Condenados por vender un piso de lujo más pequeño de lo pactado

El juez fija una indemnización de 24.000 euros por tres metros cuadrados de diferencia respecto a las previsiones del contrato

TERESA ABAJOBILBAO.
La vivienda se encuentra en uno de los edificios del complejo Isozaki Atea. ::                             FERNANDO GÓMEZ/
La vivienda se encuentra en uno de los edificios del complejo Isozaki Atea. :: FERNANDO GÓMEZ

La compra de un piso siempre puede resultar decepcionante, incluso en el mercado de lujo. El Juzgado de Primera Instancia número 2 de Bilbao ha condenado a una promotora a indemnizar a una pareja con 53.577 euros porque la vivienda que adquirieron no cumplía las condiciones pactadas en el contrato. El aspecto más novedoso de la resolución judicial, que será recurrida, es el que hace referencia a la superficie útil. Los demandantes se encontraron con que la casa de sus sueños era algo más pequeña de lo estipulado, y el juez ha reconocido su derecho a percibir una compensación por daños y perjuicios con arreglo a la cotización del inmueble: casi 7.500 euros por metro cuadrado.

El piso, situado en un bloque de del complejo Isozaki Atea, fuera de las torres, costó 643.000 euros. Debería haberse entregado en el segundo trimestre de 2007, pero no pudieron estrenarlo hasta casi dos años después. Este es uno de los motivos por los que la empresa Lariam 95 deberá indemnizar a los compradores, ya que «no ha podido justificar» que la demora se debiera a alguna de las causas previstas en el contrato. La certificación final de la obra se emitió en octubre de 2008, pero, según reconoció la promotora, en ese momento aún quedaban pendientes «numerosas labores de acabado».

Mientras tanto, los compradores tuvieron que alquilar un piso y una plaza de garaje, ya que también habían adquirido una parcela en el complejo residencial. Ambas facturas, de 21.850 y 1.440 euros, respectivamente, deberán ser abonadas por la promotora. El juez considera que su reclamación está justificada, algo bastante habitual en los pleitos inmobiliarios según explican los abogados que han llevado el caso, Alfredo Crespo y Álvaro Ortega. El aspecto más significativo de la sentencia es la compensación económica por la «pérdida de superficie habitable respecto de la inicialmente pactada».

Mediciones con láser

Compraron un piso de 90,82 metros cuadrados y se encontraron con uno de 87,46, según la medición realizada por el perito de los demandantes. El de la promotora estima que es algo mayor (88,02) tras tomar medidas con una máquina láser. La sentencia da por bueno el primer cálculo por considerar que puede haber «ligeras desviaciones» en el instrumento utilizado. La diferencia puede parecer irrelevante, pero el juez no olvida que cada metro cuadrado «tenía un valor próximo a los 7.500 euros». Tampoco acepta el argumento de que la vivienda se vendió «como un cuerpo cierto», lo que excluiría modificaciones en el precio por tener mayor o menor superficie.

Este criterio no puede aplicarse cuando los inmuebles se venden sobre plano y a los compradores les resulta imposible valorar sus dimensiones reales. El magistrado cita como referencia una sentencia del Supremo y fija una compensación de 24.287 euros por esa 'laguna' de 3,43 metros cuadrados. En cambio, rebaja las pretensiones económicas de los demandantes por los «defectos en acabados de la vivienda» que detectaron desde el primer día, pese a tener «estándares de alta calidad». Los peritos han constatado que no se trata de fallos constructivos de importancia sino de «imperfecciones» que obedecen a una «ejecución descuidada en los detalles finales», como la limpieza de elementos metálicos.

El juez considera «desmedidos» los costes de algunas partidas que figuran en el informe, y en este aspecto da más crédito a los peritos de la otra parte. Por ello cifra en 6.000 euros el coste de las reparaciones, 8.000 menos de lo que se reclamaba. Lariam 95 prepara un recurso de apelación contra uno de los tres puntos de la sentencia, el pago de 24.287 euros por la diferencia de superficie útil entre las condiciones del contrato y las de la vivienda. La promotora solicitó la intervención de la empresa constructora del inmueble y los arquitectos técnicos que participaron, pero los demandantes se opusieron y han quedado al margen del proceso.

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