La federación de pesca puede disolverse y perder 8 empleos

FRANCISCO GÓNGORAVITORIA.
La federación tramita al año 8.500 permisos para pescar cangrejos como estos del embalse. ::
                             EL CORREO/
La federación tramita al año 8.500 permisos para pescar cangrejos como estos del embalse. :: EL CORREO

La crisis económica se ha cebado también con las federaciones deportivas que ejercen funciones administrativas delegadas de control de permisos y vigilancia de ríos como la de pesca. Un grave problema de gestión puede acabar en su disolución y en la pérdida de los ocho empleos con los que cuenta actualmente, a pesar de que la Diputación reconoce «la gran labor y el riguroso seguimiento del estado de los ríos que realiza», en palabras del director foral de Agricultura, Eduardo Aginako.

El pasado mes de septiembre la Federación Alavesa de Pesca envió una carta al departamento de Agricultura en la que denunciaba el actual convenio, que se suele renovar automáticamente y está en vigor desde 1998, por su «incapacidad para hacer frente a los problemas económicos» derivados de sus obligaciones laborales. El organismo ejerce como empresa que contrata a un biólogo, un administrativo y seis guardas de río, pero en caso de conflicto laboral no tiene patrimonio ni fondos para hacerse cargo de las indemnizaciones de los trabajadores, un problema de difícil solución cuando el único ingreso anual es la aportación de la Diputación foral como consecuencia del convenio, unos 200.000 euros.

El intento de pedir más dinero por parte de la federación mediante un nuevo convenio se ha encontrado con el no rotundo de la Diputación durante las negociaciones en un momento muy delicado económicamente para la provincia. Según el director de Agricultura, Eduardo Aginako, «aunque parezca un problema económico, sustancialmente es una cuestión de gestión. Son organismos sin ánimo de lucro, como una ONG, que ha incorporado personal y gastos pero en un momento determinado es incapaz de responder a las obligaciones laborales y de recursos y entra en crisis», precisó Aginako.

4.000 pescadores

Las consecuencias de la crisis además de la pérdida de los ocho empleos y la disolución de la federación es que actualmente unos 4.000 pescadores solicitan más de 12.000 permisos de pesca de cangrejo y trucha a través de este organismo. Además, se llevan a cabo controles de permisos y de capturas a través del guarderío de la propia federación que con los años ha conseguido una excelente imagen entre los pescadores. Miembros de este colectivo han manifestado a este periódico su «estupor y su disgusto» porque consideran que todo el servicio va a empeorar y «vuelve» a ser llevado por la Diputación. «Todo funcionaba bien hasta ahora. No sabemos lo que nos vamos a encontrar cuando se cierre la federación», manifestó Iñaki, un pescador con más de 15 años de actividad.

Sin embargo, la Diputación da casi por hecho la disolución de la federación y trata de buscar una alternativa que puede ser la contratación de una empresa privada para ejercer estas mismas funciones. «Lo primero que vamos a hacer es cumplir nuestras obligaciones de dar un servicio a los pescadores que pagan su licencia. Si no hay federación, habrá una ventanilla en la Diputación para tramitar las autorizaciones y, por supuesto, habrá vigilancia en los ríos. Tenemos nuestros guardas y si es necesario lo reforzaremos», explicó Aginako.