Apuesta por el conocimiento y su productividad

JOSÉ M. MATODIRECTOR GENERAL DE CIC BIOGUNE Y CIC BIOMAGUNE
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                             JESÚS FERRERO/
:: JESÚS FERRERO

En 'Sociedad post-capitalista' (1993), Peter Drucker destacaba que la principal riqueza de la sociedad actual era el conocimiento y no el capital. También señalaba que para la generación de valor lo más importante no era el conocimiento, sino su productividad. La teoría de Drucker, en resumen, era que la principal dificultad en el proceso de transferencia de conocimiento (TC) no reside tanto en la generación de conocimiento como en la eficacia del movimiento de los resultados de la investigación desde donde se han producido a sus potenciales usuarios. La TC es un reto para las instituciones de investigación y la empresa, ya que las estructuras organizativas por las que esta transferencia puede fluir eficazmente no son obvias.

Consecuentemente, incrementar la eficacia de la TC ha sido un objetivo prioritario de los planes de ciencia y tecnología de los gobiernos de la mayoría de los países desarrollados. ¿Significa esto que la generación de conocimiento en las universidades, organizaciones de investigación y empresa se lleva a cabo de manera eficaz? ¿Podemos concluir que en el proceso de TC es suficiente con capturar el conocimiento existente dentro y fuera de una organización y tomar las ideas que son relevantes? Positivamente, no. La mayoría de los trabajos de investigación realizados en la Universidad, organizaciones de investigación o en la empresa nunca se publican en revistas científicas o libros con difusión internacional, ni dan lugar al registro de patentes porque, sencillamente, no consiguen resultados relevantes. Y de los trabajos de investigación que se publican, el 30% jamás es citado por otros investigadores en alguna revista científica o libro. Es decir, el 30% de los trabajos científicos que se publican no tienen repercusión en la comunidad científica ni contribuyen a la generación de conocimiento. Y lo mismo ocurre con las patentes, son minoría (alrededor del 5%) las que llegan a tener aplicación comercial.

En otras palabras, son pocos los investigadores, con independencia de que trabajen en el sector académico o en la empresa, que al final de su carrera científica han publicado más de 20 trabajos de investigación que hayan recibido 20 ó más citas (el llamado 'índice h') y/o que hayan conseguido que alguna de sus investigaciones dé lugar a una patente en explotación. Está claro que hay mucho margen para mejorar, tanto en la productividad del proceso de TC, como señalaba Drucker, como en la eficacia en la generación de conocimiento.

En lo que respecta a la generación de conocimiento en el País Vasco, los indicadores ponen de manifiesto que, aunque se ha mejorado, no alcanza aún la media de la Unión Europea de los 25. Y la posición del País Vasco en la categoría de propiedad intelectual también sigue estando por debajo de la media europea, lo cual sugiere que el indudable éxito de diversos sectores industriales -como máquina-herramienta, aeroespacial, automoción, electrónica, informática y telecomunicaciones- se debe más al aprovechamiento del conocimiento existente que a la generación de nuevo conocimiento, siendo en general más adaptadores que generadores de tecnología y teniendo poca propensión al uso de la protección intelectual para defender sus productos. Teniendo en cuenta estas circunstancias, ¿no deberíamos esperar que el debate político del nuevo Plan de Ciencia, Tecnología e Innovación 2015 (PCTI 2015), que prepara el Gobierno vasco, se centre en cómo conseguir que el crecimiento en el País Vasco se sustente en actividades más competitivas y de mayor valor añadido, y en cómo conseguir que la generación de conocimiento y su traslación sean el fundamento de esta transformación? Claro que sí, pues hay amplio margen para la acción tanto en la generación de conocimiento como en su productividad.

En consecuencia, los objetivos del PCTI 2015 deberían establecerse a partir de propuestas concretas que persigan mejorar la generación de conocimiento y su productividad en contraposición a la tradicional evaluación de las acciones emprendidas. En mi opinión, hay tres objetivos concretos relacionados con la generación de conocimiento a los que el PCTI 2015 debería prestar atención. Primero, duplicar en los próximos cinco años el número de publicaciones científicas por investigador. Segundo, incrementar por este mismo factor el número de citas que reciben los trabajos de investigación publicados desde la Universidad, centros de investigación y empresas vascas. Un tercer objetivo estrechamente relacionado con los dos anteriores es duplicar el número de investigadores que tienen un 'índice h' de 20, 30, 40 y 50. A corto plazo, el hecho de que se publique más y mejor repercutirá de forma positiva no sólo en la capacidad del País Vasco de atraer a mejores investigadores y estudiantes, sino en la capacidad de captar más recursos económicos, tanto de instituciones públicas (por ejemplo, del Plan Nacional de I+D y de la Unión Europea) como privadas (principalmente en la forma de contratos y proyectos de investigación en colaboración con empresas nacionales y extranjeras), todo lo cual contribuirá a que Euskadi alcance visibilidad internacional en el mundo de la investigación.

Y en cuanto a la TC, además de fijarse objetivos cuantitativos para los próximos cinco años sobre el número de patentes en explotación, es imprescindible que el Gobierno vasco, a través del PCTI 2015, se convierta en el mayor impulsor de la TC promoviendo programas que apoyen la investigación cooperativa, la colaboración en la formación, el intercambio de personas e información, la comercialización y desarrollo empresarial, gastando más a medida que este sector crezca, pero en esta ocasión haciendo hincapié en la consecución de objetivos.