El Jet Lag empapa Zorrozaurre

Jóvenes creativos aprovechan los pabellones que serán derribados para desarrollar iniciativas artísticas

JORGE BARBÓBILBAO.
1. Jóvenes creativos que desarrollan actividades en los pabellones de Zorrozaurre junto a Ruth Mayoral, de Hacería arteak. ::
                             FOTOS: MITXEL ATRIO/
1. Jóvenes creativos que desarrollan actividades en los pabellones de Zorrozaurre junto a Ruth Mayoral, de Hacería arteak. :: FOTOS: MITXEL ATRIO

Zorrozaurre ofrece una cara gris, abandonada y quizá a primera vista poco evocadora. Las fachadas de los pabellones que miran hacia la ría parecen vivir en letargo, a la espera de las excavadoras, las grúas y los operarios que conviertan la zona en un barrio de vanguardia. Entre tanto mamotreto somnoliento, el del número 47 ha abierto los ojos, se ha lavado la cara y, ya despierto, no se resigna a esperar a que los ambiciosos planes urbanísticos que se están urdiendo en los despachos se hagan realidad. El pabellón Zawp (Zorrozaurre Art Working Progress), una iniciativa promovida por el colectivo Hacería arteak, muestra en su fachada principal un aspecto sorprendente, con una espectacular composición de grafitis que sólo es un ejemplo de la huella que el festival de tendencias urbanas Jet Lag Bio y el tesón de los jóvenes creativos están dejando en naves industriales condenadas al derribo.

Aunque muchas empresas han bajado la persiana, en las calles de Zorrozaurre sigue presente el ruido de las máquinas, los vapores humeantes de las chimeneas y los obreros saliendo del tajo. Esas imágenes con olor a hierro y azufre sirvieron de inspiración a los creativos Pablo Escauriaza y 'Mawa', que participaron en la pasada edición del festival Jet Lag Bio con el proyecto 'Sombras'. Su objetivo era plasmar el pasado, el presente y el futuro de Zorrozaurre en sus paredes antes de que fueran pasto de las excavadoras. «Queríamos generar sentimiento de pertenencia de la gente con el barrio y que se involucraran en su futuro», explica Mawa. Para tal fin se sirvieron del grafiti, una forma de expresión que estos artistas bilbaínos llevan más de diez años perfeccionando.

Barco, galletas y cadenas

El grafiti y el vandalismo parecen, todavía hoy, ir de la mano. Sin embargo, los jóvenes creativos se han descolgado del tópico y han demostrado con su obra que el mal llamado 'arte urbano' puede resultar una herramienta didáctica de primer orden. En el patio interior del pabellón Zawp, catalizador del espíritu creativo del barrio, entre escombros, charcos de barro y andamios, surge un gran mural que recoge la esencia industrial y portuaria del barrio. En una esquina se puede apreciar un gran barco. Pocos palmos más allá, unas siluetas femeninas de trabajadoras rinden homenaje a las galleteras de Artiach y unas pesadas cadenas de hierro representan la fábrica de Vicinay. En un extremo de la composición se asoma un joven, ajeno al pasado y más preocupado por el futuro. «Es un chaval que siempre andaba por el barrio y que siguió todo el proceso de creación de la obra», apunta Mawa.

Los murales atrapan la atención de todos los vecinos. «A la gente le encanta. No importa la edad que tengan», asegura el creativo. Parte de la razón del éxito es la implicación de los vecinos con la obra. Cuando comenzaron a realizar los primeros esbozos de los murales, decidieron contar con la opinión de los vecinos. «Sus testimonios fueron muy útiles para nosotros». Estas intervenciones en Zorrozaurre se han realizado en el marco de Jet Lag Bio, promovido por el área de Juventud del Ayuntamiento de Bilbao. «Estas obras demuestran que Jet Lag es un revulsivo para hacer aflorar la creatividad», asegura el concejal Jon Sustatxa.

Pero la explosión creativa de Zorrozaurre no es, ni mucho menos, flor de un día. Hacería arteak lleva más de 14 años abonando con mimo un campo de cultivo del que ya se recogen frutos. Con la ayuda de la consejería de Cultura del Gobierno vasco tienen previsto acometer un ambicioso plan de rehabilitación de seis pabellones que servirán para acoger iniciativas culturales de todo tipo.

Los esfuerzos serán efímeros, pues la mayor parte de las instalaciones quedarán reducidas a escombros en pocos años, pero mientras los jóvenes han decidido darles uso. «Conocemos el pasado del barrio y el futuro ya está diseñado, pero el durante nos generaba incertidumbre», resume la socióloga Ruth Mayoral, coordinadora de la iniciativa. Con grafitis, 'performances' o teatro, los jóvenes han ocupado el barrio, como si de un gran lienzo en blanco contra el letargo se tratase.

Fotos

Vídeos