tranquilidad del barrio bilbaíno de Deusto. No había nadie en el interior de la vivienda y, poco después, su propietaria fue localizada por la Ertzaintza. La deflagración se originó al explotar un bote de laca que la mujer, de 75 años y que vive sola, dejó junto a una vela aromática encendida antes de salir a hacer unos recados. Una grave negligencia que, afortunadamente, no ocasionó daños personales, a diferencia de lo ocurrido por esas mismas fechas en Madrid. Una joven de 19 años permanece todavía ingresada en un hospital de Getafe con quemaduras en el 30% de su cuerpo. ¿El motivo? Realizar simultáneamente dos actividades cotidianas, pero incompatibles: fumar mientras se limpiaba las uñas con un quitaesmalte. La explosión estuvo a punto de costarle la vida.

La laca y la acetona son dos productos habituales en la inmensa mayoría de los domicilios, pero que combinados con la imprudencia o el descuido pueden tener consecuencias letales. Los casos ocurridos en Bilbao y Madrid son dos de los casi 5.000 accidentes domésticos que ocurren cada día en España. En Euskadi, alrededor de 90.000 vascos son cada año víctimas de un siniestro en el hogar o en su tiempo de ocio; de ellos, unos 4.200 requirieron en 2010 la asistencia de los servicios de emergencias de SOS Deiak (un 4,3%). Según el último informe elaborado por el Instituto Nacional de Consumo, el País Vasco y La Rioja son las dos comunidades españolas donde se registran más percances; los expertos consultados no encuentran razones que expliquen la razón de esta mayor incidencia (4,1 y 4,5% de la población).

«Los accidentes domésticos son una de las principales causas de visita urgente a los centros sanitarios; afortunadamente, la mayoría sólo tienen consecuencias leves», reconoce Mikel Sánchez, jefe del servicio de Urgencias del hospital de Galdakao-Usansolo. En la Unión Europea, estos siniestros suponen el 5% de las muertes, es decir, representan la cuarta causa de defunción tras las dolencias cardiacas, el cáncer y las enfermedades cardiovasculares. Entre los niños, la mortalidad es más acusada: estos accidentes se han convertido en los últimos años en la principal causa de fallecimiento entre 1 y 14 años, desplazando a las enfermedades infecciosas y otro tipo de patologías. Se calcula que alrededor de un millar de menores mueren cada año en España por este motivo.

En Euskadi, las autoridades sanitarias reconocen que los sistemas de información actuales «no permiten conocer la magnitud real del problema en cuanto a mortalidad»; hay fallecimientos provocados por siniestros que no se catalogan como tales, lo que altera las estadísticas. Según la última encuesta de salud, la tasa estandarizada por edad de fallecimientos por caídas -responsables de cuatro de cada diez accidentes que ocurren en el hogar- no ha variado de manera significativa en las dos últimas décadas, con una incidencia de 3,8 muertes por 100.000 habitantes.

Además de las caídas, las lesiones más frecuentes en el hogar son los aplastamientos, cortes y desgarros (22,6%) así como los golpes (13%). Buena parte de estos accidentes se deben a la práctica del bricolaje, como ha quedado de manifiesto en un congreso celebrado hace unos días en Gran Canaria sobre traumatología. Según los expertos congregados en este foro, 600.000 personas sufren cada año accidentes graves en la mano, que requieren cirugía: la mayoría son 'manitas' y, en una abrumadora proporción, pertenecientes al sexo masculino. Las quemaduras (9,4%) y el agotamiento por esfuerzo físico (4,2%) explican el resto de los accidentes, según las estadísticas del Instituto de Consumo.

«Grave problema de salud»

La cocina es el principal foco de riesgo en el hogar. Las quemaduras, las fugas de gas, los cortes, resbalones sobre el suelo mojado... son algunas de las contingencias más frecuentes. Las instalaciones elécricas defectuosas o la sobrecarga de aparatos en una misma toma -los habituales 'ladrones'- son, junto a las sartenes olvidadas en la cocina, los principales motivos de fuego en el hogar. 2010 ha sido un año especialmente trágico, al superar el centenar de personas fallecidas (103) por incendios en domicilios, según Tecnifuego. En Bilbao, según los datos del Ayuntamiento, el pasado año se registraron 233 siniestros de este tipo, el 64% de ellos en viviendas particulares.

Mayores de 65 años y menores de 5 son los colectivos más propensos a ser víctimas de los accidentes domésticos. «En Urgencias vemos muchas caídas de gente mayor, en la cocina y el baño, y con consecuencias graves en muchos casos. Hay que tener en cuenta que una rotura de cadera a determinada edad puede dejar unas secuelas que condicionan de por vida al paciente», apunta el jefe de Urgencias de Galdakao. Entre los más pequeños, la casuística más frecuente son las intoxicaciones por productos de limpieza o caídas del cambiador de pañales. «No es el pan de cada día, pero todavía vemos a niños intoxicados por beber lejía», admite.

Un reciente informe realizado por la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria para la Fundación Mapfre reconoce que las lesiones por accidentes caseros en la infancia y la adolescencia son «un grave problema de salud». El estudio, realizado en base a casi 8.000 médicos de familia y pediatras de 16 comunidades autónomas, entre ellas el País Vasco, revela que el 60% de los casos son consecuencia del descuido o distracción de los padres o cuidadores, el 25,8% por la falta de medidas de prevención y un 12,1% se deben a la casualidad. «Muchas veces estos accidentes se atribuyen al azar, pero en realidad obedecen a una falta de previsión y se podrían evitar», matiza Sánchez.