La muerte del vitoriano Txema González, masajista del Sky, conmociona la Vuelta

El auxiliar del equipo ciclista falleció ayer en Sevilla, víctima al parecer de una infección de origen bacteriano

J. GÓMEZ PEÑAORIHUELA.
La muerte del vitoriano Txema González, masajista del Sky, conmociona la Vuelta

Un rato antes de que Alessandro Petacchi batiera a Cavendish en el sprint de Orihuela, falleció en un hospital de Sevilla Txema González, masajista del equipo Sky. Según el médico de la escuadra británica, Steve Peters, el auxiliar vitoriano fue víctima de una bacteria (estreptococo fecalis) que invadió su riego sanguíneo y provocó una infección generalizada (septicemia). No respondió al tratamiento, sufrió una insuficiencia renal y, tras entrar en coma inducido, murió ayer en el hospital Virgen del Rocío mientras la Vuelta rodaba hacia Orihuela. El médico británico aseguró que la enfermedad de González nada tiene que ver con la intoxicación de origen vírico que ha provocado la retirada de tres corredores del Sky en lo que va de Vuelta.

Txema González era del casco antiguo de Vitoria, tenía 43 años, había sido ciclista amateur y luego masajista en equipos como el Euskaltel-Euskadi y el Saunier Duval. Desde hace días, los corredores del Sky andan con vómitos, fiebre y diarreas. Ayer, cuando llegaron al autobús tras cruzar la meta, leyeron en las lágrimas de sus mecánicos que algo más había pasado. El adiós de Txema. «Ha sido el mejor profesional, el más honesto que he tenido», definió Josean Fernández Matxin, su antiguo director en el Saunier. «Le queríamos todos». Se notó en Orihuela. El autobús del Sky se convirtió en un velatorio. Pelotón de luto.

Hasta ayer, nadie de la Vuelta sabía de la enfermedad de Txema González. Sí se conocía que el equipo Sky era víctima de algo parecido a una intoxicación. John Lee Augusty y Ben Swiff se retiraron casi al inicio de la ronda. Los médicos de la Vuelta, Txomin Grande y Juan Mari Irigoyen, vieron cómo se bajaban de la bicicleta. Sudor frío, vómitos, diarrea. Estaban enfermos, vaciados por la infección. Ayer cayó Juan Antonio Flecha. El ciclista catalán había pasado media noche en el hospital. En observación hasta las tres de la mañana. No conseguía retener ningún alimento. Tenía fiebre. Así y todo, tomó la salida en Murcia. Pero no pudo llegar a Orihuela. Sin energía, se rezagó en el inicio del puerto del Hondón de los Frailes. Y se subió al coche del Sky. Alcanzó la meta, el bus y se duchó. Estaba pálido, derrotado, y entonces se enteró del fallecimiento de Txema González. Se le arrugó el gesto. Se refugió de inmediato en los cristales tintados del autobús, mientras el público de Orihuela, que nada sabía, festejaba la llegada de la carrera.

Molestias en la garganta

«En Orihuela, su pueblo y el mío, se me ha muerto como el rayo Ramón Sijé, con quien tanto quería», escribió Miguel Hernández, el poeta de Orihuela. «Un manotazo duro, un golpe helado, una hachazo invisible», prosigue el poema. El Sky estaba roto. Lejos, en el hospital Virgen del Rocío de Sevilla, uno de los tres hermanos de Txema González y Leyre, la novia del masajista, le lloraban. El auxiliar del Sky comenzó a sentirse mal el pasado sábado, la noche de la contrarreloj nocturna en Sevilla. Una molestia en la garganta. El domingo fue peor y se quedó en la capital andaluza. Según las declaraciones de sus compañeros, acudió a un hospital y no detectaron nada grave. Volvió el martes al centro y tampoco le diagnosticaron ninguna enfermedad. Mientras la Vuelta se alejaba, Txema González seguía en Sevilla. A la espera de sentirse mejor. Pero el miércoles empeoró. Aconsejado por un amigo acudió a otro hospital, al Virgen del Rocío. Allí falleció ayer.

Horas antes, en la salida de la Vuelta en Murcia, uno de los responsables del Sky habló con los médicos de la carrera y les comunicó el mal estado de salud del masajista vitoriano. Les dijo que era víctima de una infección bacteriana provocada por un estreptococo fecalis. Txema González sufría una insuficiencia renal, necesitaba respiración asistida y había ingresado en la UCI. Durante la noche, su vida había estado en riesgo. Y corría el peligro de que le fuera amputado algún miembro. La alarma corrió por el pelotón. El equipo Sky estaba diezmado por una enfermedad de origen desconocido. Primero se habló de intoxicación alimentaria. Pero la escuadra británica lo descartó: están enfermos tanto ciclistas como auxiliares y comen distintos menús. El equipo cuenta con un cocinero que les acompaña de hotel en hotel y prepara los menús.

Durante la tarde de ayer, el patrón del Sky, David Braildsford, voló desde Inglaterra hasta Alicante, al hotel del equipo. A reunirse con los miembros de la plantilla que aún siguen en la Vuelta y ver si se retiran o no de la ronda. Hoy, la carrera guardará un minuto de silencio en memoria de Txema González. Ayer le lloraron todos. En su actual equipo y en los anteriores. «En el Euskaltel se encargaba de que no faltara nada en los hoteles. Llegaba el primero, organizaba las habitaciones para el masaje, la comida, hasta las conexiones de Internet. Lo conseguía todo. Era superprofesional», recuerdan en el equipo vasco.

«Era alegre, trabajador, se defendía en inglés y francés. Era de esas personas que saben escuchar». El ciclismo fue su vocación: cuando corría en categoría amateur le apodaban 'el bolas'. Por sus músculos. Fuerte y generoso. Gregario en el KAS y La Brasileña, las dos banderas el ciclismo alavés. «Estamos devastados por la muerte de Txema», declaró ayer el patrón del Sky, David Brailsford. En el poco tiempo que llevaba en el Sky, el masajista vitoriano se había hecho imprescindible. Los corredores de la selección británica habían pedido su presencia en el próximo Mundial.

Fotos

Vídeos