El Puente revive la tragedia de Mikel

Peritos reproducen las circunstancias del accidente en el que murió un joven al caer con su coche desde la barquilla

IVÁN ALONSOPORTUGALETE.
La barrera de la barquilla se midió barrote a barrote./
La barrera de la barquilla se midió barrote a barrote.

El Puente Colgante vivió en la madrugada de ayer su noche más larga desde el fatídico 8 de septiembre de 2010, cuando Mikel Uriarte, de 22 años, perdió la vida al caer con su coche a la ría desde la barquilla. Peritos contratados por la familia de la víctima realizaron diversas pruebas para recrear las circunstancias del accidente. Mientras, el informe sobre la investigación de la Ertzaintza señala que el joven entró con su vehículo en el transbordador a una velocidad de 12 kilómetros por hora.

Era poco más de la una de la mañana cuando tres peritos acompañados por los abogados de los Uriarte sacaban de una furgoneta dos de las ruedas originales que aquella noche calzaba el vehículo propiedad de Mikel, y que habían sido objeto de cierta polémica. El atestado que la Ertzaintza realizó pocos días después del accidente señalaba que estaban «en buen estado, con un dibujo profundo». Sin embargo, revelaba que «no figuran en la tarjeta de características como homologadas para ese turismo» por sus medidas. Al parecer, el joven las había comprado poco antes en una casa de subastas de Internet. Los neumáticos fueron montados en un bastidor para poder utilizarlos en pruebas de frenado, fricción y adherencia al firme de la barquilla, uno de los grandes caballos de batalla de la familia.

Según un escrito remitido por el padre del fallecido, Miguel Uriarte, el suelo del puente «no reúne las condiciones de uso adecuadas». El día del accidente había llovido copiosamente y la familia cree que el agua mezclada con la grasa que los coches sueltan convirtió el suelo de madera baquelizada en una superficie «muy resbaladiza». Para comprobarlo, los peritos realizaron ayer un test de adherencia con las ruedas en diferentes puntos de la plataforma. Con el fin de recrear la situación de la manera más realista posible, empaparon la barquilla para que se asemejara a las condiciones que tenía la noche de autos. «No sólo vamos a mojarla, sino que vamos a esperar a que cale», manifestó el jefe del equipo de peritaje. Entonces surgió la polémica con los responsables del Puente. Los abogados creían que la empresa que lo gestiona había ordenado horas antes «limpiarla de restos de aceite», así como cambiar diversas piezas de la barandilla de seguridad para darle más firmeza, extremos que la compañía negó rotundamente. «El Puente está sometido a revisiones y cambio de piezas constantemente», contestaron para zanjar la discusión.

A 12 kilómetros por hora

Tras casi tres horas haciendo mediciones sobre el firme y en las propias barandillas, los peritos recogieron sus aparatos. Sus conclusiones alimentarán las diligencias previas de un juicio que, según los abogados de los Uriarte, tiene como objetivo aumentar la seguridad del transbordador y que la empresa que lo gestiona en régimen de concesión asuma su responsabilidad.

Paralelamente, se ha dado a conocer el informe sobre la investigación que la Ertzaintza ha entregado al tribunal para el juicio. En él se recogen los estudios realizados por los propios agentes para esclarecer las causas del accidente. La Policía mide la velocidad de entrada del vehículo en la barquilla y ofrece una estimación de 12,84 kilómetros por hora, con una mínima de 11,25 y una máxima de 16,8. Esos son los márgenes entre los que el coche de Mikel Uriarte habría accedido al transbordador.

¿Una velocidad alta? Según los investigadores, el 9,4% de los turismos que cruzan la estructura acceden a velocidades similares, aunque, apuntan, «la misma no es habitual y es superior a la media». También se descarta que el joven estuviera bajo los efectos del alcohol o las drogas. La Ertzaintza se detiene en asegurar que el suelo de la barquilla es «resbaladizo» y que la barrera «no sujetó lo suficiente».

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