Un nuevo escenario

El futuro de la industria musical está en el cambio al soporte digital y la distribución a través de la Red

ENRIQUE PORTOCARRERO
'El Sireno', en el muelle del Puerto Viejo de Algorta. ::
                             BORJA AGUDO/
'El Sireno', en el muelle del Puerto Viejo de Algorta. :: BORJA AGUDO

Sí, es verdad que el pirateo es injustificable. Y también que en los últimos ocho años por culpa de la copia ilegal el mercado musical español ha caído un 70%, perdiendo además 40.000 puestos de trabajo desde el año 2005. Pues sí, insisto, es verdad y ya sabemos que España es el segundo país del mundo en descargas ilegales, lo cual explica el enorme problema que aquí tiene la industria de la música y el cine. Pero todo eso es un hecho ya bien constatado, ante el cual la industria y las empresas del sector tienen que buscar salidas legales y competitivas.

Legales, claro, presionando y exigiendo una respuesta desde los poderes públicos y desde el ordenamiento jurídico. Y competitivas, por supuesto, aprovechando las enormes posibilidades de las mismas tecnologías que han favorecido el pirateo. Digo esto último, sí, porque la industria musical ya es plenamente consciente de la disyuntiva entre renovarse y morir o, lo que es lo mismo, entre aceptar el fin de los soportes físicos y las notables posibilidades de las nuevas aplicaciones descargables o desaparecer para siempre. Porque el futuro de la industria musical está en el cambio al soporte digital, en la distribución a través de la Red, en la implantación de aplicaciones a los dispositivos móviles y las tabletas, en los precios razonables, en los contenidos extras y en la interactividad. Un nuevo escenario, por supuesto, en el que ya están trabando Apple o la poderosa Sony, esta última con la fuerza de sus más de seis millones de temas procedentes de firmas discográficas como Universal, Sony, Warner y EMI. Todo un mundo de posibilidades, sí.

Fotografía

¿Transgresión?

No se qué problema tiene la imagen fantástica de un sireno que acompasa a las mareas en el Puerto Viejo de Algorta. Lo digo por algunos comentarios estúpidos que giran entre el desprecio al arte, la homofobia y un concepto de la estética y de la inversión pública en cultura que es cateto y provinciano. Veamos. 'El Sireno' de marras es una instalación fotográfica creada por el argentino Marcos López, sobre un soporte del arquitecto bilbaíno Xabier Goikoetxea.

En marea alta, la instalación solo muestra la cabeza de un excelente retrato. Pero cuando baja la marea, ¡oh pecado!, aparece de cuerpo entero el sireno de pelo en pecho y cola de tritón. Ciertos comentarios aluden a una supuesta transgresión. ¿Sí? ¿Acaso sería más correcta la foto de la Sirenita de Copenhague? ¿O la de los bomberos de Basauri? Y no solo es eso, porque también se dice que es una vergüenza tirar el dinero público en una iniciativa semejante. Bueno, pues sí, ya sabemos que hay quien concibe la cultura pública como un fondo exclusivo para el pan y el circo, o para el fútbol playero, los torneos de quesos y los certámenes de bilbainadas.

'El Sireno del Río de la Plata' es una obra que ya se pudo ver en Getxophoto y encima su coste está muy por debajo de otros dispendios que nadie critica. Además, la creatividad de los chicos de Getxophoto ha vinculado la obra con algunas creaciones gastronómicas de la zona, con lo cual el montaje es divertido y multidisciplinar. Incluso, 'El Sireno' va a atraer gente al Puerto Viejo por polémica, por curiosidad o por puro deleite visual. No es poco en estos tiempos de crisis, no.

Cultura popular

Elaine Kaufman

A nadie le dice nada el nombre de Elaine Kaufman, una mujer judía que murió el mes pasado en Nueva York. Pero la cosa cambia si ese nombre se asocia con el del restaurante 'Elaine's', en la Segunda Avenida neoyorquina. Porque si el restaurante 'Elaine's' ha sido el verdadero centro neurálgico de la movida en Manhattan, entonces su propietaria ha tenido que ser una testigo privilegiada de la vida cultural neoyorquina.

Piénsese que por 'Elaine's' no solo ha pasado Woody Allen, el director que ha retratado el local en tres de sus películas, sino también gente tan variopinta como Laurece Olivier -asiduo de la mesa numero tres-, Noel Coward, Norman Mailer, Michael Caine, Mia Farrow, Andy Warhol, Alec Baldwin y Jackie Kennedy, de la que Elaine Kaufman conservaba una carta de agradecimiento por haberle dado la receta de los fettucini 'Alfredo'. En un libro sobre el local, Woody Allen contaba que una noche Elaine Kaufman le dijo que había estado discutiendo con Federico Fellini sobre las películas del director neoyorquino.

Cuando Allen le respondió que no podía compararse con el director italiano, la dueña de 'Elaine's' le dijo: «No te preocupes, porque tiene su culo sentado detrás de ti». En otra ocasión, cuando alguien le preguntó por los aseos, Elaine Kaufman le respondió que estaban a la derecha de donde estaba sentado Michael Caine. La desaparición de Kaufman no impedirá que el famoso 'dinner' neoyorquino siga siendo por igual el destino de famosos o el de turistas a la caza de una foto de Woody Allen, sí, comiendo un sándwich de pastrami.

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