Washington acusa a Nicaragua de dar refugio a etarras

Un cable remitido por la embajada de Estados Unidos en Managua en mayo de 2006 alertó de que «terroristas españoles» habían encontrado «refugio seguro» en Nicaragua durante la década de los ochenta. En el amplio informe, los diplomáticos estadounidenses hacen una muy negativa semblanza del mandatario nicaragüense Daniel Ortega, quien estuvo en el poder entre 1985 y 1990 y volvió a ser elegido presidente en enero de 2007.

«Daniel Ortega -explica el documento- ha tenido estrechas relaciones con numerosos grupos terroristas internacionales desde hace décadas». «Durante la década de los ochenta (Ortega) invitó a terroristas internacionales de Italia, Líbano, Libia, los territorios palestinos y España» a que viajaran a Nicaragua para «encontrar refugio seguro y planificar futuras operaciones terroristas», señala el informe, que revela, además, que «muchas de estas personas se convirtieron en ciudadanos nicaragüenses».

La presencia de ETA en Nicaragua era ya conocida por los servicios antiterroristas españoles. No menos de una veintena de etarras vivían en los noventa en Nicaragua con la aquiescencia del régimen sandinista, que poco después de llegar al poder dio la nacionalidad a numerosos activistas vascos. Varios de los miembros de ETA que se trasladaron a aquel país trabajaron en el Ministerio del Interior a las órdenes de Tomas Borge.