Cifras

PABLO MARTÍNEZ ZARRACINA

No sé si eso es buena idea». Lo pensé hace unos días, cuando vi que el Ayuntamiento hacía pública la estimación de que 2010 terminará con menos casos de violencia de género que 2009. Por lo visto, a dos meses del fin de año, en 2010 se han dado 120 episodios de violencia machista, veintiséis menos que el curso anterior. Eso está bien, dentro de que todo está mal, y se entiende que el Consistorio haga una proyección cautelosa y algo esperanzada. Pero quizá fuese mejor esperar para manejar los datos definitivos. De ahí mis dudas. Al fin y al cabo, basta con que de aquí a Nochevieja se le crucen los cables al número suficiente de neandertales locales para que, donde ayer teníamos unas estadísticas optimistas, tengamos mañana una acumulación de Dios sabe qué clase de desgracias.

Anteayer fue por ejemplo uno de esos días capaces de arruinar cualquier atisbo de esperanza. Cuatro individuos fueron detenidos en Vizcaya por agredir a sus parejas. Dos en Bilbao y dos en Barakaldo. Y no piensen en hombres entrados en años que han sido educados en valores prehistóricos y son incapaces de adaptarse a una sociedad moderna y crecientemente igualitaria. En realidad, sólo uno de los detenidos supera los treinta años. Afinando un poco, la media de edad de los agresores es de veintiocho. Es decir, que esa gente nació en los ochenta y es casi seguro que se ha educado en modelos mixtos, dentro de una sociedad que incluía en su espíritu colectivo la lucha por los derechos de la mujer.

Bueno, pues nada. Anteayer hubo de todo y todo fue estremecedor. Uno secuestró a su ex-mujer durante dos días en su casa. Otro quebrantó una orden de alejamiento y apareció en el trabajo de la víctima. Otro golpeó a su mujer en plena calle sin previo aviso. La dejó sangrando por la nariz y la boca, y cuando vio que se acercaban los agentes de la Ertzaintza utilizó a un bebé, suponemos que su hijo, de escudo humano. Es difícil cometer más indignidades en poco tiempo, pero el ser humano es fantástico batiendo récords. Por eso quizá sea mejor mostrarse prudentes con las cifras.