La empresa de los túneles de Artxanda renuncia a su gestión tras años de pérdidas

La Diputación asumirá la «responsabilidad patrimonial» de la infraestructura hasta que otra sociedad acepte su explotación

DAVID S. OLABARRIBILBAO.
Los túneles de Artxanda fueron inaugurados en 2002, tras 36 meses de obras y una inversión de 106 millones de euros. ::                             FOTOS: LUIS ÁNGEL GÓMEZ/
Los túneles de Artxanda fueron inaugurados en 2002, tras 36 meses de obras y una inversión de 106 millones de euros. :: FOTOS: LUIS ÁNGEL GÓMEZ

El 'agujero' de los túneles de Artxanda ha resultado ser, ocho años después de su inauguración, demasiado profundo. La empresa adjudicataria de esta infraestructura ha llegado a un acuerdo «amistoso» con la Diputación para liquidar la concesión de esta carretera de peaje -pactada en principio para 50 años- después de varios ejercicios de «pérdidas de económicas» que se habían agravado en los últimos tiempos con un importante descenso en el número de usuarios. El Gobierno foral asumirá a partir de hoy la «responsabilidad patrimonial» de los túneles de forma «transitoria» hasta que se vuelva a adjudicar su explotación a una nueva empresa.

La sociedad Túneles de Artxanda S.A -compuesta por Europistas (50%), BBK (20%), Construcciones Moyua SA, Construcciones y Promociones Balzola SA, Caslever 2000 SL, Mcc Inversiones S. Coop- consiguió la adjudicación en 1998 para construir, conservar y explotar las galerías, que fueron diseñadas para convertirse en una rápida puerta de acceso al centro de Bilbao desde el corredor del Txorierri.

Las obras culminaron en 2002, tras 36 meses de trabajos no exentos de dificultades -sobre todo, por la dureza de la roca de La Salve- y una inversión de 106 millones de euros; un gasto que la convirtió en la carretera más cara ejecutada hasta entonces en Vizcaya. En la inauguración, realizada por todo lo alto con cerca 500 invitados, se establecieron unas previsiones de utilización que no tardaron en revelarse desproporcionadas.

De hecho, apenas tres años después de su puesta en servicio, la Diputación anunció la revisión del plan económico financiero acordado con la concesionaria para ajustarlo a los datos reales de utilización de las dos galerías de peaje, las que unen el puente de La Salve y el Txorieri y la zona de Ugasko y el valle. En 2005 la intensidad media de tráfico rondaba los 15.800 vehículos, tras un incremento del 5% respecto al pasado ejercicio, muy lejos de las estimaciones marcadas para ese año: 39.000 coches. El único tramo que ha contado con una importante utilización desde el principio ha sido el que une las zonas de La Salve y Ugasko, precisamente el que se encuentra libre de cargas.

Cambios «sociológicos»

El Gobierno foral y la empresa decidieron entonces adoptar una serie de medidas para tratar de fidelizar a los conductores. A partir de enero de 2007 se rebajaron las tarifas en algunas jornadas y franjas horarias. También se decidió levantar las barreras durante la noche y reducir los precios a la mitad durante los fines de semana, además de potenciar los descuentos a las personas que pagaban con Vía T y bonificaciones del 39% para los autobuses.

Estas disposiciones, que se acompañaron de compensaciones hacia la concesionaria, surtieron un cierto efecto: durante 2007, el primer año con descuentos, el tráfico aumentó un 16% de media. Sin embargo, este crecimiento no se vio acompañado de beneficios económicos. Según las cuentas anuales de los túneles correspondientes a ese ejercicio, los últimos balances a los que ha tenido acceso este periódico, los túneles cerraron el año con unas pérdidas de 448.000 euros, 81.000 menos que en 2006.

Estas cifras, además, se registaron antes del estallido de la crisis económica -que ha repercutido en el tráfico y, como es lógico, en la utilización de algunas carreteras de peaje- y también antes de la puesta en servicio del desdoblamiento del Alto de Enekuri, un fuerte competidor de los túneles. Según un estudio de aforos de la Diputación, en los últimos años se han perdido unos 2.300 vehículos diarios de media, lo que ha dejado la utilización en torno a las 15.200 coches por jornada en las galerías, que cuentan con unas tarifas para turismos de 1,15 euros en horas valle y 1,55 euros en horas punta.

El Gobierno foral se limitó ayer a explicar que la decisión de terminar con la concesión fue solicitada por la empresa de «manera oficial» el pasado mayo. Fuentes del Departamento de Obras Públicas añadieron que los responsables de la sociedad justificaron esta decisión por varias razones. Entre ellas, citaron la «rigidez de la legislación» que se aplica a la concesión de 1998 frente a la «flexibilidad» de la normativa actual. También aludieron a «cambios en las circunstancias sociológicas y económicas».

La institución foral, agregaron los mismos medios, ha llegado al acuerdo de rescisión para «mantener en servicio» una infraestructura «muy importante» en el sistema de accesos a Bilbao y pensando en mantener los puestos de trabajo. Hasta que se vuelvan a adjudicar los túneles, un proceso que la institución espera culminar lo «antes posible», la concesionaria actual seguirá ocupándose de la explotación de la carretera.

La diputada foral de Obras Públicas, Itziar Garamendi, ha solicitado comparecer en las Juntas Generales para explicar los detalles y las consecuencias de este acuerdo. Este periódico intentó sin éxito ponerse en contacto con los responsables de la sociedad.

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