Urkullu exige la 'cabeza' del lehendakari para apoyar a Zapatero o a Rajoy en 2012

El líder del PNV insiste en que socialistas y populares deben respetar la «mayoría social» existente en Euskadi

DAVID GUADILLABILBAO.
Iñigo Urkullu participó la noche del miércoles en el programa de Televisión Española '59 segundos', en el que también estuvo Ana Botella. ::                             EFE/
Iñigo Urkullu participó la noche del miércoles en el programa de Televisión Española '59 segundos', en el que también estuvo Ana Botella. :: EFE

Aún queda más de un año para los próximos comicios generales, pero Iñigo Urkullu marcó ayer el precio que el PNV exigirá al PSOE y al PP en el caso de que necesiten su apoyo en Madrid la próxima legislatura. Y es muy concreto y mucho más caro que el pagado este año: la 'cabeza' de Patxi López y el fin del Gobierno de coalición que mantienen socialistas y populares en Euskadi. «Tras unas elecciones es necesario respetar no sólo la lista más votada, sino también la mayoría social», sostuvo el presidente del Euskadi Buru Batzar.

Hace apenas unas semanas, el PNV, con Urkullu a la cabeza, firmó con José Luis Rodríguez Zapatero el acuerdo de estabilidad que permitirá al presidente del Ejecutivo central salvar su actual mandato. Ante la magnitud de la tormenta que le acechaba, el líder del PSOE olvidó la 'geometría variable', basada en ir buscando ententes ocasionales con cada una de las fuerzas parlamentarias, y optó por el refugio seguro que le ofreció el PNV.

Los nacionalistas pidieron a cambio inversiones para Euskadi y el traspaso completo del Estatuto, y de paso, lograron erosionar la imagen de López. Pero eso no es nada comparado con lo que puede pasar en poco más de quince meses. Porque Urkullu evidenció ayer que el objetivo del PNV es estrechar hasta donde pueda el cerco que ha tendido alrededor del lehendakari.

El dirigente jeltzale había acudido a Madrid para participar en un desayuno informativo organizado por Europa Press. Durante su intervención, defendió las razones por las que ha pactado con Zapatero, basadas todas ellas, vino a decir, en la responsabilidad para superar la crisis económica, lograr un mayor nivel de autogobierno y alcanzar una estabilidad institucional. Tras negar que dicho acuerdo oculte capítulos «secretos», Urkullu sostuvo que la palabra clave es «lealtad», y sacó a relucir el lado más pragmático de su formación. Así, recordó la participación del PNV en todos los grandes acuerdos suscritos en España desde el fin del franquismo y el no haber caído «en los cantos de sirena del radicalismo rupturista».

«Somos gente de palabra», afirmó Urkullu, quien, a partir de ahí, reprochó la respuesta que ha encontrado en socialistas y populares. Sobre todo en Euskadi, «despreciando la mayoría social y política», en alusión al pacto PSE-PP. Pero, para el líder del PNV, nada es inamovible. Todo lo contrario. «Nuestro objetivo -declaró- es cambiar esta dinámica, propiciar un nuevo pacto. Tenemos un nuevo horizonte para lograrlo».

La línea de esta meta esta situada a principios de 2012, cuando se celebran las próximas generales. La cúpula del PNV sabe que gane quien gane esos comicios es factible que necesite el apoyo de otras fuerzas en el Congreso. Salvo contadas excepciones -la última, Aznar en 2000-, ni el PSOE ni el PP alcanzan la mayoría absoluta, lo que deja a partidos como el PNV, CiU o CC en una situación privilegiada.

Futuras alianzas

Los acuerdos entre populares y jeltzales no son fáciles. Amplios sectores de la militancia nacionalista siguen viendo con importantes recelos al PP; una frialdad que también se produce en sentido contrario. Pero la política hace extraños amigos. El pasado mes de julio, Urkullu viajó a Madrid para entrevistarse con Rajoy. En junio había entrado en la sede del PP de Bilbao para hablar con Basagoiti. El objetivo: ampliar el margen de maniobra del PNV y poner nerviosos a los socialistas. Por su parte, Rajoy sabe que los escaños peneuvistas pueden ser imprescindibles para gobernar España.

Por eso, cuando ayer se le cuestionó sobre futuras alianzas con el PP, Urkullu optó por la diplomacia. Defendió las relaciones con todos los partidos, pero dijo que su partido no puede olvidar algunos hechos; por ejemplo, la negativa de los populares al blindaje del Concierto o su apoyo a López. «Todo esto tiene que estar presente en cualquier ámbito de decisión política», afirmó Urkullu.

Fuentes oficiales del PNV tasaron los diferentes plazos. Primero, esperar a que haya elecciones; luego, ver si el PNV es necesario o no; después, analizar el proyecto que pueda presentar Rajoy, incluido «el modelo de Estado» y el «compromiso al respeto a la mayoría social». La conclusión, a 15 meses de las elecciones, es que los nacionalistas «no podrían llegar a acuerdo alguno con Rajoy mientras el PP vasco siga apoyando a López». Un mensaje que también vale para Zapatero.

Otra cuestión es qué efecto real tendría esa presión en Euskadi. En 2009, el PNV intentó sin éxito que Zapatero frenara la llegada de López a Ajuria Enea. El PSE se negó. Pero también es cierto que el líder del PSOE tenía más margen de maniobra. Habrá que ver si Antonio Basagoiti aguanta el tirón. Las autonómicas son en 2013.