Estudiantes sordos reclaman a Educación que mantenga la exención en euskera e inglés

Una nueva orden del Gobierno vasco les obliga a examinarse de los dos idiomas en Bachillerato y selectividad

MARTA FDEZ. VALLEJOBILBAO
Un grupo de jóvenes durante una clase de lenguaje de signos en una academia de Vitoria. ::                             NURIA GONZÁLEZ/
Un grupo de jóvenes durante una clase de lenguaje de signos en una academia de Vitoria. :: NURIA GONZÁLEZ

Las familias de alumnos sordos del País Vasco han reclamado al Gobierno vasco que mantenga las exenciones de Inglés y Euskera en Bachillerato y selectividad para facilitarles el acceso a estudios superiores. Una reciente orden de Educación establece que los escolares con esta discapacidad deben examinarse de un programa adaptado de las dos asignaturas para obtener el título de Bachiller, cuando hasta ahora no se les calificaba en esas materias. También tendrán que superar ejercicios de esos dos idiomas en la prueba de acceso a la Universidad. Los padres se quejan de que las deficiencias auditivas de sus hijos ya hacen muy complicado que dominen la lengua materna y avancen en las asignaturas ordinarias como para que se les obligue a superar un segundo y tercer idioma.

Al colectivo de familiares de niños sordos les parece un «despropósito» que los responsables educativos pongan «obstáculos» a sus hijos. «Muchos niños sordos se comunican por el lenguaje de signos, hay muy pocos que pueden dominar la lengua materna y menos aún son los que consiguen llegar a Bachillerato. Ya es bastante esfuerzo para ellos superar el resto de asignaturas por su sordera... Exigirles euskera e inglés es una dificultad añadida que puede impedir que lleguen a la Universidad», dice una madre de un alumno integrada en la asociación de afectados Ulertuz.

Los padres recuerdan que son muy pocos los alumnos con esta discapacidad que consiguen completar estudios superiores. El fracaso escolar en este colectivo es muy alto. Este año, en Euskadi hay únicamente catorce alumnos sordos en Bachillerato y el año pasado había once. Sólo una joven llegó a la Universidad.

Hasta este curso los escolares sordos podían pedir la exención total o parcial en Bachillerato. En el segundo caso, cursaban un programa adaptado de euskera e inglés. Pero nunca se les ponía una calificación que contara para pasar de curso. Ni tampoco tenían que examinarse en selectividad de esas materias.

La orden aprobada en julio por el Gobierno vasco les complica su vida escolar. Aunque deja abierta la posibilidad de que los alumnos con sordera se acojan a exenciones, la aplicación de la normativa que hace el departamento ha sido la más restrictiva. La Inspección de Educación ha comunicado a los afectados que soliciten la exención parcial que deberán cursar un programa ajustado a sus limitaciones, tendrán que cumplir unos objetivos y aprobar un examen. Y las notas contarán para pasar de curso y en las calificaciones medias de acceso a la Universidad. De igual modo, estarán obligados a examinarse en la selectividad de los objetivos que les marque Educación para euskera e inglés.

«La solución no es adaptar un programa. ¿Qué objetivos, con qué criterios? ¿Y si suspenden? Para ellos es inalcanzable la fonética, la morfosintaxis de estas lenguas», critican las familias. «¿Alguien entendería que a un niño en silla de ruedas no se le dé el título de Bachillerato, sacando buenas notas en el resto de asignaturas, porque no salta el potro?», denuncia otra madre.

La opción de la exención total tampoco les vale. Podrían pedirla, pero la Inspección de Educación ya les ha adelantado que, si no cursan esos dos idiomas, el Gobierno vasco no les dará el título de Bachillerato.

Debate en el Parlamento

Las familias de escolares sordos se quejan de que el Ejecutivo autónomo es más exigente con ellos que con otros colectivos, como los alumnos de colegios extranjeros que se pasan a la red vasca de enseñanza en Bachillerato. «Los estudiantes del Colegio Francés, por ejemplo, cuando pasan a un instituto o a un centro concertado consiguen la exención en lengua vasca. Algunos están en clase con nuestros hijos y cuando hay euskera se van del aula, mientras que a los alumnos sordos se les obliga a seguir las clases, examinarse y aprobar», explican los afectados.

Los responsables de Educación defienden la opción de «ajustar los programas a la situación de alguien que no puede adquirir competencias orales», señalaron sus portavoces. El departamento asegura haberse comprometido a proporcionar a los centros educativos «modelos de adaptación de contenidos para propiciar una enseñanza que permita al alumno lograr las metas a su alcance». La consejería sostiene que sus actuaciones «se ajustarán paulatinamente a las diversas situaciones que puedan existir para que ningún alumno tenga problemas».

La agrupación vizcaína de afectados, Ulertuz, va a mantener una reunión con Educación la próxima semana con el fin de reclamar que no se exija a los estudiantes sordos superar pruebas de inglés y euskera en Bachillerato y selectividad. Por su parte, el Partido Popular ha llevado la queja de las familias al Parlamento vasco.

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