Un brote infeccioso mata a diez animales en una perrera «sin licencia» en Santurtzi

El Ayuntamiento ordenó su clausura en noviembre de 2009 por no reunir las condiciones necesarias

DAVID S. OLABARRI D.S.OLABARRI@DIARIO-ELCORREO.COMBILBAO.
Un brote infeccioso mata a diez animales en una perrera «sin licencia» en Santurtzi

Un brote infeccioso ha causado en las últimas semanas una decena de muertes de animales en una perrera de Santurtzi sobre la que pesa una orden de clausura emitida por el propio Ayuntamiento vizcaíno en noviembre de 2009. Situadas al pie del monte Serantes, las instalaciones «carecen de licencia» municipal porque «no cumplen las condiciones» que requiere una actividad de este tipo, según explicaron ayer portavoces del Consistorio. Sin embargo, el recinto, que se encuentra gestionado desde el pasado mayo por el Centro de Acogida y Adopción para Perros y Gatos de Bizkaia (Capegabi), ha superado «recientemente» una inspección de los técnicos del Departamento foral de Agricultura, que consideraron que la perrera de La Encinilla «cumple las condiciones higiénico sanitarias».

La muerte de los canes ha sido desvelada por varias voluntarias de la asociación, que en julio remitieron una carta «anónima» a la institución foral para alertar de una «serie de irregularidades» y «deficiencias» en el núcleo zoológico que, a su juicio, habían terminado por enfermar a los animales. En su escrito, las trabajadoras denunciaban que las instalaciones no reunían desde el «primer momento» las características que establece la normativa del Gobierno vasco. Según dijeron, las jaulas no habían sido desinfectadas, había clavos «oxidados» y los bebederos estaban en mal estado, con el agua «putrefacta». También advirtieron de que había «muchas ratas» por la zona y que los perros no habían recibido la «vacunación correspondiente», lo que consideran una «infracción grave».

Con estas condiciones, los chuchos empezaron a enfermar. Presentaban síntomas «claros»: «Problemas respiratorios, mocos verdes, exagerada pérdida de peso, legañas de llamativo color verde, heces sangrientas...». Los perros, lejos de mejorar, seguían empeorando. Empiezan a tener problemas de movilidad y «dejan de comer y beber». Después de «unas dos semanas de sufrimiento», empiezan a morir en un estado «raquítico», aseguran. En un mes, han fallecido once animales, «casi tantos como el año pasado». Según dicen, está «confirmado que al menos siete de ellos» perecieron por una enfermedad infecciosa.

Los voluntarios culpan de lo ocurrido al responsable de la asociación, el veterinario Esteban Martínez, «tanto por acción como por omisión». Sobre todo, porque «no hizo caso» de las advertencias sobre las «irregularidades» de la residencia canina y porque atribuía lo ocurrido a una enfermedad contagiada por garrapatas, cuando los «síntomas no indicaban lo mismo». Los trabajadores decidieron hacer los exámenes veterinarios por su cuenta. Los resultados dieron «positivo» en moquillo, una enfermedad «muy contagiosa» que puede llegar a causar la muerte del animal. Ya «sin confianza» en Martínez, los voluntarios denunciaron la «absoluta negligencia» del responsable de Capegabi ante la Diputación, institución a la que también acusan de no dar respuesta a sus quejas y de no exigir la información pertinente a la asociación.

Recursos judiciales

Portavoces consultados en el Gobierno territorial aseguraron ayer que la perrera de Santurtzi ha sido sometida recientemente a una inspección de los técnicos de Agricultura, que concluyeron que la perrera «cumple con las condiciones higiénico sanitarias» y que las instalaciones son «apropiadas». Del mismo modo, apuntan que «esta semana» han recibido en el Departa- mento un escrito de Capegabi notificando que han alquilado el centro canino de Santurtzi «para seguir desarrollando su actividad».

Ahora bien, también insistieron en que la capacidad para clausurar la perrera recae directamente sobre el Ayuntamiento de la localidad marinera. Y los portavoces municipales consultados explicaron que el 17 de noviembre de 2009 se ordenó la «clausura inmediata» de La Encinilla por no cumplir las «condiciones necesarias». Es más, precisaron que el recinto «carece de licencia». El propietario, Aser Jarque, presentó entonces una serie de alegaciones que fueron rechazadas por el Consistorio. Emprendió entonces la vía judicial y el Juzgado de lo Contencioso Administrativo número 4 de Bilbao confirmó, en un auto fechado el 30 de marzo, la orden de cierre. Jarque recurrió y el Ayuntamiento se encuentra a la espera de que se resuelva el litigio de forma definitiva para poder cerrar la perrera.

Este periódico también se puso en contacto con Esteban Martínez. El veterinario reconoció la existencia del brote, pero aseguró que todavía «no se saben las causas» del mismo. En este sentido, subrayó que los perros que compartían celda no enfermaron, que algunos han respondido «correctamente» a la medicación y que «sólo dos o tres» siguen en tratamiento. «El brote está controlado», puntualizó, antes de subrayar que las instalaciones «se limpian todos los días». Martínez también afirmó que la perrera cuenta con permisos de la Diputación, después de realizar una serie de «arreglos», pero dijo desconocer la orden municipal de clausura que pesa sobre las instalaciones.