El Papa pide a los católicos que no mientan en su perfil de Facebook

Benedicto XVI bendice las redes sociales, aunque el Vaticano admite que no usa Internet

IÑIGO DOMÍNGUEZ , CORRESPONSAL ROMA
El Papa apuesta por un «estilo cristiano en el mundo digital». ::                             AP/
El Papa apuesta por un «estilo cristiano en el mundo digital». :: AP

Benedicto XVI también ha visto el potencial de Facebook y ha pensado sobre ello para llamar a una evangelización digital. «¿Quién es mi 'prójimo' en este nuevo mundo?», se pregunta. La respuesta es un documento que supone la primera posición motivada de la Iglesia católica sobre las llamadas redes sociales. Al Papa le parecen bien, pues «pueden ser expresión de una búsqueda sincera de un encuentro personal con el otro», pero llama la atención sobre sus riesgos. Ve muchos: refugiarse «en una especie de mundo paralelo», «estar menos presente» con las personas de la vida diaria y «caer en la dispersión, dado que nuestra atención está fragmentada».

Se pregunta si se crean «relaciones humanas realmente profundas y duraderas». «El anhelo de compartir, de establecer 'amistades', implica el desafío de ser auténticos, sin ceder a la ilusión de construir artificialmente el propio 'perfil' público» o «una imagen que lleva a la autocomplacencia», advierte. Es decir, opina que es mejor no mentir para ponerse interesante, teniendo en cuenta los valores que interesan y que él no comparte. En cualquier caso, cree que «el contacto virtual no puede y no debe sustituir el contacto humano directo». A todo esto Ratzinger no usa Internet, según confesó ayer el portavoz vaticano, Federico Lombardi.

Testimonio digital

Sin embargo, la Red ha interesado desde el principio a la Santa Sede. Su página web es de 1996 y ya en 2001 Juan Pablo II envió una exhortación apostólica a Oceanía con un correo electrónico. En 2009, ya con Benedicto XVI, creó una página propia que se conectaba con Facebook y un canal en Youtube. El Papa abordó ayer el tema en el mensaje sobre comunicación del día del patrón de la prensa, San Francisco de Sales. Lo tituló 'Verdad, anuncio y autenticidad de vida en la era digital'. La idea central es difundir «un estilo cristiano de presencia en el mundo digital». Se traduce, en líneas generales, en «una comunicación franca y abierta, responsable y respetuosa». Pero, en concreto, lo que quiere Ratzinger es que los católicos ejerzan como tales en las redes sociales, distinguiendo como seña de identidad su credo. Es decir, «dar testimonio coherente en el propio perfil digital y en el modo de comunicar preferencias, opciones y juicios que sean profundamente concordes con el Evangelio».

En resumen, el Vaticano ve en este nuevo flujo de comunicación una oportunidad y una amenaza. El Papa no duda en comparar la actual transformación digital con la revolución industrial. Es «una vasta transformación cultural» y sabe que en ese campo se libra hoy su batalla. Se trata de un vehículo colosal de transmisión de valores y por eso desea movilizar en él a los creyentes, «con confianza y creatividad», igual que pide que lo hagan en política, «para que la Red no sea un instrumento que reduce las personas a categorías, que intenta manipularlas emotivamente o que permite a los poderosos monopolizar las opiniones».

La cuestión toca de nuevo la lucha recurrente de Benedicto XVI contra el laicismo y el relativismo moral que ve como corriente cultural dominante. De ahí la importancia de los 'perfiles', algo aparentemente banal. «Hemos de tomar conciencia sobre todo de que el valor de la verdad que deseamos compartir no se basa en la 'popularidad' o la cantidad de atención que provoca», apunta.