El 13% de las plazas de pediatría, vacantes

Los profesionales vascos advierten de que se necesitan ya 31 especialistas, cifra que será el doble antes de que concluya el año

ARANTZA ALDAZSAN SEBASTIÁN.
En Osakidetza hay poco más de 300 pediatras, algunos con casi 1.000 niños a su cargo. :: EL CORREO/
En Osakidetza hay poco más de 300 pediatras, algunos con casi 1.000 niños a su cargo. :: EL CORREO

Se necesitan pediatras. En concreto, 31 plazas de esta especialidad médica han quedado vacantes este año en el País Vasco por la falta de profesionales, una cifra a la que habrá que sumar los huecos que dejarán libres los facultativos que se jubilarán en pocos meses y cuyo reemplazo no resultará tan sencillo. «El alarmante problema» de la falta de especialistas, sobre el que puso ayer el acento la Asociación Vasca de Pediatría de Atención Primaria, es muy acuciante en Guipúzcoa, donde el 20% puestos no está cubierto, pero también lo es en Vizcaya y Álava, donde el 10% de las consultas están vacías. El porcentaje es aún más alto en algunas comarcas guipuzcoanas: en el Bajo y Alto Deba, Urola Kosta y Goierri, se eleva al 32%. El corazón de Guipúzcoa es la zona más castigada de Euskadi por la falta de especialistas en la atención sanitaria a los menores de 14 años.

A la carencia de profesionales hay que añadir otro factor en contra. El aumento del número de pacientes por cada médico. Un total de 56 pediatras en todo Euskadi tienen asignado un cupo de tarjetas sanitarias por encima de lo recomendable -más de 800-, según subrayó ayer Pedro Gorrotxategi, presidente de los pediatras vascos, en unas jornadas organizadas en San Sebastián. De la suma de las vacantes, las nuevas plazas para evitar la sobrecarga médica y las que habrá que cubrir por próximas jubilaciones, la asociación calcula que este año se necesitarían 63 especialistas más para satisfacer la creciente demanda sanitaria. Por si fuera poco, las perspectivas de futuro que dibujaron no son nada halagüeñas. En los próximos cinco años habría que contratar a 91 nuevos especialistas y para 2020, unos 150.

El problema no es nuevo. Hace años que el Departamento de Sanidad busca fórmulas para paliar la falta de médicos en pediatría. En algunos ambulatorios su trabajo está siendo desempeñado por médicos de familia, cuya formación no es específica. Y, tras la última reorganización del mapa sanitario, han dejado de trabajar los sábados para reforzar la atención de lunes a viernes en los ambulatorios.

Pero no ha sido suficiente. En los últimos meses, el consejero Rafael Bengoa ha lanzado varias propuestas que han encendido las alarmas entre el colectivo profesional. Una de las medidas que estudian las autoridades sanitarias es concentrar el servicio en menos centros de salud a cambio de ampliar el horario de atención al paciente y rebajar la edad pediátrica fijada actualmente en los 14 años. «Todos los niños y niñas deben ser atendidos por pediatras, ya que son los profesionales que ofrecen una mayor seguridad para el paciente y la mejor relación coste/efectividad para la atención sanitaria la población infantil», subrayó ayer Gorrotxategi, al tiempo que advirtió de que «el problema va a empeorar en los próximos años a pasos agigantados» si nadie lo remedia.

Propuestas de mejora

¿Qué se puede hacer entonces para salir de este embudo asistencial? La asociación de pediatras vascos ha elaborado un documento con varias propuestas, presentado ayer en las jornadas en las que también participaron representantes de Osakidetza. El aumento de plazas de formación MIR es, a juicio de la asociación, «imprescindible» para formar una cantera de profesionales de futuro. El año pasado, sin embargo, la oferta no varió y sólo fueron presentados 23 puestos para la especialidad de médico pediatra. Para el colectivo, una forma rápida de paliar temporalmente el déficit existente sería traer pediatras de otras comunidades o del extranjero. «Tenemos que hacer las plazas más atractivas, que nuestra comunidad autónoma sea un lugar donde el funcionamiento y la organización de la atención pediátrica sean modélicas», enfatizó Gorrotxategi.

Una tercera pata del modelo asistencial que proponen los pediatras obligaría a reordenar la oferta actual de forma que, a la espera de contratar a nuevo personal, se utilicen los recursos actuales de forma «más sensata y eficiente». Quieren, en concreto, que se prime el horario de 8.00 a 15.00 horas y que la atención de 15.00 a 17.00 horas sea sólo para las urgencias y en puntos centralizados. La atención urgente a partir de ese momento se llevaría a cabo en los puntos de atención continuada y no en todos los ambulatorios. Con la reorganización de los pediatras en centros sanitarios de mayor tamaño favorecería, a juicio de la asociación, la sustitución de los médicos y la posibilidad de formación. También solicitan que cada pediatra cuente con una enfermera especializada por consulta.

«El objetivo ideal -indicó Gorrotxategi- sería que la oferta pediátrica fuese igual en todos los centros de salud, con los mismos parámetros de calidad». Esto es, que se garantizara un tiempo medio de diez minutos por consulta y un cupo de pacientes por cada médico no superior a los 800.